jueves, 6 de noviembre de 2014

Ello: mi experiencia idílica con la nueva red social que convierte a Facebook en un circo de los horrores

Si ya tienes Ello, puedes ahorrarte la humillación a Facebook y nos vemos: ello.co/vanitydust

La llaman la red social anti-facebook. Lógico, cuando la gente no sabe de qué pie calzas siempre intenta saber de qué palo vas, y eso siempre implica ir dejando matices por el camino y contentarse con un a favor/en contra. ¿Cómo resumir Ello? Busquemos una metáfora simple y visual. Si Facebook es la mujer histérica, pija, consumista y chillona que vive en pleno centro de Manhattan, Ello es la monje budista que deambula silbando distraídamente por los arroyos de una ciudad de provincias de Kamphaeng Phet, Tailandia, con una túnica anaranjada y un bastón de madera tallado a mano como únicos atuendos.

Por una mera cuestión de capacidad de servidores, Ello está creciendo de forma cerrada y funciona solo por invitación. Es un modelo que garantiza a sus creadores el poder crecer sin caer sistemáticamente —véase Twitter — ni en experimentar un boom pasajero que luego arrase la estructura que tanto les está gustando montar. Dicho esto, como previa, se pueden consultar todas las cuestiones relativas a la red social (adoro que la sección se llame WTF, es en detalles así que uno demuestra hasta qué punto puede mantenerse al margen de lo políticamente correcto), desde su política de privacidad a cómo piensan ganarse las castañas sin meterte un anuncio de Badoo al lado de la foto de tu ex dándole me gusta a tu antiguo profesor de filosofía. 

Ayer mismo, tras haber solicitado un alta hará cosa de un mes, recibí una invitación de uno de sus fundadores para darme de alta en el servicio. Y esta es mi valoración honesta y suprema de la red social que lo va a petar, y de qué manera.

El que ríe el último, ríe mejor. Ellos lo saben.
1. EL FUTURO NO ESTÁ NI EN EL NÚMERO DE PÍXELES NI EN EL NÚMERO DE LIKES. WE WANT CONCEPTOS CLAROS, SUTILES Y ÚTILES.

La primera sensación visual al entrar en Ello es sosiego, calma, orden, una cierta sensación de que controlas lo que está pasando. Y no se trata de que seas un pringado todavía sin amigos, se trata de que en Ello tienes, como máximo, 3 visualizaciones: colegas, 'ruido' y notificaciones. Nada de crear grupos al estilo 'familia', 'conocidos', 'ocultar de mi muro', 'que no me etiqueten bueno solo si salgo bien y eso cómo lo sabes eh Facebook', 'invitación a eventos', 'mensajes', 'mensajes de otros', '¿te sientes solo? Pilla cacho aquí (a 3 colegas tuyos les gusta esto). NO. STOP. BASTA.

En Ello te recomiendan que gestiones un máximo de 60 amigos y que el resto los muevas a Noise, cajón de sastre en el que puedes meter tanto a entidades que tengan Ello como a personas que no conoces pero te interesa seguir. ¿Pero eso funciona? Pues claro, en Ello han pillado el concepto de los círculos de Google+ pero lo han hecho con un estilo diáfano y directo. El mundo se puede dividir en dos tipos de persona: las que si pierden a un colega o familiar te van a llamar para contártelo y las que no. Es decir, nada de democracia amistosa y de compartir la mierda de tus movidas por igual a 700 personas randomizadas que luego, pobres de ellas, tienen que tomarse la molestia uno por uno de silenciarte en su muro, NO. A los friends, lo que haga falta, y al resto, buen rollo y a compartir buena merca. 

Amigos y ruido. No solo funciona, sino que te peta el cerebro de lo jodidamente bien pensado que está.

2. UN POCO DEL FLOW DE TWITTER

En Facebook, si alguna vez has sido lo suficientemente ingenuo como para perder el tiempo haciéndolo, cuando agregas a alguien que tiene más de 5.000 amigos el sistema te informa cordialmente de que NO vas a ser amigo/a de esa persona, pero que como premio de consolación podrás seguirla. Es una cagada monumental del señor Zuckerberg, mucho más de lo que parece. Si lo analizamos debidamente, veremos que Facebook te está timando. Tú pides una cosa y te dan otra, y punto. Tú, confiado y aguerrido como eres, te consideras amigo de alguien muy popular, con sus 5.000 colegas ahí dándolo todo, y te armas de valor y pides amistad y el propio Facebook te rebaja de categoría y te confina a seguir a tu colega, ¿seguir a un colega? ¿Darle like a una empresa? ¡Qué alguien llame a Twitter, joder!

En Ello, en primer lugar, tu nombre de usuario es como el de Twitter, con su sexy @. Sin mayúsculas, que quede claro, nada de protagonismos absurdos. El sistema tiene dos maneras de presentarte a futuros contactos: recomendados/relacionados. Que no es lo mismo. Los recomendados pueden ser personas que sintonizan con tus gustos, profesión o aficiones. Los relacionados sí están vinculados a ti de una manera u otra a través de contactos. Pero nada de 'personas que podrías conocer'. Si es un condicional, es decir, si podría no conocer a esa gente, ¿estás insinuando que te atreves a arriesgarte a hacerme perder el tiempo todavía más, maldito Facefuck? Ello te permite seguir a mogollón de peña random, que te puede molar por lo que comparte o por lo que hace, y luego meter en tu espacio de Friends a la peña más emotivamente importante. Sigue tranquilo y deja que te sigan, y luego guarda las fotos de ti de pequeño o los memes con corazones para los ¡amigosss de verdah xa siempreh!



3. NO MORE LIKES

Podría escribir unas cuatrocientas líneas acerca de este punto, pero podemos resumirlo y, además, todos lo sabemos. Los likes son gratis de hacer y son siempre afirmativos, y en algún determinado momento pensamos que eso significaba algo. Pero, right now, un like es más o menos como la persona que asiente con la cabeza mirándonos fijamente pero que tiene la mente ausente y pensando en cualquier otra cosa. La típica persona que dice sí, sí, y tu vas soltando la chapa y cuando le dices que qué le parece dice 'de puta madre, mola', y se acaba ahí la conversación. Justo cuando debería haber empezado. Si te mola lo que ha publicado alguien en Ello, ten la decencia de redactarlo, o atrévete con un emoticono y demuestra lo vago y previsible que eres con un emojiaplauso. Obviamente, la idea es subir de nivel y pegarte buenas charlas con la peña. Pero no empecemos la casa por el tejado, ello fluye desde lo subterráneo, pasa por el sistema de ventilación, reduce la presión atmosférica y, finalmente, nos quita las gotas de sudor y nos da frescor para seguir liándola delante del ordenador, casi tanto como en la vida real, ¿no?

4. TUMBLR RULES

Si los memes están en la raíz de internet, qué razón hay para no dejarles fluir a sus anchas. Si quieres colgar una foto con un tamaño raro, no pasa nada porque quede algo asimétrica con las de al lado. ¿Para qué tanta manía con tamaño recomendado? El flow de internet es eso, un receptáculo/vehículo/conector de información cruzada infinitamente variable, altamente compleja, sumamente creativa, capaz de facilitar relaciones (y mercados y business, why not) y, por encima de todo, aunque a Zuckerberg le cueste ya dos vidas recordarlo, al servicio del mejor concepto. Los avances tanto en velocidad de conexión, en los códigos de programación y las innovaciones en las propias tecnologías se rendirán ante aquellos que mejor interpreten la mente de sus futuros usuarios, o mayor campo de juego puedan dejarles para que estos experimenten sin complejos (los usuarios fueron los que inventaron el # en Twitter) y lleguen a liarla tanto como les plazca. 

5. Y SIN ANUNCIOS NI PROMOCIONADOS RIDÍCULOS

Sí, las leído muy bien el punto cinco.

Y el logo se parece al Happy Face del Acid House.


CONCLUSIÓN:

Facebook está alcanzando un nivel de complejidad imposible de manejar tanto para los freaks informáticos como para los comminities managers de las narices como para el usuario, es como un Universo casi al límite de su expansión, es decir, en breve llegará a un nivel de barroquismo tal que perderá su efecto, por completo, y retrocederá demencialmente. Y eso lo entendí cuando vi que la churrería del barrio se había hecho Facebook, tenía 3 fans y una foto en baja resolución del chiringuito cerrado. Y esa deprimente foto queda sepultada por la enésima foto de una parejita enamorada o por el último ingenioso y fascinante post de alguna revista de tendencias de usar y tirar. Esta mezcla, churrería, parejita, artículo de turno, es pura dinamita cerebral. Por mucho que procuren simplificar algunos procecsos de usabilidad, es imposible que los chavales de Palo Alto puedan seguir jodiendo tanto al usuario al mismo tiempo que ofreciéndole unas opciones tan limitadas. Facebook no es el mal, Facebook es muy mejorable. Pero, justamente por haber tomado ciertas decisiones en cuanto al tipo de crecimiento y a la imbricación con las marcas y la publi, ha dado pasos irreversibles muy caros. Y luego, boom. Y mientras, ello.

Ello nace justamente en el punto en el que Facebook ya no tiene nada que decir, más bien lleva ya un ciego de la hostia y no sabemos como sacarnos su sobredosis de encima nuestro.

Dicho todo esto, solo me queda por afirmar que NO he cobrado absolutamente nada de Ello por hacer este post tan absolutamente lameculos —faltaría más—. Sencillamente, hay que reconocer la buena merca social en las redes y más en los tiempos que corren y con lo feo que es Zuckerberg y sus chanclas.

Let's Go Dancing: www.ello.co/vanitydust 




miércoles, 5 de noviembre de 2014

Presentación #Partyharder: Riot Über Alles kicks back y profetiza 'Las normas del vertedero' @LaCalders 7.11.14 20h

Que Berlín me flipa es una cosa sabida por todos. Que Riot Über Alles es un gran amigo y compañero de batallas es también algo bastante evidente. Que una editorial con Berlín en el nombre (aunque sea en su negación) publique a Riot hace un b2b ante el que me he entregado por completo. El nuevo poemario de Riot se llama, al loro, Las normas del vertedero. Curioso es saber que, por lo que le conozco, su autor nunca me ha hablado de ningún tipo de normas, salvo las que construye a su medida para justificar sus excesos (mejor no entremos en detalles). 

Conclusión de todo esto: hay que liarla. 
Viernes 7 de noviembre, 20h, en LaCalders.


Y así lo haremos con grandes maestros de la palabra, que podéis ver en el cartel muy pro del evento, en la renovadora y fresca —con unas medidas de vértigo— librería Calders. Esta es la invitación del propio RiotÜberAlles.


El logo es lo suyo. Pero, no sé, me remite más a Inglaterra. Sherlock. Pipa-cachimba. Etc.





martes, 28 de octubre de 2014

Vanity Dust :: Palahniuk, Alberto Olmos, Joyce Farmer y otras lecturas de (finales de) 2011

Contra la postmodernidad.
Mala leche y buena pluma contra los postmodernos.
27.12.2011
Un adiós especial.
Llegar a los ochenta años no es una buena idea.
24.12.11
Contra el rebaño digital.
La noosfera está on fire.
20.12.11
Memorias de un hombre en pijama. Siete años.
La cotidianidad treintaañera vista por un gurú del trazo.
Las amantes polacas no son de fiar.
10.12.11
Ejército Enemigo.
El email marketing y la solidaridad la han palmado.
30.11.11
Ghost World.
Teens, teens, muy teens.
29.11.11
Borra.
Infancia. Adolescencia. Cambios. Recuerdos. Pasado. Memoria. Presente.
27.11.11
Espera...
Conejos que lo pasan mal el resto de su vida por una movida del destino.
16.11.11
Pigmeo. A punto de abordar Di Grado.
Pigmeo comienza bien, termina soporíferamente.
Antes de Di Grado pasaré por Olmos.
13.11.11
Tenían veinte años y estaban locos.
Poesía de peña que ya no come bollicaos.
01.11.11 

sábado, 18 de octubre de 2014

Un subwoofer nuevo, dos indeseables en mi after y el temible Sun Tzu poniendo orden en la sala

A veces se cuela algún intruder en un after en mi casa. Lo que en otra época se hubiesen llamado indeseables, parásitos que son capaces de entrar en tu casa, vaciarte la nevera, cabrear a alguno de tus colegas, reírte de tus pertenencias y luego pedirte droga by the face. Pero esa extraña pareja que merodeaba ansiosa por el comedor de mi casa en Barceloneta Central Scrutinizer se estaba pasando demasiado. La tipa, que forzaba su apurada belleza hasta remilgarse en gestos abusivamente femeninos, se estaba riendo desde hacía rato de mi sección de libros sobre Zen y Taoísmo. Mientras tanto, el tipo, intentaba vaciar el gramo que R. custodiaba como fiel guardián. Empecé por ella y sentía como mi nuevo subwoofer Samson Resolv 120a acompañaba mis pasos con unos graves que solo Marc Houle en Drift era capaz de articular. 


—eh, moza, qué tal lo llevas con mis libros que hablan del gran Lao Tsé, ¿te mola el rollo?—la tipa, algo sorprendida por encontrarse mi mejilla rozando su nuca, se hace a un lado y sonríe algo desconcertada. Un minuto antes estaba carcajeándose de las palabras del maestro chino, haciendo coña con un tercer tipo que también iba con ellos, otro impresentable que caería por su propio peso si mi operación #antiintruder salía bien.
—Bueno, jaja, son raros. ¿Qué has tú con eso? —me tiende un puente de complicidad, como esperando algún tipo de respuesta acomplejada por tener eso en casa.
—Veamos, primero hay otras preguntas primordiales a responder aquí. La norma número uno de esta casa es que, salvo prostitutas y dealers, conozco el nombre de toda la gente que viene conmigo, ¿got it?
—Yo no soy una puta, eh. 
—Pues, por ahora, todo indica a que efectivamente lo eres, porque has entrado aquí y te has fundido dos birras de mi nevera sin presentarte ni decirme cómo te llamas.
—Amapola, ¿vale?
—Bien, Amapola. Un placer. Ahora cuéntame, ya que has abandonado provisionalmente tu estatus de zorra, por qué te hace tanta gracia este libro que tienes en las manos.
—Es un flipado, este tío —se nota que tiene ganas de desfogarse, vete a saber si lleva toda la vida con esa sensación—. ¿Qué es eso de «Tao es todo lo que existe y puede existir; El Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir.»?. En su pregunta hay un punto socarrón, como si releer la frase le hubiese dado de nuevo cierta superioridad y fuerza.
—Te lo explicaré de manera que puedas entenderlo sin que te pete el cerebro, porque veo que el escote ya lo petas tú solita. Verás, ¿conoces Google Maps? Pues en Google Maps podrás encontrar un mapa de cómo llegar a la rave más lejana. ¿Conoces Shazam? Pues ahí podrás descubrir los temas que pinchan en esa rave. Pero jamás podrás sentir el suelo de la montaña vibrar bajo tus pies con ningún aparato ni invento humano. Y eso que yo tengo el nuevo iPhone 6, y lo cierto es que va de puta madre. En realidad, quería pillarme el iPhone 6 Plus, pero la cabrona de Ourange me lió con los nombres y al final me quedé con el 6 pero de 64gb. Y, claro, tuve suerte, porque imagina que me ocurre lo del Bendgate, ¡uau!. —A estas alturas, nuestra amiga intruder comienza a estar un poco desconcertada, así que continúo. Pues, como te iba diciendo, Lao Tsé es el que disfruta de las raves organizadas sin necesidad de mapas ni de programas de detección de los temas que suenan. Él se deja llevar por las vibraciones de los altavoces gigantes, a los que puedes llamarles Universos, si quieres, y va bailando y merodeando por las parties sin prisa pero sin pausa, dándolo todo hasta que hay que moverse. Por cierto, ¿qué se cuenta tu novio, ha conseguido ya ROBAR MERCA?

La tipa se separa de mí girando la cabeza y su cabellera algo nicotinada roza mi cuello. Amapola busca con la mirada a su chorbo roba-merca, al que R., viendo que el tipo intentaba robar un rulo y meterse una clencha a lo loco, le ha pillado del pescuezo y le está repitiendo nuestras normas del asunto:

1. Si no me conoces, no pidas.
2 Si pides, paga.
3. Si pides, pide por favor y finge ir sobrio.
4. Dame un abrazo, que es broma y no quiero problemas ahora, verdad, ¿Vanity?

Escucho mi nombre y levanto la vista del Tao Te Ching y busco a R. con un giro de cabeza que impacta, mala suerte, con el hombro de Amapola. Ella grita del susto y yo le hago esa señal a R.

El tipo se pone en plan defensor de la chorba y me pregunta que qué pasa conmigo y yo le respondo que qué pasa con mis libros de taoísmo y que qué pasa con mi merca y que qué pasa con...

Un lago con un subwoofer taoísta.

Pero R. ya ha abierto la ventana y ha tirado un cubata resbaladizo por el suelo y yo agarro por el cuello a la chica y la voy arrastrando hacia la ventana mientras hago patinaje etílico y R. está dándole tortazos, a modo de pequeñas collejas, al intruder y él retrocede e intenta salvar a su novia y los dos caen por la ventana. Como vivo en un primero, con vistas a una Estación de Tren Pro, no se matan. Apenas se rasguñan y se ponen a gritar de todo. Pero el subwoofer Samson Resolv 120a está ya haciendo vibrar las arenas movedizas de Barceloneta y, por si acaso, le he mandado un mensaje al portero-segurata del bloque para que limpie la zona.

«Así pues, el que es capaz de hacer moverse al enemigo, lo hace creando una situación, de acuerdo con la cual el enemigo actuará. Tienta al enemigo con algo que desea alcanzar. Manténle en movimiento sosteniendo ese algo fuera de su alcance, y entonces, atácale con tropas escogidas.»
Sun Tzu, El arte de la guerra.
 

lunes, 13 de octubre de 2014

48 horas en Ibiza (III) Esto es bastante cachondeo hasta que llega la salvación de Londres

Bajamos todos de la furgoneta fletada por la bebida energética Jurn y levanto la vista y veo la cúpula del club más grande del mundo: Pringuiledge. El Pringui es un ortopédico mastodonte de arquitectura efectivamente desfasada con capacidad para tanta gente como colgados haya en el planeta. En el Pringui es dónde tendremos la suerte de encontrarnos con dos grandes Djs del mundo mundial: Carlos Coks y Pit Tongo. Son los mentores del Jurn DancingResidencia, el invento de Jurn para juntar a treinta catatetos del mundo sin expectativa laboral alguna y convertirlos en Djs de supuesta calidad, listos para conquistar el mundo y los posavasos de algún garito de segunda en el que posiblemente acabarán. 

De los periodistas que van conmigo me llama la atención Mark Barns, un tipo que, al parecer, va por libre y tiene más clase y conocimiento electrónico que todo el resto juntos. Adopto una actitud reverencial-curiosa hacia él, y el pasa a considerarme un tipo decente con el que charlar mientras hacemos, ¿nada?

En el Pringui, a nuestra llegada, queda claro que no tenemos nada que hacer salvo esperar en una terraza en la que un bodrio de calor merma mis ganas de fumar. Cualquier discoteca a la luz del día es un lugar inhóspito y gélido. Es como los amigos imbéciles de Torve en pelotas pero sin chicas para el bukkake. O como Apple sin Steve Jobs, o como el Merkadona sin cáncer en cada producto lácteo. O como Spain sin su contabilidad B ni sus Black Viza. Sí, un lugar al que le falta algo: en el Pringui falta peña dándolo todo previo pago de 70 euros. 

Pienso en la Granny Dictator y en que sus planes están fallando. No solo vamos mal de horario, sino que los dos Djs Famosos no llegan ni de coña. 

Mark y su actitud vital cercana al zen me sosiegan mientras degollo unos bocatas de roastbeef mal cortados que nos han dejado a modo de salvavidas. 

—¿Qué tal te está yendo el verano, Mark? —le suelto mientras batallo con una grasa chunga del bocata.
—Bien, recién estuve en un festival en Croacia, pequeñito, ahora regresaré a Londres y luego me pasaré por Amsterdam. Hay cosas interesantes todo el rato.
—¿Qué tal la movida en Londres?
—Buena merca, man. Pero como periodista cuesta ganar pasta, no pagan, etcétera. Aunque tengo un blog guay de electrónica en un diario grande y eso mola. Me gusta trabajar a fondo los personajes y las entrevistas. Darlo todo, siempre.

Veo en Mark la reencarnación del amigo electrónico que siempre había querido tener (y que se suma a los que ya tengo y adoro). Es como un periodista loco que conocí en el Tomorrowland hace 3 años. Es peña que lo peta y lo vive con toda naturalidad, ¿acaso se puede vivir de otra manera? Es decir, ¿hay otro modus vivendi que no sea fluir con los beats repartidos por todo el planeta? Puede ser.

Mientras asiento ante las batallas electrónicas de Barns, caigo en la cuenta de que Maya Jane Cowls es londinense, y le pregunto si sabe cosas de ella. 

—¡I love Maya! —exclama dándole a la birra con ímpetu de anuncio de HeinePen—. Le hice una cobertura especial, conseguí una entrevista con ella muy extensa. Me costó mucho conseguir ganarme su confianza y colegueo. Es muy tímida, es genial. 

Mark Barns es de esos, esa clase de periodistas que luchan hasta tener el contacto necesario, la dirección correcta, la confianza ideal, el punto al dente para que la pieza periodística lo pete como es debido. Y lo consigue, y de hecho él me cuenta que entrevistará a Carlos Cocks más tiempo que nosotros, a mí me tocan 5 escasos minutos con él y a Mark unos 15. Pero en este caso no le envidio, lo de Maya sí es algo tremendo. 

Mientras el resto de colegas deambula por la terraza y mira el móvil en busca de diossabequé, Mark me pregunta qué movida pienso hacer por la noche. Ni idea, respondo, y añado que según lo que parece la mayoría de peña irá al Pringui porque es donde Jurn tiene contactos y, por lo tanto, será todo gratis y divertido. Pero no conozco a los Djs que pinchan en Pringui esta noche y, de hecho, me da un palazo tremendo ir allí y sentir que tengo que responder ante el grupo de manera mínimamente coherente, o ante la chubby jefa de la agencia que nos acompaña y no tiene ni puta idea de nada vinculado con algo que no sea David Jetta. 

—Come with me, Vanity. There is the ENTER opening party at Spaice, Hawtin, Maceo and many others play tonight there. 

Recuerdo la última vez que estuve en Spaice, hará como 5 años. Me echaron a la media hora por darle al M a lo loco en la terraza exterior. Pero no les guardo rencor, no esta vez. Hay plan para la noche: fugarse de la troupe de periodistas spainiards y saltar a la yugular de ENTER con Mark Barns y su séquito de colegas y contactos de alcance planetario.

Pero, eh, cuiado, que llegan los Djs Famosos y toca ronda de entrevistas. 


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