Un viaje hacia el Rural Flow Solo Show

—¿En serio que no quieres venir conmigo a la Deep Catalonia a petarlo all night long?
—Pues claro que quiero, collons. Pero tengo una puta resaca de la hostia. —Mr. Gin se esfuerza en vocalizar, está realmente hecho polvo. No se suma al Rural Show.
—¿Qué coño hiciste ayer que estás tan hecho mierda?
—Lo de cada finde, joder—Carraspea y suelta una especie de chillido, como si le estuviesen metiendo un dedo en el culo—, follarme a una groupie random en el baño del garito del recital y acabar de ciego por el MACBA pillando coca a los pakis.
Esto me cabrea.
—Te tengo prohibido, querido Mr. Gin, que pilles a los pakis. Me toca mucho los cojones. Los pakis son para birra y para recitar a coro con ellos la alineación del Barça. Pero nada de merca. Y además lo sabes. Si estás en esa tesitura, me llamas y te mando al dealer del Peugeot 307, que nunca falla. Viene, te recoge del suelo, te saca los 50 pavos del bolsillo, te mete el gramo en el bolsillo de la chaqueta, incluso te da un vaso de agua, y luego se pira. No conozco a nadie más profesional.
—AGGGGRRRR. Mi casa está llena de arañas, Vanity. Hacen surf encima de los condones usados. Hay demasiados condones usados en mi casa. El otro día encontré uno dentro de la lavadora. ¿No es flipante?

Cuelgo. Si falla Mr. Gin el plan está claramente definido, me voy solo a la casa de campo. Hace demasiadas semanas que no voy a controlar el ganado ni los altavoces Altec Lansing. Y este segundo punto me inquieta. Son los mejores altavoces que tengo repartidos por entre mis propiedades y, por ello, es imperante cuidarlos. Igual que tu mejor amante, hay que comprobar con regularidad el estado de la cancha de tennis, y verificar que la red está debidamente tensa y el estadio sigue en ebullición cuando comienza el partido.

Saqueo la nevera mientras El Filósofo sigue encerrado en su habitación. Lleva ahí metido todo el día. Solo ha salido para preparar 5 cafés seguidos. En su pijama ancho, descolorido, a prueba incluso de una ninfómana. Apuesto a que la ninfómana en cuestión preferiría follarse un cepillo de dientes. Al salir de su habitación a por el tercer café, ha estado maldiciendo a Heidegger y su poesía del Ser. Cito casi textualmente. A su peculiar modo de vestir, añadan unas gafas de montura metálica parecidas a aquellas que todos vimos en el gordo pringado de tercero de la E.S.O (en su defecto, para lectores senior, el C.O.U.) que ahora trabaja en una gasolinera de la periferia y que finalmente ha conseguido crackear internet del ordenador central para ver Youporn. Desde que El Filósofo se ha metido a la filosofía analítica, se toma la metafísica con la misma pasión que los Meme Youtube de Hitler en El Hundimiento:

—Pastor del Ser tenías que SER. ¡JAJAJA! Te veo, maldito Heidegger, merodeando con Heide (¿lo pillas? ¿eh? Tu apellido, Martin, es el de una NENAZA rubia prepúber con trencitas) y su puto abuelo, campando en taparrabos colina abajo, cantando 'Te encontraré bajo los árboles, lalala, te hallaré en la biblioteca, oh mi Ser, pronto Tu y Yo bailaremos salsa en el amaneSER. ¿Te gusta la canción? ¡JAJAJA! Eres un chaquetero, chaval.

Cuando acaba un speech de este estilo, cosa que ocurre unas cuatro o cinco veces al día, El Filósofo baja la mirada, su sonrisa desaparece, y cae en un estado meditativo estilo Emo, saca la taza de café, da un par de sorbos como un preso maltratado cuando le acercan el agua y se retira a su habitación-vertedero.

Cuando cierra la puerta recupera las fuerzas, y se pone con su merca analítica, hablando en voz alta de nuevo, jugando ahora en su terreno.

—Vamos a ver, ¿Qué prefiero, qué me corten las pelotas y me quede estéril o que me dejen sin nevera durante una semana? Claro, si mi prioridad máxima en esta vida fuese reproducirme, más que nada para mantener mi espléndida inteligencia en esta Tierra, lo tendría crudo. Porque si elijo quedarme sin huevos no podré tener hijos. Y si elijo no comer en una semana posiblemente muera. Entonces, según un procedimiento lógico, con un esquema Huevos sí-Huevos no, tengo que elegir arriesgar a morir de hambre, ya que así todavía queda algo de posibilidades de que sobreviva, por ejemplo si introducimos el elemento de que puedo beber agua. ¡JAJAJA! ¡Chúpate esa Heide! Tu sigue con tu mierda que yo ¡DOMINARÉ EL MUNDO! ¡UAUAUA!

Por suerte, en el comedor, conquistado por mis posesiones, y una estantería que me separa visualmente de la puerta que da a la habitación de El Filósofo, siempre hay techno sonando, cosa que garantiza hasta cierto punto mi liberación mental de las elucubraciones demenciales del Sensei Occidental.

MALETA PARA EL SOLO RURAL SHOW

iPad. Teclado inalámbrico. iPhone 4S. Macbook. Cargadores. PS VITA. Tres novedades literarias de Lengua de Trapo. Un libro de Libros del Silencio. Un bello e impoluto ejemplar de Lady Grecia, Aristas Martínez Fuckers, 2013. Una billetera con 50€. Manitou Organic 30 gramos. 40 filtros. 120 papeles de liar. Moleskine roja. Bolígrafo. Reloj Casio. Gafas de sol. Listerine. Pantalones pitillo grises Levi's. Camiseta roja. Sudadera negra +41. Bambas Fred Perry. Llaves del coche. 4 litros de cerveza Heineken. Algo de comida. 1 gramo de Speed.

READY TO GO

Pillo la moto y me dirijo al parking que tengo en la zona alta de Barcelona (cómo me gusta rallar coches en la segunda planta, antes de llegar a la mía). Para evitar los controles de Policía rural, he metido el gramo de Speed dentro de la funda de los juegos de la PS VITA. Concretamente al lado del juego Little Big Planet. Little Big Merca. Ni el Sherlock Holmes de los narcóticos descubriría qué bien me lo voy a pasar esta noche Solo Rural Show.

MERCA MUSICAL EN EL iPAD

Todo los archivos en iTunes son sesiones de más de dos horas, duración mínima esencial para entrar en el flow necesario para petarlo en el estudio de 90m2 de la buhardilla con baño inclusive (festival onfireista patrocinado por los altavoces Altec Lansing y su imponente subwoofer). Aquí la lista:

AGORIA / ANJA SCHNEIDER / MARTINEZ BROTHERS / CARI LEKEBUSCH / CLICK BOX / FROMHELL DJ / HENRIK SCHWARZ / AUDIO JACK / LAURENT GARNIER / NINA KRAVIZ / MACEO PLEX / MATADOR / MAYA JANE COLES / PACO OSUNA / UNDO / BEN KLOCK

ON THE ROAD

Siguiendo al maestro Benzema, ese delincuente convertido en futbolista para luego ser reconvertido a delincuente millonario, no bajo de los 150km/h. Es una cuestión de altruismo. No quiero que nadie espere detrás mío por culpa de una velocidad reducida. La gente que conduce lento es insegura. Y ya dicen en los manuales de autoayuda que la inseguridad y los complejos son un grave problema para la autoestima. Mejor multado pero On Fire que legal pero rollo mindundi. Hay que hacer siempre caso a los manuales de autoayuda. Si te dicen 'tienes que quererte a ti mismo', no pares de pelártela. Si te dicen, 'céntrate en la respiración profunda', saca ya la merca de la cartera. Si lees 'lo importante es el camino y no los resultados', llega tarde a todas partes. Si te dicen 'encuéntrate a ti mismo', no dudes en pillar un ciego de tal magnitud que te sorprendas a ti mismo ocupando lugares en la vía pública que ignorabas que existían.

Elijo siempre MáximaFm para mis viajes en solitario. Es un guiño technolumpen que me permito muy gustosamente. El locutor siempre se muestra 'como animado', en plan motivado, como si él solo se estuviese montando una farra en el estudio de la radio, ahí con la mujer de la limpieza de gogó, entrando y sacando tracks tan comerciales como las albóndigas de IKEA. Empatía, sí, a veces soy un ser empático con los locutores de MáximaFM. El viaje es algo menos de dos horas, así que con 4 cigarros liados es suficiente, tirando siempre por lo bajo.

Salgo de Barcelona ajeno a todo, subiendo los bajos del coche, a +12, el máximo. Es algo frustrante el equipo de sonido de mi buga. Recuerdo la cara de la chica del concesionario Volkswagen cuando le dije

—Verá, señorita. Por un lado, siento mucho que haya estudiado turismo y haya acabado trabajando aquí, vendiendo trozos de metal con caballos y ruedas. Yo soy ingeniero agrónomo de formación y ya ve, ahora me las apaño como escritor. Cada uno hace lo que puede. Lo que quiero son unos altavoces Berghain.
—¿Ber...?
—Sí, BER-GHAIN. De esos que suenan tan fuerte que si aparcas el coche en una plaza pública y los dejas encendidos puedes hacer un MiniMonegros en 5 minutos.
—Me temo, señor, ehm..., Vanity, que no los tenemos de este modelo que dice. Puedo ponerle climatizador ecoambiental automático y llantas de alienación de serie, por el mismo precio.
—Mejor dejemos estas prestaciones que me comenta, seré generoso y me conformaré con un apoyaclenchas metalizado.
—¿Apoya...qué?
—Vamos a ver, ¿pero este no es el concesionario en el que venden coches a gente muy famosa del mundo del arte? ¿No compró aquí Damien Hirst su bicicleta?
—Ehm, no. Aquí solo vienen diseñadores de interiores y periodistas deportivos.

Dejo atrás la autopista y entro en la nacional. El termómetro exterior marca 6 grados. Me queda solo un cigarro. Suena una sesión infumable del grupo promotor Matinée, esa panda de macarras montados en el dólar a base de explotar las dos neuronas fake tits de la Ibiza de los 2000. Es reconfortante.

Entro en el callejón alejado del Rural Town con las residencias privadas. La mía se encuentra la penúltima. Al lado, en la última casa, viven una pareja de payeses. ella siempre va con delantal y él con un brote de trigo colgando de los labios. Supongo que si fuese norteamericano y hubiese vivido a mediados del XX fumaría Marlboro. No es el caso. Tienen un Citroën Saxo del 98. Estoy seguro de que también adoran mis altavoces Altec Lansing. Por ahora nunca se han quejado. Supongo que me recuerdan de pequeño, jugando a quemar su huerto trasero, y ello les enternece y les hace tolerar mis tracklist interminables con un bombo que hace vibrar hasta el flequillo de las vacas de la granja trasera.

Entro el coche en el garaje. El techo del garaje es alto, incluso para tractores. Eso me viene a decir que si forzase un poco, quizás con un par de sobres al alcalde, podría conseguir licencia de club. Rural Club Solo Show. Ideal.

Doy los plomos. El agua. El gas. Subo las escaleras con una maleta y todo el contenido anteriormente mencionado en una mano y el 'algo de comida' y los 4 litros de cerveza en la otra.

Solo en el estudio, al fin. Rural Flow Solo Show. Ahora solo tengo que colocar las cosas al milímetro, tan maniático como un asesino en serie en horas bajas. Distribuyo meticulosamente los bártulos, y muy en especial mi amigo El Gramo (le llamamos así porque pesa exactamente eso). Siempre quiere una sábana llamada 'contraportada de libro indie', una tarjeta como manta y estirar el brazo todo lo posible.

Ya solo me queda encender los altavoces, blandir el vaso de cerveza, elegir una sesión, y fingir ante mi mismo y el mundo que tengo algo que hacer.



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