sábado, 18 de octubre de 2014

Un subwoofer nuevo, dos indeseables en mi after y el temible Sun Tzu poniendo orden en la sala

A veces se cuela algún intruder en un after en mi casa. Lo que en otra época se hubiesen llamado indeseables, parásitos que son capaces de entrar en tu casa, vaciarte la nevera, cabrear a alguno de tus colegas, reírte de tus pertenencias y luego pedirte droga by the face. Pero esa extraña pareja que merodeaba ansiosa por el comedor de mi casa en Barceloneta Central Scrutinizer se estaba pasando demasiado. La tipa, que forzaba su apurada belleza hasta remilgarse en gestos abusivamente femeninos, se estaba riendo desde hacía rato de mi sección de libros sobre Zen y Taoísmo. Mientras tanto, el tipo, intentaba vaciar el gramo que R. custodiaba como fiel guardián. Empecé por ella y sentía como mi nuevo subwoofer Samson Resolv 120a acompañaba mis pasos con unos graves que solo Marc Houle en Drift era capaz de articular. 


—eh, moza, qué tal lo llevas con mis libros que hablan del gran Lao Tsé, ¿te mola el rollo?—la tipa, algo sorprendida por encontrarse mi mejilla rozando su nuca, se hace a un lado y sonríe algo desconcertada. Un minuto antes estaba carcajeándose de las palabras del maestro chino, haciendo coña con un tercer tipo que también iba con ellos, otro impresentable que caería por su propio peso si mi operación #antiintruder salía bien.
—Bueno, jaja, son raros. ¿Qué has tú con eso? —me tiende un puente de complicidad, como esperando algún tipo de respuesta acomplejada por tener eso en casa.
—Veamos, primero hay otras preguntas primordiales a responder aquí. La norma número uno de esta casa es que, salvo prostitutas y dealers, conozco el nombre de toda la gente que viene conmigo, ¿got it?
—Yo no soy una puta, eh. 
—Pues, por ahora, todo indica a que efectivamente lo eres, porque has entrado aquí y te has fundido dos birras de mi nevera sin presentarte ni decirme cómo te llamas.
—Amapola, ¿vale?
—Bien, Amapola. Un placer. Ahora cuéntame, ya que has abandonado provisionalmente tu estatus de zorra, por qué te hace tanta gracia este libro que tienes en las manos.
—Es un flipado, este tío —se nota que tiene ganas de desfogarse, vete a saber si lleva toda la vida con esa sensación—. ¿Qué es eso de «Tao es todo lo que existe y puede existir; El Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir.»?. En su pregunta hay un punto socarrón, como si releer la frase le hubiese dado de nuevo cierta superioridad y fuerza.
—Te lo explicaré de manera que puedas entenderlo sin que te pete el cerebro, porque veo que el escote ya lo petas tú solita. Verás, ¿conoces Google Maps? Pues en Google Maps podrás encontrar un mapa de cómo llegar a la rave más lejana. ¿Conoces Shazam? Pues ahí podrás descubrir los temas que pinchan en esa rave. Pero jamás podrás sentir el suelo de la montaña vibrar bajo tus pies con ningún aparato ni invento humano. Y eso que yo tengo el nuevo iPhone 6, y lo cierto es que va de puta madre. En realidad, quería pillarme el iPhone 6 Plus, pero la cabrona de Ourange me lió con los nombres y al final me quedé con el 6 pero de 64gb. Y, claro, tuve suerte, porque imagina que me ocurre lo del Bendgate, ¡uau!. —A estas alturas, nuestra amiga intruder comienza a estar un poco desconcertada, así que continúo. Pues, como te iba diciendo, Lao Tsé es el que disfruta de las raves organizadas sin necesidad de mapas ni de programas de detección de los temas que suenan. Él se deja llevar por las vibraciones de los altavoces gigantes, a los que puedes llamarles Universos, si quieres, y va bailando y merodeando por las parties sin prisa pero sin pausa, dándolo todo hasta que hay que moverse. Por cierto, ¿qué se cuenta tu novio, ha conseguido ya ROBAR MERCA?

La tipa se separa de mí girando la cabeza y su cabellera algo nicotinada roza mi cuello. Amapola busca con la mirada a su chorbo roba-merca, al que R., viendo que el tipo intentaba robar un rulo y meterse una clencha a lo loco, le ha pillado del pescuezo y le está repitiendo nuestras normas del asunto:

1. Si no me conoces, no pidas.
2 Si pides, paga.
3. Si pides, pide por favor y finge ir sobrio.
4. Dame un abrazo, que es broma y no quiero problemas ahora, verdad, ¿Vanity?

Escucho mi nombre y levanto la vista del Tao Te Ching y busco a R. con un giro de cabeza que impacta, mala suerte, con el hombro de Amapola. Ella grita del susto y yo le hago esa señal a R.

El tipo se pone en plan defensor de la chorba y me pregunta que qué pasa conmigo y yo le respondo que qué pasa con mis libros de taoísmo y que qué pasa con mi merca y que qué pasa con...

Un lago con un subwoofer taoísta.

Pero R. ya ha abierto la ventana y ha tirado un cubata resbaladizo por el suelo y yo agarro por el cuello a la chica y la voy arrastrando hacia la ventana mientras hago patinaje etílico y R. está dándole tortazos, a modo de pequeñas collejas, al intruder y él retrocede e intenta salvar a su novia y los dos caen por la ventana. Como vivo en un primero, con vistas a una Estación de Tren Pro, no se matan. Apenas se rasguñan y se ponen a gritar de todo. Pero el subwoofer Samson Resolv 120a está ya haciendo vibrar las arenas movedizas de Barceloneta y, por si acaso, le he mandado un mensaje al portero-segurata del bloque para que limpie la zona.

«Así pues, el que es capaz de hacer moverse al enemigo, lo hace creando una situación, de acuerdo con la cual el enemigo actuará. Tienta al enemigo con algo que desea alcanzar. Manténle en movimiento sosteniendo ese algo fuera de su alcance, y entonces, atácale con tropas escogidas.»
Sun Tzu, El arte de la guerra.
 

lunes, 13 de octubre de 2014

48 horas en Ibiza (III) Esto es bastante cachondeo hasta que llega la salvación de Londres

Bajamos todos de la furgoneta fletada por la bebida energética Jurn y levanto la vista y veo la cúpula del club más grande del mundo: Pringuiledge. El Pringui es un ortopédico mastodonte de arquitectura efectivamente desfasada con capacidad para tanta gente como colgados haya en el planeta. En el Pringui es dónde tendremos la suerte de encontrarnos con dos grandes Djs del mundo mundial: Carlos Coks y Pit Tongo. Son los mentores del Jurn DancingResidencia, el invento de Jurn para juntar a treinta catatetos del mundo sin expectativa laboral alguna y convertirlos en Djs de supuesta calidad, listos para conquistar el mundo y los posavasos de algún garito de segunda en el que posiblemente acabarán. 

De los periodistas que van conmigo me llama la atención Mark Barns, un tipo que, al parecer, va por libre y tiene más clase y conocimiento electrónico que todo el resto juntos. Adopto una actitud reverencial-curiosa hacia él, y el pasa a considerarme un tipo decente con el que charlar mientras hacemos, ¿nada?

En el Pringui, a nuestra llegada, queda claro que no tenemos nada que hacer salvo esperar en una terraza en la que un bodrio de calor merma mis ganas de fumar. Cualquier discoteca a la luz del día es un lugar inhóspito y gélido. Es como los amigos imbéciles de Torve en pelotas pero sin chicas para el bukkake. O como Apple sin Steve Jobs, o como el Merkadona sin cáncer en cada producto lácteo. O como Spain sin su contabilidad B ni sus Black Viza. Sí, un lugar al que le falta algo: en el Pringui falta peña dándolo todo previo pago de 70 euros. 

Pienso en la Granny Dictator y en que sus planes están fallando. No solo vamos mal de horario, sino que los dos Djs Famosos no llegan ni de coña. 

Mark y su actitud vital cercana al zen me sosiegan mientras degollo unos bocatas de roastbeef mal cortados que nos han dejado a modo de salvavidas. 

—¿Qué tal te está yendo el verano, Mark? —le suelto mientras batallo con una grasa chunga del bocata.
—Bien, recién estuve en un festival en Croacia, pequeñito, ahora regresaré a Londres y luego me pasaré por Amsterdam. Hay cosas interesantes todo el rato.
—¿Qué tal la movida en Londres?
—Buena merca, man. Pero como periodista cuesta ganar pasta, no pagan, etcétera. Aunque tengo un blog guay de electrónica en un diario grande y eso mola. Me gusta trabajar a fondo los personajes y las entrevistas. Darlo todo, siempre.

Veo en Mark la reencarnación del amigo electrónico que siempre había querido tener (y que se suma a los que ya tengo y adoro). Es como un periodista loco que conocí en el Tomorrowland hace 3 años. Es peña que lo peta y lo vive con toda naturalidad, ¿acaso se puede vivir de otra manera? Es decir, ¿hay otro modus vivendi que no sea fluir con los beats repartidos por todo el planeta? Puede ser.

Mientras asiento ante las batallas electrónicas de Barns, caigo en la cuenta de que Maya Jane Cowls es londinense, y le pregunto si sabe cosas de ella. 

—¡I love Maya! —exclama dándole a la birra con ímpetu de anuncio de HeinePen—. Le hice una cobertura especial, conseguí una entrevista con ella muy extensa. Me costó mucho conseguir ganarme su confianza y colegueo. Es muy tímida, es genial. 

Mark Barns es de esos, esa clase de periodistas que luchan hasta tener el contacto necesario, la dirección correcta, la confianza ideal, el punto al dente para que la pieza periodística lo pete como es debido. Y lo consigue, y de hecho él me cuenta que entrevistará a Carlos Cocks más tiempo que nosotros, a mí me tocan 5 escasos minutos con él y a Mark unos 15. Pero en este caso no le envidio, lo de Maya sí es algo tremendo. 

Mientras el resto de colegas deambula por la terraza y mira el móvil en busca de diossabequé, Mark me pregunta qué movida pienso hacer por la noche. Ni idea, respondo, y añado que según lo que parece la mayoría de peña irá al Pringui porque es donde Jurn tiene contactos y, por lo tanto, será todo gratis y divertido. Pero no conozco a los Djs que pinchan en Pringui esta noche y, de hecho, me da un palazo tremendo ir allí y sentir que tengo que responder ante el grupo de manera mínimamente coherente, o ante la chubby jefa de la agencia que nos acompaña y no tiene ni puta idea de nada vinculado con algo que no sea David Jetta. 

—Come with me, Vanity. There is the ENTER opening party at Spaice, Hawtin, Maceo and many others play tonight there. 

Recuerdo la última vez que estuve en Spaice, hará como 5 años. Me echaron a la media hora por darle al M a lo loco en la terraza exterior. Pero no les guardo rencor, no esta vez. Hay plan para la noche: fugarse de la troupe de periodistas spainiards y saltar a la yugular de ENTER con Mark Barns y su séquito de colegas y contactos de alcance planetario.

Pero, eh, cuiado, que llegan los Djs Famosos y toca ronda de entrevistas. 


sábado, 11 de octubre de 2014

El documental «BCN, ¿sello discográfico?» en el line-up del Inèdit 2014

Mola dar buenas noticias. Y mola mucho que sean electrónicas y sobre la ciudad en la que vivimos y en la que muchos de nosotros intentamos salir bailar pese al maremoto económico, las limitaciones ridículas del Ajuntament de Barcelona y una oferta de clubes bastante rígida y con poco lugar a nuevas apariciones. Y la noticia es que el documental orquestado por Alicia Álvarez e Isabel Francoy, Barcelona, ¿sello discográfico? ha sido seleccionado por Inèdit, el Festival de Cine Documenal Musical de referencia. ¿Qué relación hay entre una ciudad y su música? ¿Qué vinculación puede tener una cierta estructura arquitectónica, barrial o social con el sonido que allí se produce? En nuestro imaginario electrónico campan a sus anchas Manchester, Berlín o Detroit, y sin más pretensión que poner a hablar delante de una cámara de iPhone a productores, periodistas y, por supuesto, Djs de la ciudad, las dos directoras del documental han sabido rasgar y navegar por entre el tejido musical electrónico de Barcelona y poner en el punto de mira un momento especialmente creativo. Es primordial tener en cuenta que el documental no busca en sí mismo paralelismos ni comparaciones con otras ciudades, sino que destapa y provoca que un grupo implicado en el mapa electrónico de BCN se pongan a pensar sobre ello y lleguen a conclusiones varias, complementarias u opuestas. Esta es la gracia de todo documental que no busca adoctrinar ni parte de una idea preconcebida que quiere reafirmar. 

Keep that Moog.


El camino de Álvarez y Francoy no ha sido fácil, más bien todo lo contrario. El proceso de producción logró salir adelante con un Verkami épico y con la edición de más de 30 entrevistas cuya duración podía alcanzar perfectamente una hora. En su historial quedan horas de clubbing, entrevistas en camerinos, encuentros complicados de llevar a cabo y entrevistas cuidadosamente preparadas. La combinación ha dado un largometraje que los que participamos en él no podremos ver hasta su estreno, el 27 de octubre. Cuando me contactaron para la entrevista me apunté al carro sin pensarlo, aunque justamente Barcelona y la producción local era mi punto más débil. Justo en enero de este mismo año, que ahora apura ya el vinilo, comenzaba con la entrevista que tuvimos en mi casa. No me dejó indiferente, más bien desde entonces mi interés por lo que aquí esta ocurriendo (muy a pesar de todo, recordemos) ha crecido y las sorpresas han sido brutales, en el mejor de los sentidos.

 
BCN, ¿sello discográfico? from BCN ¿sello discográfico? on Vimeo.

Hay muchas ganas de ver el documental, principalmente porque ahí aparecen muchos artistas, críticos y productores a los que admiro y que quiero que me cuenten lo que Álvarez y Francoy decidieron, con un arrebato de onfireismo periodístico, preguntar como nadie lo había hecho aquí antes y sobre cosas que, sin duda, merecían ser contadas. Como en los mejores sets electrónicos, que una trayectoria tan intensa y trabajada como la suya, y que el documental pueda verse en pantalla grande y por todo lo alto, es como aquel temazo que el Dj se saca de la manga cuando el sudor te recorre la espalda, tienes las manos levantadas, las luces se encienden y crees que, estés en Barcelona o en Detroit, todo fluye en la misma dirección.

Links de referencia:

Inèdit
Verkami
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jueves, 9 de octubre de 2014

Lo que un taoísta chino del siglo VI a.C. tiene que decir sobre cambiarte el pasaporte

Las historias son bonitas. Con mayor o menor gracia y solvencia, todos tenemos una que contar. Los más osados, otrora considerados faltos de afecto y débiles, suelen insistir en su propia historia, reivindicando su autenticidad, valor y relevancia, incluso por encima de las demás. Venga, pongamos una cursiva en su historia. De hecho, confrontémosla con las historias de los otros. Sumemos crudeza, venganzas, poder, injusticia, revoluciones, esperanzas, sueños —y suma y sigue, hasta llegar al modo intensidad 10 de una cápsula Nespesto. ¿Mola? Todo depende de si os mola la movida decimonónica llamada identidad. Es curioso, en un momento de flexibilidades, cambios súbitos, mundos conectados, avatares y reinvenciones, hay por ahí una reminiscencia de algo fijo que, válgame Lao-Tsé, está siendo atacado como nunca (o como siempre, al loro) y merece, hellyeah, emerger firme y definido y estable y con un portentoso porvenir porque sabe lo que hay que hacer. Del otro lado, seamos ahora más escuetos, la situación es altamente similar: esto es lo que soy, esto es lo que hay, esta es la ley, hay que obedecer.

Ahí va el fucker con las ideas bastante claras.
Podría seguir mareando la perdiz y planeando con fértiles palabras por sendos claroscuros ambiguos en torno a la cuestión que encabeza este post. Igual no definirse no es malo, ni es ser cobarde, sino que supone un ejercicio de atención a otros asuntos que son, por supuestísimo, sumamente más relevantes. El sentimiento que abre el debate, gentilhombres, es la tristeza y el absoluto desamparo, la temerosidad, la ruptura total de los esquemas y la imperiosa necesidad de permanecer callados a la espera de que más gente, silenciosamente, muestre su acojone y, por ende, su absoluto respeto y reconocimiento ante la situación. 

No quiero ecuaciones con resultados cristalinos, no quiero que toda mi aspiración política se resuma únicamente en la necesaria y justa votación acerca de si tengo que cambiarme el pasaporte. A estas alturas, cualquier pasaporte debería ser mirado con sospecha y no, venga ya, acariciado y alabado como una solución (¿a qué?).

«Cuando en gran Tao se perdió,
surgieron las ideas de humanidad, piedad y justicia.
Cuando el conocimiento y el talento desaparecieron,
surgieron los grandes hipócritas.
Cuando las relaciones familiares dejaron de ser armoniosas,
se empezó a hablar de amor filial y de amor paterno.
Cuando las naciones acusaron el mal gobierno, el desorden y la confusión,
se inculcó el amor a la patria.»
Lao Tsé, s. VI a.C.

martes, 23 de septiembre de 2014

Estratechno & Dj Berru / The Option B meet BeCool Barcelona :: Viernes 26 septiembre@BeCool BCN

Que Estratechno es la fiesta techno más enfermiza y pro de Badalona lo sabemos desde hace años, porque el colectivo ahí sigue dándolo todo tras dos años al pie del cañón. Un proyecto así no es nada fácil, de hecho, es más bien una batalla continúa de esfuerzo colectivo para solventar todos los problemas y vicisitudes que liarla a nivel festivo comporta a estas alturas de la película. Pero han podido con ello, vaya si han podido. Y la cosa sigue, confiemos que para mucho rato. ¿Qué hay de nuevo? Este cartel lo dice todo:



El próximo viernes noche en la sala BeCool de Barcelona esta incansable technotroupe viaja de Badalona a la zona alta de la gran capital para dejarla patas arriba. No se lo pierdan, ahí tendréis a un servidor a primera fila. Aprovecho, si tenéis más curiosidad, para recordar la entrevista ÊgoDrome que le hice a Dj Berru, uno de los Djs que pinchará el próximo viernes 26. Shake it.

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