Un post que solo puede ser publicado de noche, retrospectivamente, y estando lejos

Voy a comprar comida pero termino en una tienda de ropa probándome pantalones de pitillo. Las dependientas, excesivamente maquilladas y portuguesas, charlan entre ellas y huelen todas al mismo perfume. Finalmente me compro una chaqueta para cuando vaya a los alpes a la fiesta de Ralph. Luego, en vez de comprar comida, me gasto 100 pavos en tabaco. Compro 20 paquetes de Manitou naranja, 15 paquetes de 120 filtros y unos 2.500 papeles. Es lo bueno que tiene un paraíso fiscal. De nuevo, en vez de comprar comida, lleno mi BMW serie 1 con docenas de botellas de cerveza Leffe. Y escucho el nuevo disco de Marc Houle en los altavoces mientras publico en Twitter una foto de mis pies desnudos apretando el acelerador. Estas cosas solo me pasan cuando releo a Bret Easton Ellis. El magnetismo de su prosa y de sus personajes relanzan mis hábitos iniciáticos, y es como si el tiempo no avanzara, para bien o para mal. Una eterna juventud despreocupada, plagada de consumo irreflexivo y horas perdidas sin saber muy bien cómo, con un filtro que se va quedando marrón en los labios mientras estás ocupado contemplando el vacío. Cargo el iPhone y en los altavoces del equipo de sonido conectado al ASUS suena el francés Lescop. Lescop es un genio. Y eso me da más ganas de escribir. En dirección al post 800. 800 post en 4 años, una media de 200 post al año. Que viene a ser uno cada dos días. Me pregunto cómo sigo estándo vivo. Y cómo tengo tiempo para conocer a más gente y tomar más drogas y viajar y leer más y robar libros y qué bien van las libros de Mondadori para hacer clenchas en la contraportada.
Llego a casa, solo. Contemplo las montañas detrás del cristal, mientras la temperatura centralizada marca 22 grados. Caigo en la cuenta de que también he comprado ropa interior. De hecho, la llevo puesta. Unos boxers grises, bien ajustados. Y un libro en la mano. "La fábrica del lenguaje S.A". Pero antes seguiré leyendo la vida de Hemingway. En su familia hubo bastantes miembros suicidas. El tío se quedó impotente, una de las razones por la que se voló los sesos. 
Todos mis puntos de libro son de la editorial Capitán Swing, que me llegan a modo de merca feliz. También funcionan de maravilla como rulos. Uno de los posibles usos del papel cuando éste finalmente quede sepultado por pantallas y más pantallas, todas táctiles y cachondas, será proveer a los cocainómanos literatos de todo tipo de superficies y utensilios para darle al tema.
Ahora estoy pensando más ideas para pasarle a un ilustrador fucker para acompañar un texto. Creo que tiraremos por el futurismo decadente. No es original, pero hay que atender a Black Mirror, se merece un guiño, o varios. No me cabe la menor duda: pedir como rescate que el primer ministro de un país se folle a un cerdo presenta el secuestro más honesto y necesario que se pueda hacer jamás. O sodomizar a la novia porque ves cada detalle de sus infidelidades gracias a su cámara retina. Es básico. Cuanto no, significativo.
Ahora suena DeadMau5. Y esto requiere quietud. Salir desnudo a la terraza, contar montañas, morir un poco más.
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