Trash y Hipsters en Tomorrowland

Foto-22-07-11-01-21-03.jpeg
Mientras se actualiza un extraño software de mi nuevo iPhone 4, y escucho el genial Junkie XL, y la tarde cae en el Raval con pesadez y ardor, preparo la maleta para mi próximo viaje. Tomorrowland 2011, Belgium. En pocas palabras, viajo como periodista al festival más bestia que he visto en mi vida. 3 días NONSTOP de techno, trance y otros subgéneros electrónicos ante unas 60.000 personas. Campos de césped y árboles sin meados, bikinis por doquier y celebrities camufladas. Backstage y pase VIP AAA y autobús de artistas cada hora desde el Hotel Continental del Aeropuerto. Todo pagado. Todo Hip. Tendré que escribir un reporatje, o como diría Trebor Scargot, un a-portaje. A ver si me entero de algo, o ya de entrada el acceso a la materia prima es tan evidente que pierdo el Norte durante 3 días y me despierto en el avión de regreso con moratones y las Ray-Ban rotas, y la bragueta bajada.
El caos se ha apoderado de mí estos últimos días. Demasiadas cosas en muy poco tiempo. Piso nuevo, bares cutres muy interesantes a mi alrededor. Artículo sobre Houellebecq en marcha, en el horno, con marihuana de la buena como condimento. Libros que se caen de las estanterías. Tormentas de noche que amenazan con el fin de la especie. Cigarros que se acaban rápido y que tiñen tímidamente mi dedo índice con un amarillo propio de la inocencia perdida de la nicotina. Y poco tiempo para escribir. Y esto resulta jodido, un escritor sin escribir es como una puta sin tetas de silicona, o como Leo Meszi sin putas de silicona. Ello deriva en una serie de post inconexos, sin argumento narrativo determinado, basado en la literatura flow, que no entiendo ni yo pero que vendría a ser lo que estoy haciendo ahora. Bebiendo una cerveza llamada Ruddles County, bastante mala, que no compraré de nuevo.
El festival Tomorrowland cuenta con 15 escenarios, para que luego digan que Monegros es lo más. Monegros no está mal, salvo cuando decidieron traer a David Guetta y, no contentos con ello, lo pusieron como cabeza de cartel. Espero que los amantes del Schranz lo pongan en su sitio. En Bélgica se juega en otra liga, ya no solo por el tema de las cervezas, sino por el esperpento de sus festivales. En Tomorrowland hay elfos, molinos de viento, ninfas escotadas y fuegos artificiales y rubias naturales.
Probaré de darle al Twitter desde el Wifi del Hotel, tratar de tu a los camareros del bar, saludar a Richie Hawtin haciendo la forma de Plastikman, leer entre líneas el curioso dialéctico flamenco de los escotes veraniegos. Y seguimos escribiendo. Me quedan todavía 3 post sobre el Time Warp, uno especialmente dedicado a el Señor Cara de Chucrut. Y otros dos a la psicodélica. Pero luego hay el nuevo lanzamiento de las entrevistas y, finalmente, el ACID RED CARPET y sus avances. Apurando las agujas del reloj. Me espera el avión. Solo, como siempre, en las andaduras autorreferenciales que cumplen su cuarto verano. Avanzando, sin saber en qué sentido. Por ahora, a bailar.
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
CRÓNICASVanity Dust