Vendiendo zapatillas de Hobbits y clamando en favor del tabaco

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Una vez, no recuerdo si de día o de noche, escribí a una librería ofreciéndole patrocinar Vanity Dust. Nunca respondieron. La librería cerró a los pocos meses. Y entonces comprendí que mis amistades en el Sur de Italia eran realmente fiables.
Así que envíe un SMS a mis amigos de la zona:
"Pizza para todos, bukkake para los mejores, spaguettis para los secuaces, tallarines de coca por doquier"
Respondieron lacónicamente: ¡Mamma Mia!
Y luego dejé de buscar sponsors hasta que vinieron a mí. Pero eso es otro tema.
Lo que me preocupa ahora es la nueva subida del tabaco. Al final tendré que comprar una tabacalera clandestina para mis cigarros de liar. Se aceptan partners. 
No entiendo los motivos por los que persiguen a los fumadores. Es un derecho inalienable el morir dolorosamente. Ahondemos en la cuestión con un argumento demagógico y a la vez real: mientras el CO2 sigue multiplicándose por culpa de los pedos de las vacas y algunas fábricas chinas del siglo XII, estamos controlando el acceso de la población adulta a la nicotina. La nicotina es como el polen de mis pulmones, una extensión de mi presencia perjudicial entre el colectivo humano, una áurea que acompaña a mi sangre día tras día con carta blanca. El tabaco es como un cheque al portador, ¿Qué hay más altruista que esto? Fumar es necesario, imprescindible; precisamente porque no hay ninguna razón "racional" detrás del tabaco. Del mismo modo que para los no creyentes (por suerte, en aumento exponencial) tampoco la hay para vivir o, si más no, no hay una razón por la que existamos. Simplemente estamos aquí, escuchando música para ir al trabajo y follando en los baños a la mínima. O comprando muebles prefabricados. Es decir, estamos entretenidos mientras vivimos, y fumar es un entretenimiento más, como la cerveza o los mandos a distancia.
Agotada la reflexión altamente objetiva sobre el tabaco, hablemos del tiempo.
Hace sol, pero es posible que durante las próximas semanas llueva. Así se lo hago saber a mi vecina, subiendo a la trigésima planta, mirándome en el cristal y de espaldas a ella:
-Hace sol, pero es posible que durante las próximas semanas llueva.
-Sí, eso dicen.
-Claro, por eso lo digo. Si digo que hace sol es porque lo he visto. Si digo que lloverá es por pura estadística. Pero gracias por no llevarme la contraria, eso me aburre mucho.
-¿Te aburro?
-Sí. Soberanamente. Es curioso, lamentable, a la par que vomitivamente tópico el ver cómo los vecinos siguen hablando del tiempo. ¿No te parece?
-Sí-se ríe tímidamente.
-Cuéntame cosas de tu vida, me interesa más-miento-.
-Pues nada, vuelvo del trabajo.
-Ya, son las ocho de la tarde, ¿Me puedes aportar algún dato que sea útil e inédito antes de que lleguemos a mi ático, ¿o tengo que parar el ascensor dándole al sugerente botón de STOP?
-No, no -la incomodidad emerge de entre las tinieblas cotidianas-. ¿Te cuento algo?
-Adelante, vecina.
-Soy virgen.
-Lo siento, no me hago responsable de ello. Pero tengo algún amigo que podría sacarle partido a tu situación brand new.
-¿Cómo?
-Hace sol, es posible que a lo largo de las próximas semanas llueva. Feliz Navidad. Ya sabes qué tienes que pedirle a Papá Noël, ¿Verdad? Aunque no te apures, la tiene pequeña. Los Reyes Magos van más salidos, y son 3. Comenzar con un Gang Bang es hacerlo por todo lo alto.
Salgo del ascensor haciendo un Moonwalk y mirándome en el espejo mientras la vecina no hace nada. Creo que me mira, poco más.
Regresando a las reflexiones aleatorias, random, es comprensible que Foogle vaya tan perdido a la hora de indexar mis post, ¿Quién no lo estaría?
De entre los nuevos visitantes que llegaron a mi blog el último mes gracias a Foogle, mando un especial cariño a:
"tomo coca y vebo alcol porfa ayuda necesito salir de aki".
Entre risas, con mi amigo blogger Zicklass Güntermann, acabamos comentado que, para bien o para mal,  todavía hay gente que concibe Internet como un gran pozo de autoayuda. Ver a Vanity como el gestor mental de una tropa de energúmenos desquiciados es enternecedor. Aunque, obviamente, mi interés son otro tipo de lectores, que bien saben quiénes son -espero-.
Al ponerme tierno, siempre me entran ganas de masturbarme. Pero me contento con cerrar los ojos y pensar en Nueva Zelanda y sus bellos campos. Una infinitud de polvos salvajes albergan aquellas tierras. Eso sí, cuidado con los Hobbits, a la mínima tratan de sumarse a la fiesta. Mano dura, son peor que los Reyes Magos. Y encima no traen regalos. Como mucho puedes mangarles unas pantuflas de plumaje de colibrí. Algo puedes sacar en eBay, unos 10$ caídos de la cuenta corriente de algún freak que colecciona mierda camuflada de un espesor mental causado por el boscaje de la alienación compartida y tolerada llamada rol. Como si el rol no fuera más dañino que el tabaco.
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