Una breve conversación con una gorda algo entusiasta

-A ver, gorda, cómo te lo explico. Sí, ya sé que no te gusta que te llame gorda, pero piensa que de cara a la audiencia no está bien ocultar tu verdadera naturaleza. Debes ser comprensiva, ellos deben saber también lo que tú y yo sabemos. No, no quiero decir que entre tú y yo haya algo, sino que tu peso es algo que los demás deben saber, para que conste en acta, como bien diría el agente-yo 67 de Pigmeo, libro que no te recomiendo del todo. Bueno -liando un cigarro con una sola mano, con la otra mandando whatsapp a números desconocidos-, lo que quería decirte es que dejes de seguirme. No soy tan chachi como crees. Quiero decir, me paso mucho rato en silencio leyendo, no veo la tele, cosas raras, ¿me sigues? ¿QUÉ? ¿El hombre de tu vida? Piensa que mis pajas pueden durar unas dos horas, y no son participativas. De hecho, no me gusta que me vean mientras me masturbo. A los monos no les pasa (indirecta). Quiero decir, quizás a ti te conviene un chorbaco charcutero. Que te lleve a la sala VIP de las hamburguesas. Soy más sensible de lo que parezco. Te estoy tratando con cariño. Tus amigas son las cínicas. Son ellas las que te dicen que te queda bien la ropa y que vas a arrasar cuando vayas al Costa Breve. Eso es cinismo. Y son tus amigas. Yo te puedo decir que me parece bien que hagas ejercicio corriendo detrás mío cada mañana, pero es algo a lo que no deberías acostumbrarte. Por mi casa pasan rumanas, latinas y suecas, y los dealers, no es bueno que veas a esa gente. Sí, te he dicho que soy raro -algunas personas solo tienen este adjetivo para tratar de ubicar a gente que no entienden, es bueno recordárselo para evitarle el cruce neuronal-. No te pongas celosa, las rumanas y las latinas hacen su trabajo, y las suecas me montan muebles en tanga.  Es decir, sintiéndolo mucho, me despido de ti con un grácil ademán, y te deseo, dentro de lo que cabe, suerte. 
La vida da muchas vueltas. Esta conversación la mantuve en 2010 saliendo de un seminario de periodismo tántrico. Y ahora ella por fin acepta su cuerpo abundante y bien servido y ha ganado el concurso de una discoteca de Sabadell llamado "Miss Fatty POWAH". Puede que la contraten de Gogo. A veces me escribe poemas, y me manda fotos de sus tetas. En los poemas pone cosas como:
El día en que te vi, me latió el corazón -que yo traduzco por la grasa-
desde ese momento pensé que tu eres mi emoción -que yo traduzco como salchichón-.
Oh, no paro, oh no paro, de pensar en ti, si, si, si. -que yo traduzco como no paro de comer así, si si, si-
En cuanto a la foto de las tetas, no quiero que Blogger me censure ahora, tras tres años de liarla con efusión, disciplina y entusiasmo sano y juvenil, esta singular trayectoria. Sería una pena que por dos mamellas de vaca los lectores tuvieran que, a parte de cerrar la absurda publicidad, aceptar que el contenido de este blog resulta ser ofensivo.
En el siguiente post, volvemos a las andadas.
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