Un post largo para una noche corta que gracias a Adorno se corta mucho mejor

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Se me acumulan los deberes. Todavía no he terminado de escribir Florencia y resulta que DEBO escribir sobre la tarde-noche de ayer. Un viernes lúdico a mansalva, engrasado con amistades que comparten billete y fosa nasal. Dentro de poco deberé comprarme un rulo metálico, es una pena que todavía no lleve siempre uno en el bolsillo. Ahora es un buen momento para redactar, para fustigar el teclado y darlo todo, again. Cuando un grupo de amigos no cabe en un sofá, cuando pasas más tiempo fumando fuera del bar que dentro, algo gordo está pasando. Como una monstercock en plena ebullición porntubesca. Cuando una noche no basta, y las coversaciones se dividen entre experiencias asiáticas, el estado actual de la crítica literaria y el influjo de las (ya no tan) nuevas tecnologías y experiencias sobre drogas alegres. Esta amalgama de movidas tienen una sola dirección, por extraño que pueda sonar. Ahora lo comprobaremos.

La cosa empieza sobre las 20h. Me abren la puerta. Un tipo baja la basura. Un vecino extraño. Subimos al piso. Esta Ella y también JJ. Ella me besa y yo la beso y sonreímos, antes de mi llegada estaban bailando temazos con unos altavoces que acumulan muchos temas a sus espaldas. Suenan bien. Tengo hambre, JJ me prepara un bocadillo frío. Me parece más que suficiente. Hay mandanga, white dust, white night. Y ahora me acompaña Boards of Canada en este tramo del relato.

Un gramo puede dar para bastantes raciones. Para ello, es muy necesaria una cosa: divide y vencerás. Es decir, más clenchas y menos cantidad. Viene a ser como pedir un litro de cerveza o bien 3 cañas. No es lo mismo. La cerveza de litro se calienta enseguida. Las cañas, no.

Suenan temazos indie que no conozco pero que son apetecibles, gentiles, elegantes. No podemos fumar en el piso. No pasa nada, finjo que no me afecta demasiado. Una clencha.

JJ folla bastante últimamente. Es un chico decente. En vez de correrse y cantarle las cuarenta a la tía (vete de mi casa, asquerosa, tengo enfermedades chungas, ¿quieres ver mi nuevo cuchillo de cocina para cortar calamares?) duerme con ellas y les prepara el desayuno. Tal y como está el mundo, las chicas lo agradecen. Casi todas esperan algún tipo de recompensa tras dilatar su vagina. Bailamos y Ella se pega mucho a mí, una erección de tarde debe ser bien recibida. Pasan los minutos. Miro los cómics de JJ. Lo cierto es que molan lo suyo. De hecho, hace dos semanas decidí que leería más cómics. Son bonitos, los dibujos, y cuentan cosas interesantes. De hecho, en Retina Bôôks ya he puesto algunos. Y reciben visitas. La gente quiere saber lo que leo, y tratar de creer que, en efecto, no soy analfabeto.

Las clenchas de coca no pican. Y esto me incomoda. Las drogas deben conllevar una tensión corporal proporcional al colocón. No me parece justo drogarte y no notar nada. La heroína pincha, el tabaco jode, los porros apestan, el Speed te hace hablar más rápido pero, en cambio, te duerme la boca. La coca solo te seda la nariz. Cada día entiendo más a Beigbeder. La primera vez que probé la coca, tras haberme líado con una danesa, al llegar a casa tuve que hacerme 3 pajas seguidas.

Seguimos bailando en el piso. Ahora me acompaña Aphex Twin en esta parte del relato. Escribo desde una terraza cercana al MACBA, solo, y hace sol. Hay un perro podrido que lleva una pelota en la boca. Y una mujer embarazada con pintas de quinqui (palabra en desuso, pero que sigue manteniendo su sentido original).

Otro bocadillo frío. Otra clencha. Fina, sencilla, pura. Llamar al camello es buenamente protocolario. Le pides 1 boli, 2 Cd's, 3 vídeos. Y responde afirmativamente. Quedas con el, un saludo amistoso, y a petarlo.


Homaneje discreto a Olmos para acelerar el ritmo narrativo del relato

23h. Metro. iPhone. Liar piti. Raval. Nos esperan. Llegamos tarde. Hola.

Todos están en el bar Liverpool dándolo todo. Fumando fuera. Antes Ella y yo nos hemos encontrado a un grupo de amigos de Ella. Un tipo con un peinado muy nerd y gafas correctas pero que no ocultan su tez fea nos ha saludado. Le caigo bien, a mí me la suda. Ha vuelto con su novia, y eso que la dejó por teléfono. Estas cosas no se hacen. Una chica siempre espera algo tras dilatar su vagina. Ni que sea otro pollazo. Otra chica me saluda. Es amiga de Ella. Va borracha. Le gusta mi pelo. Dice que ha escuchado hablar de mí. Me mira la pulsera.

-Esta pulsera es de una discoteca de Florencia. Me pagaron todo para ir a escribir sobre ellos. Cubatas, drogas, fiesta y gogós rumanas. A tutiplén (palabra en desuso pero que conserva su sentido original).
-¿Dónde consigues estas cosas?
-Ni puta idea. Verás, en la vida hay dos tipos de cosas. Las que pasan y las que no. Y esta ha pasado. Estaba ahí para contarlo. Y ese es mi trabajo. Estar ahí para contarlo.
-Bueno, Ella me ha hablado mucho de tí.
-Qué sorpresa. Eres bajita pero cordial. ¿Vives en Gràcia?
-Así es. ¿Gintonic?
-Claro. Siempre.

Tras esta toma de contacto, Ella y yo seguimos bajando hacia Liverpool. Compramos una birra en la calle. Ella contonea sus caderas de niña de ballet para levantar su falda tejana. Gozo con lo que veo. Su jersey rosa tipo preppy es un homenaje a a belleza de los sesenta, que mantiene en Ella todo su esplendor.
Me encuentro a antiguos compañeros de la fuckultad. Qué hay, mozalbetes. Uno de ellos se va a Brasil. La otra es una chica fea que le cuesta asumirlo. De hecho, puede que, si te despistas, puedas llegar a creer que no es fea. Mentira.
Llegamos al Liverpool. Felicidad. Literatura, birra. Amistades on fire. Lo celebramos con abrazos. Besos y mutuas presentaciones.

-Deberías ayudarme con algunas dudas de una traducción que estoy haciendo. El inglés lo llevas bien, ¿no?
-Bien sur. Digo, WaterFuck.
-Genial, mañana te vienes a comer a casa.
-Ok. Traeré raviolis.

Es Bret. Un chico molón. Un bigote pulcro, una sonrisa de tipo honesto. Un amigo que ha pasado de tomar dos birras en una tarde a 3 litros por hora. Respect.

Me saluda Patty. Labios de carmín. Ha pasado una semana razonable. Y no es poco. Me saluda Lolita. Me saluda Monsieur. Le llamo Monsieur porque solo piensa en follar francesas.

-Hoy le he mandado un mensaje.
-No, tienes que dejarlo ya, joder.
-Ha sido un momento de debilidad. El mes pasado tuve más momentos de debilidad, este mes solo uno. Voy mejorando...
-No se trata de mejorar. La idea es no seguir el dictado de los débiles. La fortaleza de la presa de las Tres Gargantas china es el camino a seguir. Una fortaleza que te permite bloquear toda la cantidad de mierda que un país, con sus gentes, movidas, chustas, pueda vertir sobre ti, y decidir cómo y cuando la filtras.

ACABAMOS DE DESCUBRIR LA TEORÍA DE LA PRESA

Imaginemos que la mierda de la vida es agua. El paso en que el lago se convierte en río eres tú. Tanto el agua limpia como la mierda pasa por tu cabeza y cuerpo, la presa. Si no montas nada ahí, todo te desborda. Y eso no está bien. La vida mola cuando tienes el control absoluto de tu consciencia, y puedes dejarte llevar siguiendo en el mismo pilar de valores dudosos y deseos encubiertos. La mierda no la puedes evitar. Siempre llega mierda nueva, experiencias basura, gente rancia, gordas, movidas varias. La cuestión es ser capaz de retenerlo todo, y en vez de hundirte en la miseria ser capaz de filtrarlo con tu presa gigante. Y si te lo curras, puedes generar energía sana con ello. Incluso ganar dinero.

Toma Ya Paulo Cohelo: “La presa de la felicidad ante la mierda” / “Filtra tu mierda y conviértela en tu mejor amiga, zorraca”.

(releyendo esta teoría de la presa tomo consciencia de lo infumable que resulta, pido disculpas y achaco toda responsabilidad a los 2 bolis que nos traje el repartidor de bolis).
Monsieur asiente y me cuenta su última tropelía sexual. Ese es el camino. Nada de debilidades chorras. Presa. Presa. Filtrar. Presa. Semen.

Los pakis nos traen cerveza a las manos. El día en que creen un carnet de socio se acabará el paro en este país dejado de la mano de la zarrapastrosa ignorancia.

Tengo un libro nuevo que voy a leer muy en breves. Lo peta. Sobre las movidas económicas de un capitalista. Ahora me acompaña en los beats “Blackout”, remix de Sinichi Osawa.

Llega la hora de cambiar de sitio. Pero antes ha venido Camel Tropy con su material para todos. Lo hemos ido a buscar cerca. Se ha portado bien. Pocos Camels se desplazan hacia donde tú les dices. Esto es controlar el negocio. Los pakis y los Camels mueven el país de noche. Y la pena es que no cotizan. Water Fuck.

Paso un momento por casa con Ella. Escuchamos un tema bonito y compartimos cerveza. Todos han dejado el Liverpool y caminan en dirección a casa de Lolita. Nuevo destino.

No se puede fumar en casa de Lolita. Pero la prohibición durará pocos minutos. La barandilla de su terraza es muy pequeña. Un saltito y a la mierda. Así de fácil. Luego una nota en EuropaPress. Un entierro lleno de llantos e impotencia. Y se acaba el cuento. Pero prefiero morir de cáncer de pulmón, unos años más tarde.

Y entonces aparece un libro que pone título a este post. ADORNO. THEODOR. Un fucker. En la contraportada nos hacemos las últimas clenchas. La chica Design prueba su primera clencha. Tiene 27 años. Ya era hora. Dice que no nota nada. Digo que es solo el principio, que tenga paciencia. Ella hará cosas bonitas para mi blog.

Nos retiramos. La conversación sigue a tres bandas. Monsieur habla solo. Bret habla con Cómic y nos damos abrazos mientras Patty comenta la jugada de las drogas con Design y Lolita.

Bajamos en ascensor desde el séptimo. Adorno nunca había sido tan útil para un grupo de amigos entregados a sí mismos.

Me cuesta dormirme, a Ella no. Suele pasar. Leo. Cierro los ojos. Mis pupilas bailan Move your Body. Esto sigue.
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