Una encerrona de techno grasiento. Save the fat music. Live from my iPhone (uf).

Tiene un centro histórico 'bonito', dirán algunos. Es una ciudad emergente, afirmarán otros catetos. Puedes mear por donde quieres a partir de las diez de la noche, solo hay un coche de policía por toda la zona, dirán los sensatos. Pero todo el mundo coincide en el mismo punto: Tarragona es una FIESTA. Mejor aún, un FESTIVAL. Si asistes a la Barbacoa Electrónica, vivirás una experiencia que te dejará deshidratado, o todo lo contrario.

Tarragona tiene visión comercial, potencia creativa; en pleno 2012 -qué 'avanzados'-, caen en la cuenta del filón de la música electrónica. Como un Sónar pero en pleno mes de agosto -ciudad vacía-, en una calle cualquiera -equipo de sonido del terror-, unas 300 personas -casi humanas-, un policlin para todos -esto es un chorreo-, hasta las 4 de la noche. Garrafón y a bailar con EL GORDO.

Llegamos tras haber pasado en repetidas ocasiones por el baño. Es mi despedida de la merca hasta las 00:00 del 31 de diciembre de 2012. Si se acaba el mundo, moriré limpio. Si continúa todo igual, habrá que celebrarlo. He decidido apadrinar a 10 niños durante estos cuerdos meses que vienen, y por cada gramo que me metería con esa mezcla de ansiedad y despreocupación, les pagaré una gallina, medio pozo, tres bolis, cuatro paquetes de papel, y una olla a presión.

Bajamos una calle estrecha a buen paso, bloques antiguos de unas tres plantas con balcones con alguna flor y escasas prendas colgadas. Tres meses limpio. Uau. Llevamos la merca en una funda RayBan mía. Gafas de sol. Ya es el eufemismo.

-¿Tienes las gafas de sol?
-Queda medio pollo.

Ese es el código del último merkel day del año.
Vemos el policlin y la barra-bar-garrafón con cuatro locales pidiendo mojitos. Suena música 'electrónica'. Entendemos por electrónica una selección de temas inspirados en Ibiza. Concretemos: Ibiza Mix 01, Ibiza House Top Hits 2002, Mierda Seca Dj Ibiza Sessions, Sexy Boom Ibiza 004.
Constato a los pocos segundos que la fiesta electrónica va a ser un encierro terrorífico. Suenan canciones tipo 'boom boom boom boom' seguidos de M83 o MGMT. El público local está absorto, eufórico ante el criterio nauseabundo del maestro de ceremonias. La tarima está mirando al otro lado de la calle. Es decir, hay unos tres metros para 'bailar'y luego la gente se queda a lo largo de la calle, viendo al maestro de lado.

Hablemos del MAESTRO. Para hablar del maestro, imaginaos que cada letra (de la M a la O) pesa 20 kilos. Tenemos a una auténtica foca con cascos en los platos. On the decks. La gente gorda me deja tan indiferente como el resto de seres humanos, pero cuando algún gordo/a hace algo mal me preocupo mucho. Me afecta. La bola de grasa deja en ridículo a Carl Cox. Y una vez metidos en el callejón la escapada es imposible. Así que voy a la caza de birras. Pillo 3. Una me la bebo del tirón, para que os hagáis la idea de la situación límite en la que me encuentro. La fiesta electrónica es un tormento de pueblerinos sin criterio, una chapuza veraniega. Un desastre acústico que me hace, una vez más, perder la fe en este país en ruinas.

Un amago de salvación es cuando Jail saca una movida de M de un bolsillo. Nos abalanzamos sobre la merca chupando dedos y gritando. Tengo un nuevo compañero de batallas que detesta la música igual que yo. La complicidad en momentos tan duros es un aliento de vida. Una tía alta de buenas piernas lleva un cebollón universal. Dice que va a hacer el ridículo porque conoce a todo el mundo y va muy mal. Lo dicho, los seres humanos tienen una inclinación natural a buscarse problemas. Es como si todos llevásemos un #epicfail en nuestro interior.

Mantengo la esperanza de que The Fat Stuff sea solo el warm-up. El primer dj, un retrasado mental al que le dan una oportunidad ante la gente, para integrar sus deficiencias entre el colectivo comprensivo. Y no. El tío no para de saludar a la masa extasiada (unas 20 personas, el resto nos tambaleamos y bebemos sin parar) y sigue y el tiempo no pasa ni de coña. Cada tema es peor que el anterior.

Vamos a una calle y dos colegas se pegan un rato para jugar y unas lonchas caen del cielo en un parking. Salir de la Calle de la TechnoGrasa es como volver a nacer. Los oídos lloran de agradecimiento y el humor explota. Es un holocausto musical, pero voluntario y lleno de masoquistas entregados al maltrato del jamón.

Por fin se acaba la fiesta pero no sin un cierre espectacular. Paso doble. Venga, así, como una broma. Y entonces tengo una visión que me llevará meses de trabajo psiquiátrico: las tetillas del dj botando y su sonrisa de Papi Chulo. No me merezco algo así, no he hecho nada 'tan malo'. En serio, piedad.

Vamos a dar una vuelta. Meo a lo random por la calle y terminamos el M y todo lo que tenemos y vamos a un zulo que es como una cueva. La música es como la de una disco indie para teenagers. Por suerte, la entrada es gratis. El dj lleva una boina de Arale y pienso si hay algún dj con sentido del ridículo en la región. No parece. No pido ni alcohol, no hay nada ya que pueda liberarme de tal cantidad de bazofia.

Pero, acordaos, las cosas siempre pueden ir PEOR.

The Fat is Back

Como si nada, fresco como un cerdo recién salido de la ducha de barro, sube con dificultad a la tarima del zulo y se pone a los platos. Sin poder reprimirme (sin querer reprimirme, claro) subo con notable agilidad y le comento:

-Macho, no tengo nada en contra de tu camisa sudada y desabrochada como un torrente local. Ni tampoco con tu gorra de simio en un zoo japonés. Ni siquiera con tus auriculares del chino. Incluso tu sonrisa de gordo sodomizado puedo tolerarla. Pero, de dónde coño has sacado tal cantidad de TEMAS DE MIERDA. Y cómo coño pareces ser el único puto dj de una ciudad de 200.000 habitantes. Porque no me creo que seas el único. Ah, espera, eres el único que no está de vacaciones. El que no tiene pasta porque nunca cobra por pinchar en despedidas de soltera y ahora estás con tus minutitos de gloria grasienta.
Pues lo siento. Pero NO ME MEREZCO ESTO. Ni yo ni ese colega de ahí. Por qué coño Daft Punk y Dover y Nino Bravo tienen que seguir sonando y encima entremezclados.

Su careto de DoubleCheese Burger va cediendo y llora como una cebollita.

-¿Te ha emocionado mi discurso? Save the music, eso es todo. Si todas las horas que has dedicado hoy a bambolear tu grasa las hubieras dedicado a correr, te hubieras hecho un gran bien a ti mismo y nos hubieras dejado a todos más tranquilos. Ahora ser DJ ya no mola. Así que no vas a follar por ser dj. Un dj malo gordo folla menos que un gordo a secas. Así que hoy, antes de llegar a casa, corre un rato y comienza una nueva vida lejos de esto. Te lo digo como amante de la McBacon.
-Yo solo quiero que la gente se lo pase bien. Mira, se lo pasan bien.
-La gente también se lo pasaba bien lapidando. Pero ya no. ¿Lo pillas?

Al fin, el cerdo pinchadiscos mueve su enorme pandero y se retira, no sin antes llamar a una grúa.

Regresamos a casa en silencio, cansados, muy drogados. Contento, he conseguido mejorar el mundo. Menos grasa, más techno bajo en calorías y alto en condimentos.

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