Visionarios

Hay individuos dotados con una deslumbrante capacidad para visionar. La gente les llama visionarios. Básicamente, los visionarios no únicamente predicen el futuro, sino que son capaces de trabajar su presente en dirección al futuro que únicamente (ahora sí) ellos ven.
Por eso Steve Jobs aprendió caligrafía haciendo campanas en la Universidad. Y con ello aprendió a dibujar una manzana podrida sin necesidad de contratar a un diseñador gráfico. Cuando tuvo dinero haciendo ordenadores para freaks, contrató a un diseñador y, he aquí lo determinante, se rapó la calva cuando los calvos todavía no eran sexys.
Cuando el país parecía de izquierdas, Aznar se hizo de derechas. Básicamente se dedicó a atropellar un ténue legado de Friedman "local", usado en los ochenta en USA, aplicado muy a la española (sobran más calificativos), y ganó las elecciones sobradamente. Entonces se convirtió en un tipo realmente de derechas y, he aquí lo determinante, puso de moda el bigote cuando seguía siendo un tabú para la gente verdaderamente de derechas.
Kate Moss comenzó a tomar cocaína públicamente cuando las modelos no lo hacían. Hubo escándalo, cosa que gustó a otras marcas afines al consumo subliminal de cocaína. Perdió peso, podría haber muerto. Y estando tan delgada, atrajo también a aquellas marcas que apoyan abiertamente la anorexia, cuando ser anoréxica todavía prestigio en el colegio.
Bukowski aprendió a escribir borracho (más o menos), cuando los escritores eran personas respetables que acudían a la Universidad para estudiar literatura. Y eso mucho antes de que el 90% de escritores (o que afirman serlo) sean unos borrachos, independientemente de si saben escribir o no.
La tienda pakistaní de la esquina aprendió que Manolo cerraba siempre a las nueve. Y que en agosto se iba de vacaciones a Marina d'Or. Un día hizo la prueba de cerrar a las nueve y media. Luego a las diez. Y así hasta las dos de la noche. Nunca ha ido de vacaciones. Y ahora Manolo, y tantos como él, siguen preguntándose en qué momento se equivocaron. 
Cierto que hay más personas corrientes que visionarios. Pero no son pocas. Y lo veo, éticamente, razonable. De hecho, pasamos tal cantidad de horas en este planeta -antes de que nuestros órganos dejen de funcionar sincrónicamente- que lo raro es no tener, en algún destello de lucidez sobrevenida, algo de "visión".
Hoy, es un día de visiones. He visto cosas. Básicamente, ya que morimos drogados y gastamos el dinero en cobertura móvil, y que nuestros temas de conversación no duran más de 2 minutos sin sea interrumpida por un mensaje o un "tienes que ver este vídeo, te lo juro, mira al gordo de detrás", he tomado algunas decisiones importantes.
1. Monogamia. A partir de ahora, solo gintonics.
2. Abstinencia. A partir de ahora, solo 10 cigarros en L al día.
3. Constancia. A partir de ahora, solo Speed en barbacoas y bautizos.
4. Perseverancia. La erección perfecta se consigue tras 45 minutos de masturbación. (Kamasutra dixit)
5. Disciplina. Todas las posturas son estrictamente necesarias para absorber todas los puntos de vista posibles del coito.
Tengo más, pero creo que cinco son más que suficiente. Los visionarios ya lo dicen, en una gentil muestra de humildad ante las cámaras, "tampoco hay que exigirse demasiado".
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