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Zachary Lubin: You Play I Write · 57

Descubrí a Zachary Lubin mucho después de lo que me hubiese gustado, porque el artista norteamericano nacido en Chicago lleva décadas de trayectoria, sendos releases y acumula una experiencia en el mundo de la cultura de club que muchos ya quisiésemos. En 2005 lanzaba un EP para Axis, archiconocido sello de Jeff Mills y, ahora, este 2021, lanza LP en el sello Modularz. Entre un release y otro han ocurrido muchas cosas, de las que hablamos con Zachary Lubin en la entrevista, cuyas preguntas he reformulado en forma de titulares para que te sitúes y conozcas tanto su trayectoria como sus opiniones como DJ y productor.

Zachary Lubin firma la edición 57 de You Play I Write con un recital de dos horas de techno, cuyo tracklist puedes chequear al final del artículo.

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Zachary Lubin, protagonista de la edición 57 de You Play I Write.

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Zachary Lubin o por qué, además del techno, su gusto por la música electrónica es tan amplio como el Colorado’s Grand Canyon

Tengo una gran pasión por la música y muchos géneros diversos desde niño, y eso me ha acompañado siempre. A finales de los ochenta entré en la música de baile con los DJs de Chicago, que normalmente pinchaban una gran variedad de estilos —Hip House, clásicos, Deep Vocal House, 80s breaks, Hip-Hop, Freestyle, entre otros. Por eso, cuando empecé a pinchar, no había ningún incentivo para que limitase mi sonido a un género en particular, como ahora parece ocurrir. Con los años, a medida que descubría nuevas escenas, fui navegando entre ellas y me formé con cantidad de música electrónica. Este proceso me motivaba mucho, aunque me dirigía en múltiples direcciones como artista. 

Para mí no era suficiente con pinchar un estilo y limitarme a escuchar los otros, quería pinchar también otros géneros. Además, las técnicas de DJ varían en función de los estilos, y ello me resultaba también muy interesante. La mayoría de mis producciones y trabajos como DJ son techno. Digamos que es lo que tiene mayor resonancia en mi dirección creativa. Y no solo el techno 4-4 más duro, sino subgéneros como el techno de Detroit, el electro, experimental o dub techno, incluso el ambient.

Sin embargo, en los últimos años he comenzado a disfrutar mezclando otros estilos, como el Deep Vocal House, especialmente el sonido de Nueva York, como David Morales o Louie Vega, por citar unos nombres. También clásicos oldschool, disco, new wave y soul. En este sentido, Ron Hardy es una gran influencia. Imagino que todos estos géneros apelan a diferentes facetas de mi personalidad.

En cuanto a pinchar en directo o hacer DJ mixes, mantengo separados los géneros y estilos en función de si se trata de una cosa u otra. Es decir, no suelo combinarlos en un solo Dj Set. Si hiciese eso, posiblemente el flow y el mensaje que intento transmitir quedarían diluidos. El gen purista y obsesivo que llevo dentro, una parte de mí, quiere organización y mantener una línea, ligada a ciertas temáticas o sentimientos. A pesar de establecer esta separación, creo que es un reto a día de hoy situarte en el mercado cuando pinchas géneros muy diversos, salvo que seas cuidadoso con los alias o alternes nombres de proyecto diversos, y eso puede ser también algo pesado de manejar. Sencillamente, te arriesgas a perder seguidores porque no pueden seguirte bien la pista. O quizás porque solo están interesados en un sonido específico y no están seguros de qué van a encontrar en alguien que pincha tan diversos estilos. Quizás todo ello tiene que ver con lo acelerados que son los tiempos en la era digital, hay mucha música ahí fuera, y menos paciencia para una audiencia para investigar y explorar.

Una de las cosas buenas de limitar tu sonido a nivel de género es que es más sencillo tomar impulso porque puedes centrarte en tener mayor consistencia, en vez de dividir el esfuerzo creativo entre varios géneros y estilos».

En activo desde los 90 y tras diversas etapas, ¿cuál es el ritmo de Zachary Lubin en el estudio actualmente y cómo han sido esas etapas?

Últimamente estoy trabajando duro y con mayor persistencia en el estudio. Pinchar es algo más secundario. Tengo muchas ideas que quiero plasmar en sonido. Además, es el proceso de crecer y mejorar los conocimientos de producción es constante, así como el de aprender y experimentar con las máquinas. Para mí, es un camino más directo y profundo hacia la expresión de uno mismo y su creatividad que no el que transito cuando pincho.

Nunca he perdido el interés por pinchar o producir música electrónica, pero atravieso fases donde me meto con mucha fuerza y, luego, quizás paso unos meses sin dedicarme a ello. Esto es debido a que tengo muchas otras cosas e intereses en mi vida y mis estados de ánimo cambian frecuentemente. No soy alguien que pueda estar día sí y día también en el estudio durante meses, siempre. Hubo una época en la que estaba muy metido en la música country de los sesenta y aprendiendo a tocar la guitarra. Y un día fui a un museo de arte para ver una exposición e inmediatamente me sentí inspirado para regresar al techno. Tengo algunos catalizadores para la inspiración en cuanto al techno: el arte y la arquitectura por supuesto, pero también películas de ciencia ficción, y últimamente maquinaria industrial. Tengo una fascinación especial por los trenes y las locomotoras. Puedo ver algunas fotos de un tren determinado y de golpe tener ganas de ir al estudio. En este sentido, suelo ponerme películas sin volumen en el estudio para tener inspiración e ideas.

En cuanto a los ciclos como artista, es algo que todos experimentamos y es algo con lo que hay que lidiar. Habrá veces en ls que intentas trabajar duro pero no puedes quitarte el bloqueo creativo de encima y nada bueno saldrá del estudio. En cambio, hay otras ocasiones en las que estás en racha y la magia emerge fácilmente de las máquinas. Por otro lado, también está la autocrítica. Muchos artistas tienen dificultades al experimentar su propio arte una vez lo han “lanzado al mundo”, empiezan a sobre analizarlo y a compararse, piensan en lo que podrían haber hecho de otra manera, por ejemplo. Son actores que odian ver sus propias películas. Ocurre lo mismo en la música. Llegar a hacer las paces con esto puede ser complicado, pero si aceptas tu propio trabajo puede ayudarte a comprender quien eres cómo artista y aceptarte también a ti mismo. Ser uno mismo es lo que hace tu output creativo único y le da un elemento especial a tu trabajo. Es importante estar abierto al trabajo de otros artistas a modo de inspiración, perspectiva, ideas para refinar las habilidades en producción, pero a fin de cuentas tienes que creer y confiar en ti mismo. No intentes sonar como otros, eso no sonará auténtico. También importa la persistencia, no dejarlo nunca.

Zachary Lubin: Las experiencias e influencias de Chicago y Detroit

Controllability de Zachary Lubin. Un release en Axis Records (sello de Jeff Mills). 2005.

Me hubiese encantado ver a las leyendas y creadores del sonido de Chicago en persona, pero por aquel entonces yo era un niño. Absorbí y aprendí acerca de su legado cuando comencé a pinchar, a través de sus discos y grabaciones en casete. El house de Chicago con el que crecí provenía de la radio, porque no tenía la edad suficiente para entrar en los clubes. Mi rutina era sentarme delante de mi transistor y esperar hasta la noche para grabar los mixes de gente como Bad Boy Bill y Julian ‘Jumpin’ Perez. Mi introducción al techno también vino de la radio, cuando escuché el techno hardcore que provenía de Bélgica y Holanda en su arranque a principios de los noventa. Años después descubriría nuevos caminos y estilos de la electrónica, cuando en el Centro-Oeste de Estados Unidos explotaron las raves. Un fin de semana me iba a una pequeña fiesta underground en un loft y escuchaba Deep House de Chicago y Detroit, y al siguiente estaba en una nave industrial gigante donde pinchaban hard techno europeo y traían a DJs internacionales. Fue por aquel entonces cuando descubrí a Jeff Mills y su mix en CD “Live at the Liquid Room”, eso fue un momento clave para mí. Comencé a centrarme mucho en el techno que venía de Europa. Por supuesto, todavía estoy en contacto con el house de Chicago, y disfruto con artistas como Ron Trent y Terry Hunter.

No visité Detroit hasta finales de los noventa, pero en aquel momento ya estaba más que entrenado con la increíble música que provenía de la ciudad. Supe de Detroit a través de los discos de Kevin Saunderson y KMS, cuyo impacto era grande en Chicago cuando salían. Carl Craig, Kenny Larkin y Robert Hood han influenciado mucho mis producciones, y en cuanto a pinchar este ha sido Derrick May. Y, por supuesto, ¡Jeff Mills me ha influenciado en todo! Posiblemente, él es mi mayor inspiración. Admiro cómo ha sido capaz de mantenerse sin seguir tendencias y en vez de eso las ha marcado, haciendo avanzar el techno con la mirada puesta por y para el futuro. En cuanto a la ciudad de Detroit, lo que me encanta es la manera en que la música conecta a la gente. 

Recuerdo que estábamos visitando la ciudad y comiendo un bocata en el típico bar de la esquina y nos dirigimos hacia un grupo de gente que pasaba por ahí y que eran del barrio. No imaginábamos que gente de la calle, así por las buenas, conociese artistas de techno o sellos, pero de algún modo sacamos en la conversación a Mad Mike y UR y de golpe se exaltaron mucho y sabían perfectamente de qué estábamos hablando. Resultó obvio que tenían un gran conocimiento de la historia de la música local y estaban muy orgullosos de su ciudad. Fui al primer DEMF (Detroit Electronic Music Festival) que fue muy especial. Y otra cosa que amaba de Detroit son sus tiendas de discos.

Zachary Lubin: una infancia musical, un padre batería y un sello, Obvio Records

Releases de Obvio Records.

Me obsesioné con los discos de vinilo a una edad muy temprana. Tendría unos seis o siete años cuando me metí en la colección de discos de mi padre. Él me llevaría a las tiendas los fines de semana. Era batería y en los sesenta tocó en una banda llamada The Knaves. A comienzos de los ochenta empezó su propio sello, Obvio Records, para lanzar artistas reggae locales haciendo él de productor. Así que desde muy pequeño estuve en estudios de grabación. Fue una influencia inconcebible en mi vida desde un punto de vista musical. Teníamos baterías y un sintetizador Korg en nuestro comedor, en el lugar donde yo crecí. Incluso un Sarod que había enviado desde la India. Mi padre fue quien me compró mi primer equipo de DJ, y frecuentemente me compraba discos cuando empecé a pinchar ya de adolescente. 

De hecho, lo que me hizo entrar en la música electrónica fue ver a un DJ pinchar en vinilo, con los platos. De niño, escuchaba principalmente new wave y metal, pero una noche en la que fui al baile de graduación (¿quizás tenía 11 años?) tenían a un DJ pinchando house y me quedé fascinado al momento, aunque no sabía ni cómo se llamaba la música ni dónde encontrarla. Alguien me acabaría hablando de la legendaria Gramaphone Records, y cuando fui ahí fue como haber encontrado una mina de oro. Fue la primera tienda de discos que visité que tenía música electrónica de baile.

Incluso en los noventa la música electrónica me parecía un movimiento enorme solo en el área de Chicago, y no sabía lo que ocurría en otros sitios, como en Europa. Tan solo en mi zona ya había tantas cosas ocurriendo… sellos, artistas o radios, así como la influencia de Detroit. Fueron tiempos especiales. 

Sin embargo, a mitades de los noventa, la sensación de crecimiento fue todavía mayor, puesto que en términos de escena electrónica tomaron protagonismo los artistas internacionales. Comencé a ver DJs de otros países y a descubrir su música. Los noventa fueron una era dorada para el techno. Había música increíble llegando a las tiendas locales que venía de todas partes —cosas de UK como Downwards, Surface, Blueprint o alemanas como Chain Reaction y Kanzleramt y, por supuesto, material sueco como Drumcode, Hybrid, Planet Rhythm y otros buenos sellos. Fue por aquel entonces cuando empecé a pinchar por Europa en algunos eventos.

Hace algunos años decidí relanzar el sello de mi padre Obvio. Es pequeño por ahora y lanzo solo mi propio material. El sello me ofrece mucha libertad para moldear mis propias expresiones y saco lo que quiero, cuando quiero.  A veces lanzo música con un alias, Maximillian Nyle. Describiría el sello como enfocado al techno pero no solo con tracks para la pista, sino con mucho material experimental y conceptual. Continuaré con mis releases en Obvio pero por lo pronto mi mayor prioridad es lanzar en otros sellos.

Zachary Lubin y su release en Modularz

Zachary Lubin en Modularz.

Me gusta mucho Modularz y creo que es uno de los sellos de techno que actualmente tiene un sonido más avanzado. Y Developer es un gran productor, admiro el trabajo de diseño y la presentación gráfica. Modularz está muy alineado con mis propias ideas acerca de la música y los visuales, y resulta que compartimos muchas influencias a nivel cinematográfico o arquitectónico, entre otros. Developer se acercó a mí tras escuchar uno de mis releases en Obvio y empecé a preparar demos específicamente para el sello. Sabía dónde quería llegar, y al mismo tiempo dediqué tiempo escuchando el catálogo del sello. Siempre quiero considerar la visión del sello cuando me pongo a preparar demos. No tiene sentido proponer tu música y no tener en consideración el sonido del sello o el planteamiento artístico del proyecto.

Un motivo o concepto concreto y consistente es muy importante para mí a la hora de plantearme un acercamiento a la producción. Omronicon trata acerca del uso de la tecnología en el futuro, pero podría ser un futuro imaginado desde un momento anterior en el tiempo. Es como si estuvieses en los ochenta e intentases vislumbrar el futuro. Habría aspectos de la tecnología que apenas habrán cambiado, como quizás las máquinas analógicas. Este ‘retrofuturismo’ es algo habitual y una fuerza motriz en mi música. Hice el álbum en un par de meses, porque me gusta dedicar tiempo a refinar mi música, no solo en términos de la producción sino también del diseño de sonido (un proceso interminable de aprendizaje, nunca paras de aprender…). Cuando he llegado a cierto punto, lo dejo reposar una o dos semanas. Luego regreso a ello y en una escucha inmediata puedo detectar lo que suena bien y lo que no. Es una buena manera de detectar la ‘caducidad’ de ciertos diseños de sonido, o de revelar qué sonará caduco en un tiempo más.

Zachary Lubin: el esperado regreso a la pista y un vistazo a las escenas de Europa y Estados Unidos

Tengo muchas ganas de volver a pinchar, especialmente para viajar a nuevos sitios. No pienso tanto en tours largos sino en actuaciones ocasionales. Actualmente, para mí es complicado viajar durante periodos de tiempo largos, y para mí la sensación de estar constantemente de tour es estresante. Me encantaría pinchar en eventos enfocados al techno, pero también en otros que ofrezcan house más deep, para poder así mostrar mis varias facetas musicales. Creo que las mejores noches para cualquier DJ son aquellas en las que pueden capturar la participación completa del público y llevar a toda la sala hacia una explosión de energía en la que todo el mundo está conectado. Diría que los sitios en los que más he disfrutado pinchando son España y Holanda y, por supuesto, Chicago. Disfruto especialmente en eventos pequeños, porque me parecen más íntimos y cercanos —me gusta cuando la cabina del DJ está situado al mismo nivel que la pista. He pinchado en grandes festivales también y la verdad es que cuando estás en una tarima tienes la sensación de estar un poco desconectado del público.

Creo que actualmente estamos en una nueva era dorada del techno. Actualmente hay incontables productores lanzando música excepcional y empujando los límites, por todo el planeta. Estoy muy metido en el trabajo de artistas techno españoles y portugueses en este momento. Y hay un flow sólido y brutal de lanzamientos consistentes con una increíble calidad de producción y que dan en el lado industrial más duro, hipnótico y con elementos de ciencia ficción con los que más conecto. 

La escena techno en Europa siempre ha estado a una escala mucho mayor que la de Estados Unidos. No solo en términos de eventos y noches, sino también en cuanto a mayores audiencias que parecen estar más familiarizadas con el sonido y disfrutar con la música. Recuerdo estar en Europa una vez y ver anuncios en los metros y en las plazas de eventos techno con grandes nombres como Sven Vath. La gente del mundo de los negocios que va a trabajar por las mañanas veía estos anuncios. En Estados Unidos no tienes este tipo de cosas. La escena techno es pequeña pero muy devota, y ha habido muy buenos eventos. La escena aquí parece más nicho y underground, y eso puede complicar el hecho de hacerte un nombre. Pero la tecnología, el acceso a la información, las redes sociales y el mundo online han ayudado a conectar más a la gente, y por eso el panorama está cambiando.

Zachary Lubin - Tracklist - You Play I Write · 57

Oneohtrix Point Never - Physical Memory - Software

Divide - Riflessioni - Hayes

Skjöld - Encoded - Edit Select

Maximillian Nyle - Your Own Worst Enemy - Obvio

Pyramidal Decode - Germination - Hardtools

Viels - Five Feet Under - Non Series

Modular Phaze - I Will Fight For The Cause I See - Mephyst

Berkel - Fluido - Subsist

Norbak - Delirium - R3volution

Jonas Kopp - Tau Ceti - Tresor

Yan Cook - Graphite - Arts

Bernardo Hangar - Asplenium - Olympian

Zachary Lubin - Synthetics Processing - Modularz

Kastil - Perform - Cabrera

Kobalt - Entactogen - TMM

Norbak - Mirante - Soma

Kessell - Prana - PoleGroup

Zachary Lubin - Launch Range - Modularz

James Cherry - To The Temple - Subsist

Developer - Deep Positioning - Olympian

Linear System - Inanimate Things - Planet Rhythm

Staffan Linzatti - The Operator - Modularz

Zachary Lubin - Kinetics 2 - Obvio

Translate - Axial Rotation - Warm Up

Ribe - Time In Earth - Axis

Zachary Lubin - Hibernation - Modularz

PWCCA - Liquid Matter - Black Codes Experiments

Adveniens - Explorer - Subsist

Lex Gorrie - Space Time (Farceb Remix) - Sleaze

Oscar Mulero - Returning Wheel - Subsist

Maximillian Nyle - Stem The Flood - Obvio

Anthony Linell - Cold Response - Northern Electronics

Hattori Hanzo - Sword 6 - Modularz

Shifted - Hard Matter - Avian

Johannes Motschmann - Lifestream (Luke Slater's 7th Plain Remix) - Neue Meister

Zachary Lubin en las redes musicales

· English Version ·

Zachary Lubin and why, besides techno, his taste for electronic music is even wider than Grand Canyon

I’ve had a passion for many different genres of music ever since I was a kid, and that has stayed with me. In the late 1980s when I got into dance music Chicago DJs usually played a wide mix of styles- hip house, classics, deep vocal house, 80s breaks, hip hop, freestyle, etc. So when I started DJing, there wasn’t really a push to narrow in one particular genre like there seems to be today. Over the years as I discovered new scenes, I rode the waves and educated myself on a lot of electronic music. I found all of it very exciting, even though it pulled me in many different directions as an artist. It wasn’t enough to DJ one style and just listen to others, I wanted to DJ other genres too. Plus DJing techniques vary between them which was interesting to me.  

Most of my production and DJing is in techno. It resonates with my creative drive. Not only the harder 4-4 stuff but subgenres like Detroit stuff, electro, dub techno, experimental, ambient etc. In the past few years however I’ve also found a passion for DJing other styles, such as deep vocal house, especially like the New York sound… David Morales, Louie Vega etc. Also old school classics and disco, new wave, and soul. Ron Hardy is a huge influence in that regard. I guess all of these appeal to different sides of my personality. 

I keep my styles and genres separated by DJ mix or gig, I don’t combine them in a single DJ set… that would disrupt flow and the message I’m trying to convey. The purist and obsessive side of me wants to keep the organization and streamlining, sticking to certain themes or feelings. Yet even doing that separation, I feel it is challenging today as an artist to market yourself when you play really different genres unless you carefully use aliases or alternate project names, and that can be tiring to manage. You risk losing a fan base because they may have trouble keeping track. Or may only be interested in following a specific sound and aren’t sure what they are going to get from somebody that plays vastly different styles. Maybe it has to do with how fast-paced things are in a digital age, so much music out there, and less patience for an audience to dig and explore. One benefit from narrowly focusing your work genre-wise is that it is easier to build momentum because you can focus on consistency there, rather than spread the effort out across very different genres, styles, and creative efforts. 

Zachary Lubin: In the scene since the 90s, what he’s into now, few thoughts about artist’s creative cycles and the uniqueness of one’s sound

Recently I am working harder and more consistently in the studio. DJing is more secondary. I have a lot of ideas I want to translate to sound. Also it is a constant process growing- improving production skills, learning and experimenting with the machines, etc. It feels like a more direct and deeper path of self-expression and creativity for me than I can get DJing. 

I have never lost interest in DJing or producing electronic music, but I go through phases where I do it very heavily, but then I won’t do it at all for several months. It is because I have a lot of other things and interests going on in my life and my moods shift a lot. I’m not somebody that can stay in the studio day in and day out for several months at a time. It can change very suddenly. There was a time I was really into 1960s country music and learning to play guitar. Then one day I go to an art museum to see an exhibit and I’m immediately inspired to get back into techno. I have a few strong triggers of inspiration for techno. Art and architecture for sure, but usually it is film specifically science fiction, or lately it has been industrial machinery. I have a fascination with trains and locomotives. I can look at pictures of them and suddenly want to get into the studio. I often play films on mute in the studio for inspiration and ideas.

As far as cycles for an artist, it is something all of us experience and is the nature of the beast. There will be times where you try to work very hard but you can’t shake writer’s block and nothing good is coming out of the studio. Then there are other times where you are on a hot streak and magic easily pours out of the machines. There is also the self-critical aspect. Many artists have difficulty experiencing their own art after they have let it off into the world… they start to over-analyze and compare, think about what they could have done differently, etc. There are actors that hate to watch their own movies. It is the same in music. Coming to terms with that can be hard, but if you do embrace your own work it can help you learn about who you are as an artist and accept who you are. Being yourself is what gives your creative output uniqueness and puts in a special element to the work. It is important to be open to other people’s work for inspiration, perspective, ideas to refine production skills… but at the end of the day you need to trust and believe in yourself. Don’t try to sound like somebody else, it will not come out authentic. Also persistence, never giving up.  

Chicago, Detroit and Zachary Lubin

I wish I could have seen the originators and legends in person but I was a little kid at the time. I absorbed their music and learned about house music legacy and history later when I got into DJing, through the records and mixtape recordings. The Chicago house music I grew up with was through the radio. I was not old enough to go to clubs. So I routinely sat at my boom box as a kid late at night recording mixes from people like Bad Boy Bill and Julian ‘Jumpin’ Perez. My first introduction to techno was also through the radio and it was the hardcore stuff from Belgium and the Netherlands that emerged in the early 1990s. A few years later I discovered entirely new avenues and styles of electronic music when the US Midwest rave scene hit. One weekend I’d attend small underground loft parties and hear deep house from Chicago and Detroit, and then the next weekend go to a massive warehouse rave where they were playing hard techno from Europe and booking international DJs. It was around then I discovered Jeff Mills’ ‘Live at the Liquid Room’ mix CD which was a massive turning point for me. I started focusing a lot on the techno coming from Europe. Of course I still stay in the loop on house music from Chicago. I enjoy artists like Ron Trent and Terry Hunter.


I didn’t visit Detroit until the late 1990s, but at that point was well schooled in the amazing music coming from the city. I first knew Detroit through Kevin Saunderson’s records and KMS releases which were big in Chicago when they came out. Carl Craig, Kenny Larkin, and Robert Hood had huge influences on my production work and for DJing especially Derrick May. Of course Jeff Mills for everything! He is probably the most important inspiration for me. I admire how he has never followed trends and always sets them, pushing techno forward with an eye to and for the future. As for the city itself the thing I love about Detroit is the way music connects people there. I remember we were visiting and getting food at a corner sandwich shop late at night once and we ran into some people outside who lived in the neighborhood. We didn’t assume random strangers on the street would know techno artists and labels, but somehow we brought up Mad Mike and UR in casual conversation and they suddenly got really excited and knew everything we were talking about. It was obvious they had great knowledge of local music history and had great pride in their city. I attended the very first DEMF (Detroit Electronic Music Festival) which was very special. Another thing I loved in Detroit were the record shops.

Zachary Lubin, Obvio Records and a musical childhood

I became obsessed with vinyl records from an early age. I was probably only 6 or 7 years old when I got into my father’s record collection. He would take me with him every other weekend to record shops. He was a drummer and in the 1960s played in a band called The Knaves. In the early 80s he started his own label called Obvio Records that put out local reggae artists and he was the producer. So from an early age I was taken along to recording studios. He was an incredible influence on my life especially from a musical standpoint. We had drums and a Korg synthesizer in our living room growing up... even a Sarod he had shipped from India. My father bought me my first DJ equipment, and frequently bought me records when I started DJing as a young teenager. 

Seeing a DJ play on turntables for the first time is how I got into electronic music. I was mostly listening to new wave and hair metal as a kid, but one night went to my grade school dance, I was maybe 11 years old? They had a DJ playing house records and I was immediately fascinated and didn’t know what the music was called or where to find it. Somebody eventually told me about Chicago’s legendary Gramaphone Records and when I went it was like a gold mine. It was the first record store I visited that carried dance music. 

Even around 1990 electronic music felt like a massive movement to me just in the Chicago area alone, and I didn’t really know what was going on in other places like Europe. There was so much going on in my own back yard with local labels, artists, radio… as well as the influence from Detroit. It was an exciting time. 

But then in the mid-90s, it felt even bigger in terms of an electronic music scene because the international aspect came strongly into the picture. I started getting to see DJs from other countries and discovering their music. The 90s were a golden age for techno. There was amazing music pouring into the local shop from all over- UK stuff from Downwards, Surface, Blueprint… German stuff like Chain Reaction and Kanzleramt, and of course the Swedish stuff from Drumcode, Hybrid, Planet Rhythm, and other great labels. It was around this time I started DJing some events in Europe too. 

A few years ago I restarted my father’s label Obvio. It is small at the moment and just my own material. The label gives me a lot of freedom on crafting my own expression and releasing what I want when I want. I do release music sometimes on it under an alias, Maximillian Nyle. I would describe the label as techno-focused but not just tracks for the club floor, also a lot in the experimental and conceptual realms. I will continue with new Obvio releases but at this moment my main focus is releasing with other labels. 

Zachary Lubin’s release on Modularz

I really love Modularz and think it is one of the most forward-thinking techno labels around right now. And Developer is a great producer. I really admire his design work for the label’s look and graphical presentation. It is very much aligned with my own ideas about music and visuals, and it turns out we share many similar influences in film, architecture, etc. Developer reached out to me after hearing one of my Obvio releases. I began preparing demos specifically for the label. I knew where I wanted to go with it, and I also spent time listening to the back catalog of the label. I always want to take into account the vision of a label when I’m preparing demos. It doesn’t make sense to submit your music to a label and not take any consideration of its sound or artistic statement and mission. 

A consistent theme or concept is very important in my production approach. Omronicon is about usage of technology in the future, but it could be a future as imagined from a previous point in time. It’s like if you were living in the 1980s and tried to picture the future. There could be aspects of technology you imagine haven’t changed much, like maybe analog electronics. This ‘retrofuturism’ is a common driving force for me in my music. The album took me a couple of months. I like to spend a lot of time refining my music, not just production characteristics but sound design (a neverending process of course LOL… you are continually learning too). I get to a certain point and put it on the shelf for a week or two. Then I come back to it and upon immediate listening can tell what is good about it and not good about it. It is a good way to test the ‘timelessness’ of certain sound designs, or reveal what might sound dated later on. 

Zachary Lubin on back to the clubs when the pandemic ends and a quick view to the scenes in Europe and USA

Yes, I do look forward to playing, especially traveling to new places. It wouldn’t be extended tours but rather an occasional thing. Right now for me it is difficult to travel for extended periods of time, and I find being continually on the road stressful. I would love to play both techno-oriented venues and also others that cater to deeper house music nights so that I could present both sides of my musical background. The best nights for any DJ I think are when they can capture complete participation from the crowd and carry the whole room to a frenzy of energy where everyone is in sync. At that point it is like the DJ is suddenly just part of the audience and the music takes over everything. I’d say places I’ve really enjoyed playing the most are Spain and the Netherlands… and of course Chicago. I especially enjoy smaller venues because they seem more intimate- I like when the DJ booth is located at floor level right next to the audience. I’ve played larger festivals before and when you are up high in a DJ tower or stage you can feel disconnected from the people a little.

I think we are currently in another golden age for techno. Right now there are so many producers putting out exceptional music and pushing the envelope, all over the globe. I am really into techno artists and labels from Spain and Portugal at the moment. There is a heavy flow of consistently amazing releases with incredible production quality and really hit on the harder industrial and hypnotic sci-fi elements I connect with. 

The techno scene in Europe has always been on a more massive scale than the US. Not just in terms of events and venues, but how larger audiences seem to be familiar with and enjoy the music. I remember being in Europe once and seeing posters in subways and on walls in plazas advertising techno events with big names like Sven Vath. Business people going to work in the morning see these posters. You don’t really have that here. The scene for techno is small but very dedicated, and there have been some great events. It just seems more niche and underground, and that can make it tough making a name as a techno artist here. But technology, access to information, and online/social media has helped connect people more, and the landscape is changing.