Un estrellato literario oldschool vs.el escritor líquido postmoderno con referencias sexuales y tecnológicas, morboso y bla bla bla

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Hay que ser moderno para entender este gesto.
Voy a ser una star literaria oldschool. 
Estaba sentado, fumando pipa y repasando un Cahier du Cinema del 72, cuando ha sonado mi teléfono de casa, marcador analógico. Era una vieja compañera de clase, hacía mucho tiempo que no sabía nada de ella.
-Cómo estás, oh mi querida Sonsoles, ¿qué hay de aquellos bellos años de facultad en los que jugábamos en el césped a recitar a Lope de Vega haciendo la vertical?
-Estoy bien, querido Vanity, ahora me dedico a recitar poesía versada en festivales folk del sur de Francia. Vendo pasteles orgánicos. Me va muy bien.
-Qué alegría.
Ahora voy a ser una star literaria, sin más.
Estaba sentado, haciéndome unas rayas de Speed y repasando el New Yorker en Twittter cuando por Whatsapp una zorra verdulera me ha llamado. Era una vieja yonki del barrio, hacía tiempo que no sabía nada de ella.
-Qué hay nena.
Narrador omnisciente: pobre chico, ensimismado con la tecnología, abatido por el hastío, malhablado, engreído, chulo, putero, gratuitamente provocador. Está perdiendo el tiempo.
-Pues nada, Vanity, aquí, jodida. Pensando en ti. Después de tanto tiempo, aun recuerdo nuestras tardes jugando a la Game Boy.
-Ahora soy una star literaria. O, mejor aun, una meta-star literaria.
-Qué es eso. 
-¿Pero me has llamado para follar, o no?
-Sí. 
-Vaya, tengo que colgar.
Y ahora seamos un tipo célebre al que adoro.
-¡JAJAJA! 5.000 visitas. Es lo más. Nunca pensé que llegaría tan lejos. Que se jodan estos niñatos escritorzuelos. ¡Me voy al cine Verdi! Voy a comprar unos pasteles de pistacho, una buena cerveza Leffe. ¡Yeah! Estoy parando los pies a los modernazos. ¿De qué van? ¿Se creen que porque escribir es gratis pueden hacerlo y quedarse tan anchos?
Y ahora una simulación de un chiste sobradamente usado, poco original, subvertido de tal manera que su sentido queda más o menos a merced del tiempo que el lector tenga para entender lo que, en realidad, se entiende desde la primera línea (el pie de foto) de este post.
Se abre el telón. Aparece un calvo tecleando un ordenador. Se cierra el telón. Aparece el mismo calvo tecleando un ordenador. Pasan diez horas. Se cierra el telón. Se abre el telón. El mismo calvo tecleando el ordenador. ¿Título de la obra?
Do not disturb, estoy muy concentrado escribiendo el no va más en contra de los modernos.
Se abre el telón. Aparece un tipo haciendo un moonwalk. Se cierra el telón. Aparece un zombie. Se abre el telón. Aparece un tipo con boina y una camiseta que pone Kill the Hipsters escribiendo un post. Han pasado diez minutos. Luego llegan doscientas personas con cubatas y algunas chicas en minifalda.
¿Título de la obra? 
Ni idea. Pero, sed bienvenidos, la fiesta acaba de comenzar. 
(Post escrito en 22 minutos. Me gusta perder el tiempo, pero no tanto, tengo 200 post en la recámara que merecen la pena).
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