Cabri Records o cómo pillar a Alexis Cabrera in fraganti en el estudio (con las manos en en el modular)

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No siempre es fácil encontrar el tiempo ni las ganas para meterte en el estudio, aunque quizás sientas esa necesidad. Es un tema, el de la inspiración, largamente tratado en las artes y recientemente explorado por la neurociencia con soberanos resultados. He hablado de ello en otros momentos con artistas como Steve Bug o Barem, siendo este último el enorme compañero de las divertidas batallas electrónicas al mando de Fun Records junto a Alexis Cabrera

Sin embargo, a pesar de los ajustes y diversos períodos —más o menos productivos— que cada cual atraviesa en su particular y compleja relación con la creatividad, hay —que los científicos me perdonen por esto, por favor, es un recurso metafórico que nos permite ahorrarnos unos cuantos párrafos y acercarnos a lo que nos interesa, a saber, cómo pillar a Alexis Cabrera en mitad de su catarsis creativa— otro tipo de individuos dotados con una química cerebral fuera de lo común y con un extraño funcionamiento. Los puedes reconocer a tu alrededor por poseer el gen Cabri. 

A diferencia del común de los artistas, los que tienen el gen Cabri en su ADN no tienen problemas para producir. De hecho, solo se sienten realmente bien si están en su estudio, rodeados de máquinas y dándolo todo con su particular despliegue analógico. 

En otras palabras, su problema no es estar en el mood para crear, sino precisamente estar demasiado lejos fuera del estudio y no poder hacerlo.

Si las consecuencias de procastinar se traducen en una baja productividad o en una sensación de culpabilidad por no lograr llegar a nada bueno, el problema —por llamarle problema, aunque sea justo todo lo contrario— con el que suelen encontrarse los portadores del gen Cabri, entre ellos, cómo no, Alexis Cabrera, es un exceso ingente de material y una apremiante necesidad de ampliar el número de discos duros o la capacidad de almacenamiento de los mismos.

Obviamente, esto no quiere decir que Alexis Cabrera acumule todo lo que hace ni que cualquier experimento electrónico que hace sienta que tiene que ser editado de algún modo —los delirios de grandeza no están relacionados con el gen Cabri—, pero la cuestión es que no toda la música que produce irá para un sello de fuera ni se convertirá en un material tan preciso, concreto y estructurado como para sacarlo como un EP.

Lo que encontrarás en Cabri Records, disponible solo online, pueden ser tracks dispersos, ideas tremendas y divertidas, espasmos rítmicos y sonidos offtopic que quizás no asociarías con él al 100%, pero es que el gen Cabri solo se asocia con una cosa: la capacidad para sentirte realmente libre y a tus anchas cuando estás en el estudio. 

Podríamos fantasear con la idea de encontrarnos a Alexis Cabrera haciendo un streaming a través de sus redes desde su estudio y pillarle así in fraganti —sin pasar por un allanamiento de morada, cuya justificación, por muy fan que afirmes ser del dj y productor argentino, no le sentaría nada bien a las autoridades—, pero para qué perder el tiempo con la imagen si tenemos imaginación suficiente y su música, el testimonio directo de sus más selectos y sorprendentes experimentos con un trasfondo sin límite de libertad y diversión creativa que, al igual que sus discos duros, crece en el momento más insospechado y con el sonido menos pensado. Efectivamente, el gen Cabri suena tremendamente bien.