Vicente Verdú: No ficción

Portada_No_Ficci_n3.jpg

Leer a Vicente Verdú siempre resulta un placer, un verdadero placer. En No ficción, su último libro editado por Anagrama antes de verano, Verdú ahonda en la cotidianidad común a todos los mortales desde una óptica pícara, sincera y plagada de un humor sutil y elegante. Verdú sabe reírse de si mismo y a la vez sabe conmover ante las adversidades y durezas que le ha propiciado la vida. La muerte de su esposa, el irrevocable camino hacia el fin de la madurez, los avatares de su profesión, las visitas a médicos de todo tipo, buscando una salida a su mente preocupada y llena de inseguridades. Todo ello, lejos de ser un alegato de desgracias y caminos de no retorno, llega al lector con finura y una calidad narrativa depurada y trabajada línea a línea. El libro, elaborado a base de relatos cortos, nos adentra en la mente del escritor y nos presenta su parte más íntima y, al mismo tiempo, más contradictoria. ¿Acaso no son muchos los que eligen un coche para amueblar su personalidad y alimentar su ego?. Verdú es uno de ellos y no tiene ningún reparo en asumirlo y explicarlo. ¿Quién no ha querido seducir usando como arma su profesión supuestamente interesante?, ¿Quién no ha fracasado en el intento?. Verdú nos obsequia con sus desengaños estrepitosos, sus amores con lolitas que rozan el absurdo y lo irracional. En las 206 páginas del libro, nadamos perdidos en un lago insondable. Verdú nos toma de la mano y nos lleva con determinación en busca de algún lugar remoto, una piedra o un islote para detenerse a descansar, nos alienta a encontrar alguna especie de secreto vital o llave que nos permita salir del agua, relajar el cuerpo, y tener algo de tiempo para pensar en comprender y entender la vida. El problema es que ni él mismo sabe hacia dónde nos dirige, ni si realmente existe tal sitio y, una vez allí, si por cosas del destino llegara, no tiene ni idea de qué haría. ¿No buscamos todos un lugar parecido con el miedo acechando en los talones y la esperanza como cebo en nuestras narices?.
Verdú circula por el lago de la vida, lanzando botellas al mar con relatos dentro, a la espera de ser encontrados y leídos por alguna otra alma extraviada y, con la humilde voluntad, de compartir el desasosiego y trazar una ruta en busca de la ansiada e idealizada tierra firme.

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust