Un breve alegato en defensa de los pequeños placeres prohibidos

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Así reza una bella entrada de la Wikipedia:
Los efectos del café eran tales que fue prohibido en la llamada de imanes ortodoxos y conservadores en La Meca en 1511 y en El Cairo en 1532.



El café da cordura y buen rollo. Incluso en exceso.
La peña chunga y ortodoxa siempre prohíbe las cosas que molan o las pone por los suelos, casi peor. Es una constatación histórica. 

Pero la historia siempre la escriben los ganadores y, no siendo menos, disfrutando de una ociosa vida en el ámbito rural como la nuestra, tenemos que defender algunos puntos clave de nuestra relación con las prohibiciones actuales.

El café es necesario, siempre, y ahora es legal, por supuesto. Pero tener la tensión alta no es incompatible con tomar café, aporta una vitalidad extra. Beber cerveza conduciendo pone de mejor humor. Saltarse los semáforos en rojo da ese toque de emoción a la rutina. Robar en una gran cadena de ropa te hace sentir como un Robin Hood cotidiano. Lanzar objetos punzantes a gente con sobrepeso ayuda a mejorar los reflejos a dichas personas y, de paso, permite contribuir a que adelgacen. No estudiar es una manera de buscar la creatividad, incluso si no se sabe leer. . No tener hijos es una excusa perfecta para regar las plantas. Regar las plantas es una gran manera de prepararse para fumarlas. Comer carne nos mantiene la dentadura fuerte y vital. Fumar ayuda a los estanqueros, familias humildes y trabajadoras donde las haya.  Tener sexo con desconocidos fomenta la confianza con la raza humana. Bajarse películas aumenta la pasión por el consumo energético en casa, y fomenta el encuentro entre seres que posiblemente hayan quedado para ver algo juntos que durará 10 minutos antes de convertirse en un polvo precioso de domingo. La cocaína despeja la nariz, aleja la estrechez mental, levanta pasiones. 


Ser demagogo, como alguien podría tildar este alegato por cosas habitualmente prohibidas o supuestamente mal vistas, refleja un gran sentido del pensamiento crítico. Provocar, como un calvo aburrido podría afirmar que es lo que estoy haciendo ahora mismo, no es más que detonar una sensibilidad muchas veces atrofiada. Mentir, como ciertamente nunca hago, es altamente respetable, comporta rejuvenecer la picardía.


En otro orden de cosas, ya que Houellebecq fusiló fragmentos enteros de la Wikipieda en El mapa y el territorio, ¿No hay nadie con suficiente tiempo libre para crear una novela enteramente sacada de la Wikipedia? Ya puestos, ¿Qué tal una historia de amor de 10 horas sacada de xvideos?

Ahora mismo pongo un anuncio en Loquo en busca de mentes creativas y traficantes de órganos dispuestos a tales titánicas tares. Mientras, sacaré unas fotos de gente random con bigote.

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