Unpredictable techno-glam summer

La ola de calor invade nuestra temperatura corporal. Dan ganas de sacar la monstercock al fresco y deslizarla suavemente por entre la piel fina y tersa de una mujer dispuesta. El verano recuerda a más de uno que debería haber ido al gimnasio con mayor frecuencia. Nunca me he creído a aquellos/as que afirman "lo importante es lo de dentro y no los michelines", no hay forma más lamentable de bajar el listón. El verano, cómo no, trae recuerdos de años pasados. Acuden a mi memoria las estancias en la isla más garrula de Europa, Ibiza, conduciendo un Golf negro a 150km/h pasado de MDMA y viendo amaneceres en playas repletas de techno-glam people. Los viajes a Londres y París, en busca de aquellos amigos que me reciben con una buena cena en sus respectivos apartamentos, la casa de Charles Dickens, el Pompidou, el minimal, libros Off-beat sin traducir, vinilos dobles de Gabriel Ananda. Las largas noches de creación musical y literaria, con la ayuda de sendos tragos de alcohol y abundantes cigarros liados. Las pilas de libros devorados, acumuladas por el comedor de mi loft en el pueblo costero de xxxx. Las magníficas raves rurales con decenas de asistentes salidos de la nada. Los viajes imprevisibles en deportivos, en busca del único club abierto pasadas las 12 de la mañana. Las fiestas en casa de no se sabe quién, rodeado de chicas erasmus con faldas cortas. Los atardeceres vistos desde la terraza de mi ático, recitando poesía al viento y las emergentes estrellas.

Verano, recuerdos, verano.

El horizonte, una vez terminados los exámenes, se ensancha como el Universo, a un ritmo lento pero constante, abriendo nuevas puertas interesterales y oportunidades de dimensiones cósmicas.

Pendiente de las últimas notas y de la prueba de acceso a la nueva Universidad, he sentado las bases de los siguientes dos meses y medio.

Sobornar a Dios para que los astros se comporten de modo benévolo conmigo no ha sido tan difícil; he establecido el plan con Él, jugando a las cartas y bebiendo brandy.

Hecho el apaño, con la ayuda de Berlusko y sus lolitas, he comido en un japonés barato con Lady and Sister. He celebrado mi posible suspenso de estadística comprando CONTROL, un DVD documental acerca de la vida de Ian Curtis, cantante de Joy Division. Se suicidó antes de llegar a los 30.

Al llegar a casa, he degustado una cerveza revisando que el equipo de sonido estuviera en perfectas condiciones para mañana. Todo a la perfección. Platos, tabla de mezclas, Mac, amplificador, tarjeta de sonido, altavoces. Mañana viene Wee, dj nacido en Miami recién llegado a BCN para trabajar los fines de semana en dos clubes de moda: zona alta y playa. Posiblemente pondremos en común nuestros respectivos estilos, buscando puntos de encuentro y fusión.

2 llamadas han sido suficientes para acordar una fiesta para el fin de semana siguiente en una casa rodeada de verde. Siguiendo la lista de contactos, la semana que viene tengo un meeting con Michael F, chileno instalado en la ciudad, productor y dj que cuenta en su haber un Sónar y muchas noches de producción desaforada.

El viernes tengo que pasar a recoger una obra que dejé por enmarcar, para decorar la buhardilla -estudio de mi tercera propiedad.

Es altamente probable que pase algunos días con Lady en la costa, en su apartamento.
En agosto me espera París, en casa de K. y su novia.

Mi producción literario-auto-pseudo-biográfica está a punto de desplegar sus doradas alas, y elevarme hacia el Edén (pos)extistencial.

Orgulloso, os cedo los asientos de primera fila.

Vanity
Summer '09

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