Vorágine temporal / Paris Set Week II /

Los días se suceden con una rapidez abrumadora. La primera semana ha sido un NON-STOP de experiencias que, como bien diría un inglés, han sido overwhelming. Ello te convierte, como por arte de magia, en una persona afortunada. El buen sol abunda, las cervezas en lugares baratos y seudo-cochambrosos se han convertido en una cotidianidad de un valor incalculable. Un amigo decía una vez que al llegar a China, una oleada febril te arrastraba. Quizá en China soplen aires nuevos, de renovación, en París, el ambiente cargado, histórico, activo, también absorbe.

Ayer me levanté a las 17h, tras haberme acostado a las...¿7 a.m?
Mierda, este inicio de post es demasiado vulgar, los toques poéticos son escasamente apreciables, y la acción es nula. Mi manager siempre me dice:
- Lo tuyo son los diálogos y la acción, deja de joder a la gente y haz lo que sabes hacer.
He dormid en un Hotel, confortable, gratis, y con turistas de raza repulsiva que llegan al Hotel diciendo, oh, cómo me duelen los pies, hemos caminado tanto.
Caminar, ¿eh? Cansa pasear por los Champs Elyées, tomando zumo de piña natural y comiendo helados a 7€. Cansa probarte todos los bolsos de Louis Vuitton y no poder pagar ninguno. Sí, a mi más que cansarme, me reventaría el cerebro. El concepto "viajar" nunca había corrido tan serio peligro. Defender algo que vaya más allá del pateo con chanclas y las fotos con flash se convierte en una odisea parecida a defender el Tercer Reich como paraíso multicultural.
Quizá sea momento para publicar la primera poesía del viaje, de las 25 que tengo escritas en la Moleskine.
Últimamente, en ciertos momentos, especialmente en la oscuridad
pregunto, preso de la curiosidad:
¿Qué banda sonora elegirías para este momento?
las respuestas son amplias, de las que destaco;
No sé, ¿y tú?
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