Viva el flow y el lodo tóxico

Sigo con la espiral de selfdestruction. Siempre en modo erótico festivo. Me pregunto realmente cual es la esperanza de vida de alguien que fuma 20 cigarros de liar al día. Imagino que no es la misma que la del Dalai Lama. Bukowski quería vivir unos 80 años, y lo logró. No sé si se hizo botox en secreto, o quizá en su paso por Hollywood logró arañar algún secreto longevo.

Los expertos de Oxford (¿hay algún personaje de Oxford que no sea experto?) dicen que es bueno hablar a menudo con la familia y con la gente que quieres, que eso alarga la vida. Así como reír a carcajada limpia unas 200 veces al día. El problema, señores de Oxford, es que los casos de corrupción, que es con lo que más re río, no salen a la luz de 200 en 200. Aunque también me río de otras cosas, en el modo más sano posible. Una sonrisa pícara y dulce me invade cuando leo que los afectados por la marea de mierda tóxica de Hungría van a la fábrica armados de lodo para devolverle a la empresa los desechos. Eso sí son principios. Pero recordemos que el lodo es muy rentable cuando se usa para hacer combates entre chicas. ¿Ganará la tetuda, perderá la gorda por falta de agilidad? ¿Es tan duro y manoseable ese culo como parece?
El Thai boxing con chicas es una disciplina muy arraigada, y debe ser respetada. A diferencia de los toros, aquí nadie muere. Unos moratones, mala leche, una ducha, y ya. El deporte es práctico, una pérdida de tiempo como otras más. Por eso ahora iré al gimnasio, cuando termine de escribir este post. 
Hablemos de cosas de bloggers. Una de las discusiones más arraigadas con ciertos congéneres consiste en plantear si lo que se cuelga en la red debe ser lo mejor, trabajado y corregido, o bien centrado en la espontaneidad. "No tienes que escribir nada de lo que luego no puedas responder en caso de ser criticado". Suena muy bien, bello y con principios. Pero tengo algunas objeciones:
1. ¿Qué ocurre si nunca hemos querido responder de lo que escribimos porque nunca lo hemos considerado demasiado bueno? O, más bien, ¿ Qué ocurre si lo consideramos suficientemente bueno cómo para no perder el tiempo en responder en caso de crítica?
2. ¿Y si consideramos que el formato blog no es un libro, que sencillamente su centro creativo se basa en la improvisación y los errores que de ello deriva, y que su punto fuerte es justamente la producción masiva de material directo y fresco como una flor recién cortada en el valle del Pushkar, Rajastán?
3. Vanity es una identidad que se autoconstruye día a día, como muchos otros bloggers que lo dan todo para seguir adelante. No es un plan, no es una estrategia. Cuando en la vida actúas, difícilmente puedes prever las cosas, lo haces lo mejor que puedes en el momento. Si te equivocas, por muy seguro que estés de cómo has obrado, pillarás igual. Y seguirás haciendo cosas. ¿Plan o espontaneidad? Como antiguo usuario del modo estratégico, me decanto más por la espontaneidad sincera. Y sabes que cuando optas por esta opción los problemas pueden ser muchos, pero las cosas que salen bien saben mucho mejor. Viva el flow.
El jueves conocí en la discoteca a gente en paro. La gente joven en paro es la que más sale de fiesta durante la semana. Es bueno mantener el subsidio de desempleo para este colectivo, no vaya a ser que saquen El Capital y jodan el tinglado. A bailar y quemar neuronas, de eso se trata. Si paga el Estado, much better.
Conocí a un escocés que se drogaba y arreglaba ordenadores, y vestía una camiseta demasiado ancha. Pero era simpático, podría ser un buen personaje para Trainspotting, el dealer de los protagonistas, por ejemplo.
Al improvisar los textos, pasa esto, de golpe te acuerdas de que has olvidado algo. Olvidaba uno de los maestros del arte de masas. Warhol. Andy creyó que la manera de hacer arte era producir 200 obras diarias. Finalmente tardó 2 meses en lograr hacer 200 cuadros. No está del todo mal. Uno de mis planes secretos, que hablé con mi manager Karl Straüss, es hacer en un momento determinado de mi vida unos 5 post diarios durante un mes, y alcanzar los 150 posts, batiendo un nuevo récord de irresponsabilidad literaria. 
Por ahora las encuestas sobre mi Facebook van en contra de su apertura, con lo que no me queda más remedio que seguir con Twitter, que también es divertido. 
El trabajo de Marketing Relacional es bastante aburrido, especialmente porque lo hago con un grupo de lisiados mentales a los que hay que azotar para que se enteren de algo. ¿Tenemos algún director de marketing por aquí?
Y el profesor de cultura no acepta mi estilo. En mi último texto, fiel a mis principios, describí el ambiente así:
Hace fresco. Mi iPhone dice que estamos a 22 grados.
-Tenéis que hacerme sentir y percibir la situación.
-Profesor, se lo voy a explicar. Toda la literatura Universal se ha basado en ahondar en la descripción obsesiva de situaciones y personas. Ahora vamos hacia la homogeneización de lo humano. Vestimos igual, pensamos igual, vemos las mismas cosas. Me gusta romper este tipo de descripciones pesadas y vanidosas, prefiero usar la vanidad en otros campos.
-Ya, pero te tengo que aprobar yo. A parte, te he dejado elegir a Ryu Murakami como lectura en vez de Vargas Llosa.
-Sí, se lo agradezco. Entonces reescribiré la situación que mi iPhone resolvió en 2 segundos:
Los rayos de sol rojizos apuntaban al último estertor de la tarde. La fachada acristalada de la Bolsa de Barcelona reflejaba en los árboles seculares los últimos destellos de septiembre. Las tiendas de libros de segunda mano atendían con paciencia la dubitativa clientela, en busca de algún libro inesperado que pudiera llenar el tiempo libre de la rentrée.
-Profesor, me estoy aburriendo. Repito, mi iPhone dice que hace 22 grados. ¿Ya, no?
-Seguiremos hablando, amigo.
El próximo post será sobre una historia real basada en hechos ficticios, también improvisada pero menos caótica.
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust