Un diario de algo que hago bastante a menudo y que seguramente volveré a hacer

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Hemos salido de Barcelona con cierta prisa. Ambos estamos jodidos. R porque tiene rota la pantalla de su iMac, con lo que tiene que diseñar achinando los ojos e intuyendo qué está haciendo en los espacios en los que la pantalla Retina está negra. Retina negra. Así que sus últimos trabajos para unos carteles de una tienda de moda de Londres están saliendo algo peor de lo previsto. En el cuello de una chica de una de las fotos ha puesto, sin querer, un tono azulado que parece un vómito lisérgico. Y su principal entretenimiento para ese cartel, a parte de poner los precios de la ropa en tipografía exclusivamente diseñada por él y su dislexia, ha sido borrar los pezones duros de la tipa. Es que los ingleses están locos. ¿A quién se le ocurre preparar el catálogo de verano en noviembre, y poner a las chorbas a pulular por la zona Este de London en camiseta y shorts? Resultado: pezones on fire. A la marca de moda le molan los pezones duros, va con su rollo, pero si quieren evitar la censura de la Apple Store para colgar su catálogo para iPad tienen que eliminarlos. Apple censura cualquier chorrada. Al final la App Store es una extensión del cerebro del guionista de los Telettubies.
No había manera de modificar los megapezones de la tía, caía en el trozo negro de la pantalla. Retina negra. Así que, muy de buena fe, R distorsionó la zona erógena, cuyo resultado final ha sido crear unas tetas que parecen como cuatro en vez de dos. Les ha mandado un mail a los londinenses iluminado: mirad, creo que tenemos un estilo Chernóbil de puta madre. Los ingleses trendy no han acabado de pillar el concepto, así que le han dicho que esa foto no se la pagaban. Aunque la iban a usar para el mercado del Este, que dicen que sí entienden más de qué va el rollo deforme-nuclear. R está bastante jodido por este tema, y también porque el Speed que hemos pillado está granulado. Y, aunque dura más el efecto y las megalonchas, no es tan, según sus palabras, "degustable para el paladar".
En mi caso, estoy jodido también, sin saber exactamente por qué. Podrían ser cosas propias del género humano, como la necesidad de comer y dormir. Son dos cosas que hago cada día, varias veces (dormir también, en intervalos de 10 minutos en momentos inesperados, como en la cola del súper o conduciendo en moto)), pero que me siguen pareciendo extremadamente aburridas. Comer es tan aburrido que el ser humano tuvo que convertirlo en algo social. Y, ya en el rollo postmodenro, se lo montó para crear la cocina creativa y toda esta patraña para disimular la enorme vulnerabilidad que supone comer. Sí es cierto, claro, que produce cierto placer gustativo; afortundamente, a medida que te vas drogando en la vida, pierdes el sentido del gusto y pasas a funcionar como un código binario de bueno-malo-. Pero el esfuerzo de comprar la comida, cocinarla, traerla a la mesa, servirla, masticarla, fregar los restos, etc. no compensa para nada. Mirad, por ejemplo, lo sencillo que es fumar opio. Compras una pipa, te vas a Laos, vas a un garito que tienen sobornado al funcionario de turno, te sientas, pillas la picadura, enciendes...y...en fin, compara el efecto con comer.
Pero también estoy jodido por algunas otras cosas. Me hubiese gustado aprender a tocar el piano de pequeño. Pero cuando me apuntaron a una escuela de música me pasaba todo el rato levantando las faldas de las chicas que venían de la escuela religiosa pija de Sarrià, y no me enteraba de nada. Ahora, conclusión, no sé tocar el piano. Por eso respeto tanto a Ryuichi Sakamoto. Jode a mi estado de ánimo, también, que hace tiempo que no viajo a Estonia.

La llegada a tierras del interior catalán se produce en silencio. No hemos puesto la radio, aunque nos hubiese encantado poner Máxima FM, al final nos hemos despistado hablando del tiempo. Bajando del coche, ya en el parking, al lado de un Volkswagen Beatle que ha pisó tierras afganas en los setenta, y que tengo cuidadosamente tapado en el garaje, le he comentado una movida a R con una argentina de mi clase de máster.

-La tía quiere viajar a Marruecos en febrero. Lo tiene clarísimo. No me digas por qué -saco el cenicero repleto de colillas del coche y lo vacío en la puerta del vecino-, es la típica que llega aquí a comer rabos por doquier y con esa extraña necesidad de patearse Europa de hotel de mierda a coachsurfer acosador. Es lo que tiene, a estas tías les flipa Europa. Es como si aquí tuviésemos algo "especial". ¿Puedes creerlo? Sí, ya sé que tenemos ciertas cosas especiales, como haber inventado la crêpe, las cámaras de gas, el Scalextric y la esclavitud. No es moco de pavo, lo sé. Pero nada de lo que acabo de decir, ni el resto de cosas que tú y yo y nuestros lectores saben que hemos inventado los Europeos, es divertido. NADA. Disney, Apple, Youporn. Fíjate, todos los inventos divertidos del pasado siglo y de este están en manos de norteamericanos. Y, en cambio, las estudiantes cachondas llegan a Europa buscando hacer viajes "divertidos".
-Síguele el juego- dice R obviamento mi sensata argumentación anterior-,, finje que tú formas parte de este supuesto parque de atracciones. Quizás es de aquellas chicas que vieron Amélie y les pareció algo entretenido, puramente europeo. Lo que realmente necesita Amélie Poutain es un buen bukkake. Igual que tu amiga. Eso es, coño. Eso es lo que tu "amiguita viajera" necesita.
R carga las 24 birras con el brazo derecho. Los dos packs de 12 latas, debidamente precintados, se someten a su voluntad y sube escaleras arriba mientras doy los plomos y el agua. Mola tener amigos con las ideas claras. Amigos capaces de desdibujar pezones con pantallas de iMac rotas, y que no dudan un momento en ponerte las orejas de Mickey Mouse si es por tu bien.

La soirée comienza tras leer un fragmento de un relato de Knockemstiff, y unos párrafos de Un arte espectral, de nuestro amado Norman Mailer.

Resulta que Norman Mailer, célebre cofounder del nuevo periodismo -más o menos- y autor, con tan solo 25 tacos, de "Los desnudos y los muertos", un tocho que fue coronado como "la novela sobre la guerra más potente jamás escrita por un autor joven", escribió toda su vida las novelas sin un guión prefijado. Le interesaban los personajes. Mailer viene a decir que si los personajes lo petan, ellos solos se espabilan por las páginas. Ya son mayorcitos. Y de eso se trata.

Subimos las escaleras a la buhardilla, acoplo el equipo de sonido al iPad. Suena uno de los flamantes fichajes de m-nus, llamado Matador. Encendemos el ordenador, nos disponemos a escribir, y es como si no hubiese pasado el tiempo desde la última vez. Los vecinos harán, como siempre, como si no escuchasen nada. La gente de pueblo establecida, de cierta edad, se caracteriza por eso, nunca quieren buscar problemas. Tampoco nosotros, suficientemente jodidos estamos ya. Y es muy pronto.

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