lunes, 20 de mayo de 2013

De fiesta por Madrid con un Editor en Paro y su monstruoso gusto musical #MadridChronicles #Mayo13

Sin Converse y con un Editor en Paro.
Hay muchas maneras de petarlo en Madrid. Puedes acabar en garitos hipsters, con bicis colgadas del techo, paredes con grietas y palés de carga y sacos marrones de café orgánico, y de noche ciego a gins —claro, porque los hipsters viven de día de una manera biotrendy y de noche, ciegodeluxmax; rodeado de mozas gafapastas de montura fina y sin problemas reales en la vista, con el pelo liso, moreno, flequillo Kill Bill, pitillos imposibles y tacones transparentes y labios rojos y extrañas miradas tensas y sobrias, y anillos londinenses y un culotte que levantaría el Bernabéu incluso perdiendo la Copa del Rey. Mola tanto viajar a Madrid. Porque luego están las chonis y las frases de mi colega Tar. 

«Los hipsters son los nuevos chonis»

Más formas de petarlo: quedarte en casa de «La Pareja de Moda». Guapos, con negocios, djs, pivones los dos, cada uno campeón en su respectivo género. Casa llena de vinilos, cómics de importación, un perro al que solo maltratan verbalmente. Un longboard, y mucha tela: zapatos, bambas, trajes, vestidos cortos, largos, chaquetas de equipos de béisbol, iMacs antiguos y nuevos. Muchas gafas de sol y felicidad. Dos baños, incluso.

Otra forma más: he quedado en Madrid con mi colega parisino y su colega que viene de Londres. Una especie de encuentro internacional para hacer el gilipollas y el holgazán y el ocioso durante dos días. Arrecife toma drogas y va un poco pasado de todo, no para de hablarme de unas fiestas muy enfermas de una comunidad mundial. Hacen varias en España, las Burning Man parties. Habrá que ir. Dice que puedo hacer buenas crónicas y movidas raras. Que todo el mundo va muy ciego, y que vienen en su grupo como 20 tías alemanas. Y luego está Fendi, francés, que ya quiere tener hijos. 

Durante las más 48 horas exactas que he pasado en Madrid, selecciono para comenzar el bukakke de crónicas la noche de ayer, sábado. ¿Cómo podríamos titular el esperpento nocturno al que fue sometido?

«Vende un iPhone a un editor en paro y acaba saliendo de fiesta sin drogas y por el esperpento cougar del Madrid más descafeinado que has visto en tu vida»

Hay dos tipos de sitios en el mundo de la noche: en el que hay pivones, y en el que no. Los garitos de heavys, por ejemplo, suelen ser un desastre. Huelen a chocho morenote. En cambio, los bares con lámparas de diseño huelen a Dior. Una de las frases más relevantes y que hay que tener muy en cuenta a la hora de salir con gente del mundillo literario de más de 32 tacos es: nunca te fíes de un editor de más de 35 tacos —hay tres años de total imprevisibilidad e indecisión, entre los 32 y los 35. Crisis producidas por la falta de ingresos regulares, turbulentas relaciones amorosas, adicciones no reconocidas. Nada nuevo, por otro lado, más bien una serie de comportamientos adquiridos como genéticamente por pertenecer a la Comunidad Lite. 
Eso por norma general, luego hay gratas sorpresas y experiencias divinas que no mencionaré para evitar distracciones que no vienen al caso en esta magnífica historia —trepidante es la palabra— de una noche de literatos gagá de garito herbívoro en garito herbívoro. 

¿Qué significa un bar para herbívoros? Pues que la energía que se respira, en vez de ser la de un leopardo de las nieves mordiendo carne cruda y suculenta, es la de una vaca bizca comiendo hierba y pastando, con el entretenimiento añadido de darle hostias a las moscas que merodean por su culo. 
El sufrimiento acústico del primer garito, llamado Acuestello (en plan, acuéstese y deje de hacer el imbécil), se multiplica al encontrarme con Scar, un escritor de pro, gonzo como él solo y zumbado como pocos, quizás el único capaz de levantar los ánimos ante el dance para oligofrénicos que planea en la sala de abajo; una gruta con cubatas a 9 pavos y con gente fea. 

¿Saturday night fever? No mucho, encima, todos los dealers andan desaparecidos por aquí y por ahí. No hay manera de pillar. Ni Scar consigue pillar al suyo. Teléfono no disponible y cosas parecidas. Putadón. Pues a seguir con la ginebra. A la novia de Scar tampoco le gusta el garito. Y luego está la mujer de E, born and raised in Madrid y muy inteligente y afable. Se llama M, por ejemplo. Y va con tres amigas, dos cuarentonas bastante podridas, ahí en el borde de una menopausia inexplicablemente avanzada, y luego, por fortuna, de una atenta y sutil chica, de aire más fresco y mejor vestida. Mirada algo casi luminosa, maquillada lo justo, y con cierto toque lascivo —aunque bastante oculto, digamos que hay que forzar para sonsacarlo—. Parece un poco ida, de esas treintaañeras que tienen la sensación de vivir «un momento de cambio constante en su vida» o que «está adaptándose a los cambios fuertes». Pero eso no está mal del todo, su falta de criterio e inseguridades derivadas de relaciones frustradas, problemas laborales y enfermedades de familiares relativamente cercanos disminuyen su capacidad de juzgar qué hay que follarse y qué no. Si les llevas diez años o quieres follártelas en un callejón es una cosa siempre negociable. Y eso siempre da motivos para trabajar un poco, aunque no todavía; es pronto y acaba de llegar El Editor En Paro. Podemos llamarle, en realidad, #EP. Como Estoy Perdido o Estoy Petao. Estoy Palote. Este hombre se ajusta a todo tipo de consideraciones trashers. 

#EP llega intentando esbozar su mejor sonrisa, cuando se percata al instante del puto desastre anímico que ha causado citándonos en este tugurio. 

—¡EEEEEEeeeeeee.....! ¿Qué tal? Perdonad el retraso, ¡jaja! Aquí estamos, voy a por bebida, ¡esto arranca! ¿no?

Scar no está por hostias. El otro día le trincaron haciendo trapis en el Borne y le van a llamar a juicio. Ni puta broma con eso, y menos para estar en este garito en el que no hay merca y ya han echado a dos petaos del baño por hacer el guateque. Scar, como decía, interviene.

—#EP. Qué pollas es este lugar. Suerte que he podido follar en el baño con la parienta, que si no, te espero con un mazo en la misma puerta. Y mira la cara de Vanity, parece que se haya pasado el día leyendo Crepúsculo. Pobre chico, el más joven del lugar y petándole la cabeza de esta manera. Ya se destroza el pobre todo lo que puede él solo, como para que le hagas esto.

Scar, qué tipo. Su novia es un cielo, un encanto de esos cuya mera presencia ya onfireiza la situación. Y en el baño seguro que se lo han pasado más que bien. Good for them.

Se nota que #EP no se ha integrado en Madrid. Desde que tuvo que dejar su piso del Hospitalet y trasladarse a la capital por trabajo de su mujer y para escolarizar a la niña en tailandés —#EP está convencido que, más allá del chino, el thai es el verdadero lenguaje del futuro—, no da una. Primero se compró un Samsung MiniGalaxy2 o algo así, luego intentó zumbarse a la aspiradora y, finalmente,  trató de sacar una revista de cuatro páginas, dos de ellas con un relato erótico remake de Sombras de Grey y otras dos con una foto de su espalda y otra de sus pectorales —en efecto, a estas alturas ya imagináis que son tetillas—. Y luego, claro, te lleva a este tipo de antros en el que garantiza que puede seguir siendo el alma de la fiesta. Además, está intentando ligar con la novia de Scar. Y Scar está bebiendo dos birras a la vez.

Ni de coña lo veo todo tan claro y fluido como esta foto.
Cambiamos de bar por votación popular. Scar, su novia, dos amigos, mi colega francés que anda de mal humor, todos queremos otros aires. Pero claro. Si vuelves con un maltratador sabes que te volverá a  meter de leches hasta dejarte las nalgas rojas y los ojos como si llevases 4 días de rave. Pues lo mismo pasa con la gente que te lleva primero a un sitio de mierda, como el Acuestello. Repiten. Y, lo que más duele, el 'nuevo' sitio se llama Berlín.

Me pregunto a qué se dedica Merkel. La economía no es tan importante como preservar el nombre de la capital de su país. No puedes hacerle esto a la ciudad, no debes permitir que un país tercermundista como España tenga en su capital un local tan guarro y cutre con el nombre de Berlín. Un crimen. #Ep recae.

Pagamos 9 pavos con copa. No se escucha bien de fondo la música que viene de arriba. Imposible saber de qué va el rollo del Berlín. Al entrar, la mujer de #EP —Estoy Potando— parece excitada. Sí, realmente se han propuesto jodernos la noche, a base de bien. Desconozco el placer que sacan de todo ello. Imagino que es parecido a la gente que juega al ajedrez desnuda.

Subimos las escaleras. Me fijo en el culo de la amiga de la novia de E. El único fichaje femenino que puede salvar la noche de alguna manera mínimamente decente. Scar y su novia están visiblemente cabreados cuando llegamos a la sala de arriba. Música brasileña y gente fea. No hay mayor humillación para una noche en Madrid en un local llamado Berlín. Ellos dos se abalanzan hacia la barra y yo les paso mi ticket y me casco un gintonic a marchas forzadas. Sin drogas y en este antro de gente fea y mayor. Momento de trabajar.

—¿Qué tal? Vaya puta mierda de sitio, ¿eh? —hay que entrar siempre con personalidad y las cosas claras.
—No está tan mal, hehe —lo sabía, esta discrepancia me saldrá cara, pero hay que seguir adelante.
—¿De qué conoces a M, la novia de E? Yo soy colega de E.
—Yo nací en Madrid, igual que ella, íbamos juntas al cole —bebe una especie de mojito y sorbe con una pajita y me mira a los ojos y tiene una mirada huidiza.
—Pues qué bien. ¿Y te dedicas a...?
–Pedagoga.
—¿Qué es eso?
—Ayudo a niños con problemas —parece preocupada de que no sepa de qué va su curro, sigue con la pajita.
—Me voy al baño, ¿vienes?
—¿Cómo? —se toca el pelo como nerviosa, haciendo rizos. Esto me pone. En plan lolita senior, o algo así.

Fail también en este sentido.
Odio ir al baño a no drogarme. Cuando regreso a la pista #EP y todo el grupo están gozando con mis intentos con la amiga de la novia de E. Se llama Carla. En realidad, es bastante dulce y buena chica. En la cama tiene que ser bastante dócil. El problema será llegar a ella. Digamos que lo lascivo no es lo suyo. Se puede apreciar en sus movimientos al bailar la samba, en su mirada tanto a mí como a la sala. No sé muy bien qué le pide a la vida, pero me temo que follar esta noche no está dentro de sus prioridades. Los dildos gigantes de color negro han hecho mucho daño a la noche heterosexual.

El truco de salir a fumar. O todo o nada. Parece encantada com la idea. Bajamos las escaleras kitsch y me vuelvo a cagar en este Berlín y sus putos espejos. Llevo una gabardina tres cuartos y un jersey Fred Perry y un polo Levi's debajo. Y unos pitillos marrones. Ella lleva unos pantalones verdes, extraña fantasía. No tiene grandes tetas, pero apunta a que conservan cierta esbeltez, un rollo que tiene que botar lo justo y necesario.

Me abalanzo sobre ella a la segunda calada. Cobra 1st Round. Recordemos:


«—¿Qué tal? Vaya puta mierda de sitio, ¿eh? —hay que entrar siempre con personalidad y las cosas claras.
—No está tan mal, hehe —lo sabía, esta discrepancia me saldrá cara, pero hay que seguir adelante.»

En efecto, si una tía te lleva la contraria en tu primera afirmación impertinente y fuera de tono, la has cagado en el 90% de los casos. A excepción de que vaya muy drogada. No es el caso.

Cobra 2nd round. Y 3rd round. Así, en plan seguido. Me besa en la mejilla (#wtf).

—Yo he venido a fumar —cierra los ojos y pestañea, y sonríe, parece un poco nerviosa, aunque le está gustando mi onfireismo. Su ego también necesita estas cosas de vez en cuando.
—Estamos fumando, querida —miro al cielo, miro a un travolo que pasa a nuestro lado. La miro a ella, cobra 4th round.
—Y yo he venido aquí a hablar de mi libro y de meterte mano.

El combo de frustraciones nocturnas va in crescendo. Al regresar a la sala, mientras tanto, #EP se ha desabrochado la camisa hasta el ombligo. No sé donde coño ha conseguido un collar hawaiano de flores. Está en su salsa. Bebe una capirinha y al meter los labios en la copa un chorro de bebida y hielo troceado se cuela por dentro de su camisa, llegando a manchar su paquete. El resto, salvo #EP y su mujer, y la fea amiga bajita de la pedagoga, estamos desolados. Scar y su novia ya no le ríen las gracias a #EP. De hecho, intentan incluso no acercarse a sus axilas, que son una fiesta ilegal para los sentidos.

¡Vamos a otro sitio!

Brillante idea de #EP. Morir tres veces en una noche. Todo un reto. Vamos a por la tercera. Por suerte, ya voy bastante borracho. Hecho que suaviza y convierte en algo más estético el fracaso estrepitoso de la noche. En el taxi somos tres. Una oldschool milf que se pone a medio coquetear y vacilar al taxista —coquetear y vacilar a subalternos, especialidad de las milf en caída libre—. Mientras tanto, yo le meto mano a mi amiga. Le pellizco las piernas, no sé, cosas raras. Carne, vamos. Está claro que hacía tiempo que no le hacían sentir eso. Un retorno a la adolescencia de las masturbaciones en el autobús. Pero no acaba de sentirse cómoda, ya no es lo suyo. 

En efecto. Son las 5 de la mañana. La noche ha pasado tétricamente rápido, y hay que volver a entrar en un garito en el que básicamente hay un piano y calvos puteros con camisas rosas y de cuadros marrones. Muerte. #EP petándolo de nuevo. Es como David Guetta en Monegros. Es como un nazi en una sinagoga. Es como un editor en paro currando en un McDonald's, es como yo en una fiesta de disfraces. 



—YO OS DEJO SOLOS EH.

La amiga bajita y fail de mi amiga prepara la última estacada seria para garantizar que su amiga no se va a ir conmigo. Hacerla sentir culpable para que de este modo ellas dos regresen juntas a casa y yo solo callejeando. Traduzcamos la frase:

—PÍRATE CON EL SI TE ATREVES Y QUIERES HACERME SENTIR SOLA, ABANDONADA Y MISERABLE EH.

Nada que hacer. Deduzco que Editor Petao está dentro con su collar de flores estilo hawaiano. A saber qué estará haciendo con las botellas de cerveza. 

Miro en Google Maps. Estoy a 10 minutos de casa, de la casa de mis amigos jóvenes y guapos. Ya lo decía Sun Tzu y su abuela: una retirada a destiempo es mejor que dar la batalla por perdida antes de comenzar la noche.

—Me lo he pasado muy bien esta noche contigo —me susurra mi amiga, antes de marcharse callejón abajo.
—No aceptamos esta frase como premio de consolación.


Tale of Us: djs del mes de mayo (y eso que todavía no ha terminado)



Clarísimo. Son impecables: tanto por su criterio musical como por su técnica a la hora de ejecutarlo. Son Tale of Us, y el  buen gusto electrónico se rinde a sus pies, o viceversa.

Uno de sus sets disponibles más recientes y lisérgicos, especialmente los últimos 20 minutos.







viernes, 17 de mayo de 2013

EgoDrôme con Ruth García: del periodismo al techno, del techno a Berlín y de Berlín a la cabina

                                                           Ruth García DJ                              ©Cristina del Barco
Anochece en Berlín. Cigarros, cervezas de medio litro y vuelan las horas en Club der Visionäire. Ese club que da a un canal y que en verano abre una terraza flotante en la que todo el mundo baila al ritmo de los grandes. Visionäire tiene un horario peculiar, da la sensación de que abren y cierran cuando quieren. Y en este club ocurren muchas cosas, siempre. Como conocer a From Hell Dj en el momento menos pensado, momentos antes de salir para Berghain. Conectamos y compartimos intereses. Era su primera vez en Berlín. Y las primeras veces, ya sea para bien o para mal, nunca se olvidan. La suya, por supuesto, fue para bien. Desde entonces, no ha parado. Esta Dj madrileña, periodista de formación y vocación, se mueve por la electrónica de este país con agilidad, buen gusto y con un carácter honesto y profesional, cosa no precisamente abundante en el mundo de la noche. Una delicia de mujer con un talento por la música celestial. Pero bajemos al infierno a conocerla:

—Nos conocimos por casualidades de la vida en Club der Visionäire, en Berlín. Soplaban vientos de 2012. El mundo es un pañuelo: tú acababas de salir en un destacado de Vicious Magazine, lugar en el que curro yo. ¿Qué ha ocurrido desde entonces con la chica periodista que se cansa del mundillo y se pasa a los platos como una From Hell panther?

—Cierto, lo recuerdo perfectamente. El día que nos conocimos era justo el día previo a mi debut en una cabina berlinesa —actué la noche del 30 de abril en Morlox Club—. Yo estaba emocionada, no sólo por la fiesta sino porque era mi primera vez en Berlín, tanto de turista como de dj. Desde entonces han pasado muchas cosas, he aprendido cada día y que con esfuerzo se pueden hacer tus proyectos; que hay que ser humilde y que ser tú mismo es parte del camino correcto a seguir. 

Y no es que me cansara del mundo de los medios de comunicación, simplemente decidí tomarme un descanso —llevo trabajando como periodista sin parar desde que tenía 19 añitos—. Meses antes de ir a Berlín se me dio la opción de continuar en la agencia en la que estaba, pero algo dentro de mi quería un cambio y ya no me divertía con lo que hacía. Había aprendido todo lo que tenía que aprender y quería continuar sacándole jugo a la vida. Me lancé y opté por vivir de lo que me apasiona: la música, sin lugar a dudas. Todo este año que ha pasado desde que nos conocimos he intentado abrirme camino no sólo en Berlín, sino también en Barcelona, ciudad en la que estoy residiendo actualmente, sin olvidar Madrid, mi ciudad natal. Nexus, la fiesta que organizo desde hace un par de años, era otro de los objetivos como dj, pero no solo el único, ya que también he avanzado en el tema de la producción y ahora puedo decir orgullosa que ya tengo mi primer track, hecho junto a un gran artista gallego que está en la capital, Ray_Mond. En resumen, han pasado muchas cosas y todas ellas muy positivas. 

—Sigues viajando mucho a Berlín, para pinchar y para recorrer los mejores clubes. ¿Qué sientes cuando te metes en un club ahí y sacas tus temazos? 

—Berlín es una ciudad tan mágica que cualquier artista que haya estado allí trata de volver siempre que puede. Cada vez que pincho en un club, sea cual sea, es como si fuera la primera vez, es una sensación muy difícil de explicar con palabras. Es precioso ver a gente que no conoces de nada bailar y disfrutar contigo, hacerles llegar cómo te sientes y compartirlo a través de la música. 

—¿Hay un rollo tan diferente como la mayoría de gente cree?

—Sí es muy especial, pero con sinceridad no creo que el “rollo” sea tan diferente en todos los sitios. Supongo que depende del público que haya en el club en cuestión. Por ejemplo, en Barcelona y Bilbao me he sentido como si también estuviera en Berlín, en cierto modo, porque la gran parte del público es la primera vez que te ve en acción. Cierto es que 

«Berlín es la cuna de la electrónica europea,  y la “fiesta” en sí no es tan importante como la calidad de lo que suene en ella»

Pero no nos engañemos, todavía hay un público de “clubbing” en nuestro país, solo que está un poco escondido y tienes que darle un aliciente para que se deje ver. 

Ruth García. ¿Pensando en un nuevo track? The answer is blowing in Berlín.                                       ©Raquel Moreno
—¿Quienes son tus mentores en el mundo del techno? Y, ahora ¿con quién mantienes buenas relaciones para seguir currando juntos? El trabajo del Dj también se forja como una red de profesionales permanentemente conectados, ya sea para producir o para montar el lineup de las noches...¿cierto?

—En realidad nunca he tenido un mentor como tal. Sí he tenido amigos que son djs, como Roberto Groof, también conocido como Robert Calvin, que me ha enseñado mucho en sus directos y sesiones. Empecé a pinchar en un ambiente muy diferente al techno pero que está muy relacionado con él: el rollo siniestro o gótico. De ahí poco a poco fui metiéndome en el mundo de la electrónica; es cierto que tuve el placer de vivir una época breve pero muy enriquecedora en Madrid, cuando clubs como Soma tenían en sus cabinas djs y artistas que marcaban tendencia como Óscar Mulero

He trabajado con infinidad de djs y con la gran mayoría mantengo muy buena relación, o cuanto menos cordial. Evidentemente no se puede caer bien a todo el mundo y siempre puedes tener discrepancias con personas en un momento dado. Pero la verdad es que no suelo perder el tiempo en este tipo de cuestiones. Me gusta trabajar con gente profesional y con carisma, que transmitan al público como Javi Lago, por ejemplo, todo un veterano en la escena barcelonesa con el que tengo el placer de contar para las Nexus. Son muchos los djs que puedo citar, tanto de Madrid como de Barcelona, Berlín y Bilbao como Data, Manuela Mayoral, Javi Negrete, Pilas, Mussen, Mss Mi e Ian Hendrix...hay grandes artistas que conozco, y otros por conocer. 

—Qué vamos a decir que no se haya dicho ya, es complicado ganarse la vida como músico. Pero en tú caso, Ruth, siempre me ha llamado la atención la decisión y fuerza con la que te mueves y mueves a la gente para que se acerque a tus fiestas  

—No me considero músico, no lo soy. Soy una apasionada de la música, pero no puedo decir que sea músico. Aprendo cada día y creo que con esfuerzo y constancia puedes vivir de lo que realmente amas. ¿Sobrevivir? Todos hoy en día sobrevivimos, no solo por la crisis económica, sino porque la vida en sí es una prueba constante, a todos los niveles

—¿De qué sobrevives realmente?

«Mi profesión durante 15 años ha sido y será ser periodista,  creo que es un oficio que se lleva en la sangre»

Por eso ahora mismo no solo estoy involucrada en proyectos a nivel artístico, sino que también llevo a cabo uno que englobaría ambas esferas, la musical y la periodística. De momento poco te puedo contar. 

—¿Qué expectativas tienes en la profesión?

Expectativas...todas. Me parece absurdo ponerse límites a uno mismo. Tengo los pies en el suelo y trato de ir poco a poco y sin prisa, pero no me cierro puertas en el futuro. Sin ir más lejos, me encanta la cocina y quien sabe si de aquí a un tiempo no estoy llevando algo relacionado con eso...todo lo que puedas hacer, hazlo o por lo menos, inténtalo. 

                                                 One more track.        ©Cristina del Barco


—Una pregunta clásica pero necesaria...¿Cuándo entró la electrónica en tu vida? 

—Desde muy pequeñita escuchaba música, así que no puedo decirte el momento concreto, la década de los 80’s, cuando escuchaba Depeche Mode gracias a mi hermano mayor, y otras bandas de lo que se ha llamado popularmente “techno pop” español , como La Dama Se Esconde, Azul y Negro... 

—¿Cuándo decides que será el eje de tu trabajo?

No decidí nada en realidad, vino solo, poco a poco me llamaban de más clubes para hacer sesiones de electrónica, ebm, en fin...y con el tiempo el abanico se fue abriendo. Mi trabajo como periodista musical también ayuda mucho en ese sentido. Creo en realidad que toda mi vida ha estado orientada siempre a la música.

—Gracias a una de tus sesiones conocí a Betoko. Un crack. ¿Cómo trabajas para conseguir los mejores temazos?  

—En realidad siempre hago lo mismo, cada mañana cuando ya estoy operativa miro el soundcloud y escucho los temas o sesiones nuevas de artistas que sigo. Me gusta empaparme de temas nuevos, sí, pero en mis sesiones utilizo también tracks más antiguos, creo que la música no tiene caducidad, al menos no la que tiene cierta profundidad. Huyo de páginas muy comerciales, del mainstream, es algo que no he soportado en mi vida. Me cuesta escuchar temas vacíos, así que buceo por webs que son más específicas. 

—¿Estás preparando algún set potente?

Nunca preparo mis sets con anticipación, me gusta improvisar en el momento, ser espontánea sobre el escenario y expresar lo que me apetece en ese momento. Interactuar con el público, también. 

—¿Qué nos preparas para este veranito?

Te puedo comentar algunas fechas que tengo confirmadas. La mañana del 25 de mayo estaré en No Name No Address, Barcelona, club en el que repito el 16 de junio, justo al cierre del Sonar. Vuelvo a la capital el 7 de junio, visitaré un club por el que han pasado artistas de relevancia en la escena como Javier Orduña, Pelacha, Pilas...el Tresh Club, donde haré una sesión con vinilos y digital. Además el 1 de junio estaré en la sala Image de Bilbao, compartiendo cabina con Data. El resto de mi futuro es incierto... ¡pero pinta bien!

—No quiero dejarme una cuestión para el hall of fame, ¿cuál ha sido el momento más épico que has vivido como clubber hasta la fecha? 

—La actuación de Frivolous en el Aquasella de hace un par de años, creo. No se me da muy bien ubicar los eventos en el tiempo. Aluciné con él, con su forma de tocar, los instrumentos con los que lograba hacer sonidos (un cuchillo, por ejemplo). Fue de los mejores lives que he visto en mi vida

—¿Y como dj?

—Ha habido muchos momentos épicos, pinchar en Ibiza Global Radio antes de Richie Hawtin como pre cierre a la fiesta Enter fue uno de ellos, pero si te soy sincera al recordar mi debut en Berlín en Morlox siento una emoción mucho más fuerte. 

«Todos los sitios tienen sus momentos épicos, 
es difícil escoger uno»

—Que no falte la recomendación final, ¿a qué tres djs no debemos quitarles el ojo de encima porque van a dar mucho que hablar en los próximos meses?

—¡Hahaha no das puntada sin hilo!. Creo que hay muchos artistas muy buenos en nuestro país y fuera de él y que muchos son desconocidos para la mayoría, no sé, podría decirte unos cuantos, David Delgado (que acaba de fichar por Highgrade, por ejemplo). Espero que sean muchos más que tres los djs que no deberíamos perdernos, seguro que lo es.

Y, por supuesto, su SoundCloud es un MUST.


lunes, 13 de mayo de 2013

Una fiesta en la Zona Cero


Miras atrás y no ves una puta mierda. Ves más niebla que en casa de Bob Marley. Te preguntas qué fue de aquella fiesta. Ya no queda nadie vivo. Todo fue demasiado rápido. No hay respuestas. Se acabó lo que se daba. Y la casa se llenó de gente a la que no habías invitado. También se marcharon, dejando a su paso cientos de botellas de cerveza vacías y miles de colillas. Apartas la mierda hasta las esquinas de la habitación. Tratas de pisotearla. Los cristales se clavan en la planta de tu pie, el izquierdo. Intentas sentir dolor, pero no sientes nada. Y, luego, siendo incapaz de quitar el olor a sudor y a conversaciones sobre anoréxicas, unas enormes ganas de no hacer nada. Pensar en cómo un edificio se puede derrumbar estando tú cerca. Cómo es posible acudir a la construcción antes de que se hunda sin motivo alguno. Es complicado saberlo con certeza. Habrá que enviar un mail de reclamación a Foursquare. 


viernes, 10 de mayo de 2013

¿Una sesión de electrónica de 12 horas nonstop? Michael Mayer MegaSet. Super Kompakt Man.

Michael Mayer es un dj y productor polifacético, really experienced guy, y tiene uno de los sellos que más han alimentado la escena electrónica en la última década: Kompakt. De ahí han salido artistas como Superpitcher, Kölsch, Extrawelt o Gui Boratto. La lista es infinita.



Aquí tenemos un set de 11 horas que Michael se marcó jugando con sus célebres compilaciones que edita regularmente con los mejores temas editados por Kompakt. Hay partes melódicas, partes suaves, algun punto más agresivo. Pero siempre estilo, savoir faire. Kompakt Über Alles




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