Una tesis inconexa que prefiero no juzgar

Me pregunto por qué mis pulmones nunca tienen suficiente. Me pregunto por qué regreso de MAD y no para de llover. Da ganas de salir en pelotas a la calle. Y eso me lleva a pensar en Desnudez de Agamben, un peñazo difícil de fumar, pero si sale gratis, la cosa cambia.
En realidad, no estoy escribiendo la segunda parte del viaje a MAD. La cosa ha sido como demasiado intensa para plasmarla en un flow ya fuera de contexto. Espero que esta noche se dilate bien, como los coños necesitados de amor. 
Amélie tendría ahora cuarenta años y tomaría antidepresivos. Se follaría a los gnomos que antes mandaba de paseo. Se masturbaría con crucifijos, y estaría en el paro. Y eso es quedarse corto.
Mi casa es demasiado grande para mí solo, cosa que me gusta. El espacio abundante es necesario para sentirte solo. Y sentirte solo es necesario para hacer algo en la vida. La gente que suele estar acompañada por otra gente termina por poseer una especie de autoconfianza en sí misma que le hace dormirse en las esquinas y pensar que las prostitutas, si lo hacen por voluntad, son buena gente. 
Es mentira, no nacemos solos ni morimos solos. Nacemos rodeados por psicópatas sublimados y morimos rodeados de mierda, material y afectiva. La cuestión es vivir solo, hasta pudrirse y que pierda toda la gracia. Eso no implica ser hostil o no tener amigos para drogarte. Eso implica estar siempre atento a los deseos de la escritura y a las necesidades de tu pene, tan exigente, tan juguetón.
Hecha esta sarta de pensamientos que prefiero no juzgar, me retiro a leer en mi silencio embalsamado con techno. Estas ideas son una especie de post de tesis habitual aquí desde, aproximadamente, noviembre de 2008. Antes, no me acuerdo. Este es un slogan agradable, que siempre trato de presentar en Cannes junto con un cinturón de cuero. 

Necesito más contactos 
para que se lo tomen en
serio.

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust