Un amanecer de puro sadomasoquismo techno

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  Sábado 20.06.15 08:34am

Finalmente, en una jugada algo opaca, DeeK y yo dejamos el grupo Compacto y salimos del bar a puerta cerrada con dos amigas de DeeK hacia mi casa, en la que él se quedará toda la semana y yo calculo que algunos años más. Lo que me gusta de DeeK es que surfea tan bien en el mar como en las turbias relaciones toxico-etílicas que se presentan pasadas las seis de la mañana en cualquier tipo de evento. Ya en casa, sin embargo, la situación no evoluciona según mis conjeturas. Las dos chicas que vienen con nosotros, una de Shanghai y la otra de Québec, resultan ser amigas de DeeK y NO groupies de DeeK, lo que significa que la relación es algo más de igual a igual que no de ojos brillantes digas lo que digas, enseñes lo que enseñes, hagas lo que hagas. Tampoco es que sean pivones tremendos, cosa que el hecho de que no pueda pillar cacho de manera evidente y sin esfuerzo no se convierte en un algo que me quite el sueño (lo que me quita el sueño es el percal nasal, claro, y desde el miércoles). Recuerdo vagamente haber estado bailando con ellas cerca del escenario, mientras yo entraba y salía del camerino a pillar bebida a lo loco y a juguetear con la colección de bolsas de plástico que iba acumulando en los bolsillos. Nos situamos en los sofás y nos acostumbramos a la luz del sol, que ya empieza a ser impertinente.

DVS1 * Vanity Dust

Lo que parecía un afable amanecer y un mañaneo de cháchara distendida (con el percance de poco o nada de sexo) iba camino de algo mucho más intenso, revelador y electrónicamente crudo de lo que pensaba. Como siempre, en mi comedor. Como casi siempre, con una mujer implicada. Al poco de conversación, tras habernos servido unas rayas de coke en la mesa usando mi nuevo soporte blanco con espejo —el libro anterior empezaba a tener la cubierta quemada—, la chica del Québec y yo caemos en la cuenta de que DeeK y la chica de Shanghai se han quedado dormidos, cada uno por su lado. DeeK se levanta y se va su cama (mi ex cama) y la Asian Tiny Girl se acomoda en el sofá y abraza el cojín y se pone a roncar. Ahora le pondremos nombre a la chica con la que empieza la aventura: Mel. Mel y yo tenemos muchas horas, música y ciego por delante y algo habrá que hacer, ¿right? O estamos de Sónar o NO estamos de Sónar, joder. Pero, claro, ante mis tentativas genéricas de acercamiento lascivo, insiste con elegancia y educación de que está casada. Seguir por ese camino es como intentar sacar más de 60 euros en un banco griego durante el corralito made in Troika. Afortunadamente, descubro que su gusto por la electrónica tiene algo mucho más interesante que una mera aceptación de los temas que van sonando. Con el aire acondicionado de Barceloneta Central Scrutinizer (BSC) a 24 grados, las ventanas calentándose odiosamente y vibrando intermitentemente gracias al subwoofer, detecto que Mel sufre contorsiones faciales como reacción a ciertos temazos. No puede evitar tener una convulsión física con cada beat y con las nuevas melodías que van entrando. Esto es una mini de oro electrónico. Me siento, por primera vez en mucho tiempo, conectado a otro ser humano por este extraño padecimiento placentero que provoca que la música sea como una extensión de tu cuerpo y que, con sus cambios, tu cuerpo los asimile y reaccione más allá de tu voluntad o no de seguir sus dictados. Como cuando alguien te tira un vaso de agua por encima o te da un abrazo o te besa o te hace la zancadilla o te golpea la nuca. Así somos Mel y yo y este es el momento que los días del Sónar nos han querido regalar.

Dj Hell * Vanity Dust

La cosa se pone todavía más poética cuando, tras investigar su reacción con el clásico Cleric de Recondite, ella se sacude un polvo imaginario y susurra con los ojos cerrados:

It hurts.

Terranova * Vanity Dust

 

¿Duele la música de tanto placer que nos provoca? (y no me refiero a las típicas letras de amor, sino a un beat como el de Forever de Shelby Grey Este amanecer, resulta que sí. Mel, por otro lado, está absolutamente desbocada con la farlopa. Se levanta constantemente a por más, en la mesa, y a eso de las 11 de la mañana estamos secos. Para evitar la caída del momento, respiro hondo y me levanto del sofá apartando dulcemente a Shanghai Sleepy Girl de mi regazo. Quiero pinchar, quiero que Mel y solo Mel sea la cómplice de este espacio-tiempo que se ha abierto entre nosotros y que, ambos lo sabemos, jamás se volverá a repetir. No estoy enamorado de Mel, ni tan siquiera me la quiero follar. Pero si el techno provoca todo eso en su cuerpo, es mi deber corresponder con devoción y furor. Me enfundo el traje casero de Dj y, con la tabla Pioneer DDJ-ERGO en marcha selecciono varios tracks que confío en que Mel pueda disfrutar y sufrir al mismo tiempo.

 

 

Andre Bratten * Vanity Dust

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paranoid London * Vanity Dust

 

 

Cuando DeeK y la amiga de Mel se despertaron fue muy difícil intentar explicar qué habíamos estado haciendo mientras dormían. Sin decir nada, seguimos bailando, y diría que, en una dimensión u otra, seguimos haciéndolo hasta hoy.