Tuneando el underground

Murakami explicó en su conferencia que tuvo lugar en Barcelona, hace un par de meses, que la novela Kafka en la orilla la comenzó sin tener la mínima idea del contenido. "Sencillamente", le vino el título a la cabeza, y considerándolo potente desarrolló el argumento catalizado por él.
A modo de pequeño homenaje, me dispongo a desarrollar un brain battle-nuevo concepto sin trascendencia que acabo de inventar al estilo Nintendo Ds- con el título "tuneando el undeground".

El undeground es un estilo, tendencia, movimiento, adjetivo, de compleja definición. A priori, es sencillo presumir que se trata de algo escondido, oculto, que viaja a otra esfera que la mera superficialidad. La ambivalencia del término, conduce a un sin fin de interpretaciones que permiten el tunning, la supuesta mejora del concepto para plasmar la realidad que viaja a través del subsuelo.

¿puede una "literatura" maximalista como la de Vanity tildarse de underground?. Algunos lectores me echarían los perros con esta frase, por dos razones. 1. Considerar que lo que escribo es literatura. 2. considerar la pregunta abiertamente ya supone una contradicción con el mismo término underground.
Lo Underground puede ser objeto de fama, pero una fama lejos de las masas, que suelen mirar hacia lugares más llamativos. Lo underground suele circular muchas veces en contra de la corriente overground. No obstante, un buen amigo dice que lo undeground ya ha desaparecido, socavado por el negocio que ha supuesto acercarlo a la masa. Pantalones rajados, The Killers, Trainspotting, etc. No son ejemplos idóneos, me han pasado por la cabeza al segundo pero reflejan la desvirtuación de la palabra. La banalización, como por ejemplo en el videojuego Need for Speed Underground, contribuye a la disminución de su credibilidad. El undeground como objeto de estudio que yo propongo para con mi trabajo, puede llevarse hacia el otro extremo.

Vanity escribe sin ningún tipo de filtro. He sido acusado en repetidas ocasiones de falta de orden, coherencia, "calidad", exceso de compulsividad. El blog supone el nacimiento de una forma de comunicación artística nueva, que rompe muchos cánones establecidos con anterioridad; es un fenómeno sin dueño y su tendencia y uso siguen, a día de hoy, sin definir. Por lo tanto, aquellos que usamos la plataforma estamos en nuestro derecho de defender lo que hacemos. Es digno escribir revisando textos, colgando uno al mes, de gran calidad y originalidad. Es una continuación de lo establecido, del pulso editorial por controlar y garantizar una obra potente, estructurada y de calidad. Hay que tener en cuenta que este filtro bloquea la capacidad de algunos escritores a pugnar por otro modo de creación, mucho más inmediata, espontánea y fresca, sin filtros ni censuras, que el formato blog permite. Me acojo a este segundo camino, obrando en pos de la comunicación escrita, interacción constante vía comentarios y búsqueda enfermiza de nuevos talentos en la blogosfera. La capacidad de diálogo se exponencia notablemente, y los resultados no tardan en llegar.

Este modo de actuar, que comparto con muchos de vosotros, puede ser comparado con lo overground como Facebook, Tuenti e utensilios similares, que generan una adicción parecida. Undeground y Overground chocan de nuevo, una vez más. No se trata de definir qué es más cool, ni sentirse mejor por ubicarse en uno u otro lado. Se puede oscilar entre uno y otro, y hacerse un par de rayas para mejorar la sincronía.

El estilo maximalista, plagado de lujo, obscenidades y provocaciones gratuitas, supone una vuelta de tuerca-estilo consagrado por escritores contemporáneos- al ya quemado concepto de novela con argumento fundamentado y creíble. Vanity lo quiere todo y ahora, idea predominante en toda la sociedad consumista contemporánea. El método para lograrlo escapa de las posibilidades de cualquiera; recurrir a la violencia, intromisión, soborno, es cortar por lo sano y violar cualquier atisbo de normalidad establecida por el sistema.

No creo que sea una forma de actuar underground-si se me permite la expresión-pero la corriente y el modo en el que circula esta actitud se acerca más a lo subterráneo. Libros autoeditados, contactos entre continentes, misivas acerca del estilo, grupos de debate, enlaces bizarros, menciones y autoreferencias. Todo por amor al arte, a la enajenación mental de la mierda dominante, a la voluntad de transformar y ejercer de nuevas voces pestilentes.

El tiempo pondrá las cosas en su lugar, pero ya se sabe que lo hemos comprado-con American Express-.

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