London 3rd Day

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Una noche decente, más que eso. Me sentí como un payés que va a comprar un tractor y una cosechadora y por el mismo precio le dan un Ferrari. No tenía ni idea, cuando salimos de casa a las 20h después de una siesta olímpica, que terminaría a las 6h de la mañana bailando techno en los brazos de una sonriente y tímida francesa. Fuimos a tomar algo por una zona Underground e intenté disimular mi admiración por el ambientazo por ser un domingo. Tíos y tías raros, con una resaca de días, pelos teñidos de colores estrambóticos y bebiendo cantidades industriales de cerveza barata. Nos sentamos, John y Carlos y una chica dentista a tomar algo en la terraza de un bar que es un autobús rojo de dos plantas. Me había hecho una paja en la ducha así que no iba muy cachondo, más bien relajado, feliz y comenzando a creerme que estoy en London city. Luego llegaron las otras chicas que habían estado de turismo por el centro. Charlamos y nos metimos en la cola para un bar llamado 1001, que tenía mucha mejor pinta que el 101. El segurata me registró de arriba abajo, no fuera que llevara un poco de coca, anfetas, o MDMA, cosa que, por desgracia, no llevaba. En la primera sala, una cantidad notable de sofás, y un dj pinchando con calma música ambiente. Entramos en la segunda sala, todo oscuro, música Techno. ¡Sehhhh! Techno! Me lancé al medio de la pista y aullé como un lobo en luna llena. Saqué algunas fotos, oscuras, de gente pasadísima saltando y desfasándose como si no tuvieran nada que perder y mucho que drogarse. Lo único que realmente me cabrea de Londres es que no se puede fumar en ningún local. Pero sarna con gusto no pica, o muy poco. Nada, un leve escozor en la lengua. Bailando bailando hablo con una chica de Gerona que me dice que soy guapo y yo le devuelvo el cumplido. No, yo le dije que era guapa y ella me devolvió el cumplido. Bailo un rato más y me acerco al sofá donde algunas chicas del grupo se han apalancado, coqueteo con una rubia despampanante y bailo con ella controlando que el negrata que está detrás suyo no me deje sin dientes. Otro negro baila con un ritmazo brutal e intento aprender de sus dotes (no de la entrepierna sino de su talento como bailarín) pero me sale como un cojo bailando la macarena. Mis amigos se retiran porque tienen que trabajar el lunes pero afortunadamente dos chicas del grupo siguen la fiesta. Pido mi tercera cerveza de medio litro y me siento como el payés con el nuevo Ferrari a 200km/h conduciendo por una nacional. Cierran la sala antes de tiempo y escucho con satisfacción que las chicas quieren irse para otro sitio. Vamos allá. Voy pedo, la cabeza me da vueltas. Paramos a comprar algo y me pillo un plátano y una chocolatina Kit-Kat Sense, y una Heineken de medio litro. Hacemos un rato de cola para entrar en un sitio llamado EXIT, y tiene éxito (jujuju qué gag) ya que está a reventar. Me corro 4 veces en el pantalón cuando el dj pone DE9 de Richie Hawtin (vamos, seguro que os suena) y bailo cerrando los ojos, dejándome llevar por los codazos y escotes generosos que tengo alrededor. Un tipo feo y alto le tira la caña a una de las amigas y me hago el tonto pero otro chico que conocemos busca bulla y lo acojona y yo paso de todo. Cierran, y nos vamos a club54, pagamos 5p que me parecen nada y entramos y bailamos más y me encuentro con otra cerveza en la mano. Voy pedete, jujuju. Y bajamos a la pista de abajo y el local tiene pinta de antro pero que bien me lo estoy pasando. Una chica con el pelo muy corto me mira y bailo con ella rozando los cuerpos. No quiere nada y ni siquiera hablo con ella. Un tío en el baño se mete unas rayas de coca. Y llega la culminación, me doy una vuelta a lo buitre y si, una chica baila sola. Bajita, con una gorra a lo fashion de color marrón, ojos oscuros, baila bien. Me acerco, tanteando el tema, a ver qué pasa. Me acerco más, respuesta positiva. Nos abrazamos y el mundo me sonríe y yo le guiño el ojo al triángulo mágico que vive en lo alto del cielo y que nos creó y nos da pan cada día aunque no tengamos hambre (al menos los de occidente). Nuestros labios se rozan y los tiene sensuales y grandes y suaves. Nos besamos. Tiene la lengua húmeda y me la mete y juega con la mía. MMM. La música acompaña nuestros cuerpos sudados y calientes. Me dan un toque en la espalda, nos vamos, me dicen. Bueno, que le vamos a hacer. Me despido de ella y me dice que es francesa y que se va mañana. Le sonrío, me sonríe, nice to meet you. Y cogemos el bus que nunca pago y llegamos a casa y me pongo a dormir con una sonrisa gigante y mis dos colegas sobando a mi lado.

Mañana más.
Vanity@London2008
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