To Dust Or Not To Vanity #sonar2012

Casa. 2:19 de la noche. ¿Qué haces en casa a estas horas? Drogarte solo y escuchar Austra muy feliz.

Mierda. Ya he puesto este vídeo en el anterior post. Vivir drogado es como un Dejà Vú constante, todo te recuerda a algo o a alguien y es MUY IMPORTANTE hablar con ese algo/alguien para recordar de qué coño os conocéis.

Así es como hablé ayer en la fiesta del puerto con un colgado que estudiaba filosofía conmigo, justo el año antes de conocer a Zizek y abandonar toda doctrina de pensamiento más allá que insultar a la gente random.
Pero él no iba drogado así que no tuvo especialmente gracia, fue mucho más divertido perder el tiempo pidiendo mojitos sin parar y tirándolos al mar. Eso estuvo bien, bastante bien.

El Sónar Breakfast en mi casa #hiptheraval ha comenzado a eso de las doce y media de la mañana, cuando medio país estaba mirando la tele y el otro intentando buscar trabajo. El techno afilaba sus garras con los croissants y las birras que petaban la nevera, y la gente llegaba escalonadamente, como por orden de drogadicción. Primero ha llegado mi amigo japonés, que no llevaba drogas pero sí un postre con cara de niña y berzas comestibles. Luego ha llegado el Físico con 3 pollos de M y hemos tomado una cerveza.

Spotify no daba abasto cuando ha llegado Mike y su tropa, y hemos puesto SoundCloud y hemos hablado del futuro del periodismo. En ese preciso momento, han aparecido los periodistas londinenses y les hemos dado M y han pillado un ciego muy guapo con un Donut. La habitación de la merca es dónde guardo el iMac, así que no ha habido problemas de ningún tipo. Todo muy flow. Hemos salido de casa dando tumbos a eso de las tres de la tarde. He entrado por la zona de prensa con un cigarro kilométrico, con gorra y gafas de sol y contando nalgas. Me he puesto bastante cerdo, la verdad. Ir ciego y cerdo es la salvación de la humanidad.

Luego me he perdido y me he encontrado en el baño con L y nos hemos metido un filete rollo Asado de tira con mis tarjetas de crédito, de sanidad, y algo más. Al salir, el Sónar latía por sí solo, pero entonces nos hemos encontrado al cineasta delincuente que toma pastillas siempre que puede. Y han llegado más amigos y la tarde ha pasado volando. Lo más destacable es que he ido a mi casa #hiptheraval y ha llegado Kent de Francia y nos hemos puesto al día. Me ha dicho que cree que últimamente me estoy drogando demasiado, y no le falta razón. Entonces me he metido una clencha y le he prometido que en 2020 lo dejo todo para formar una familia con una rubia sueca y niño vietnamita adoptado.

Le ha parecido bien. La tarde ha caído en el SónarDome a base de música rara pero ideal y entonces he comprado tres cervezas para rociarlas a chicas random y ha funcionado la cosa, en el sentido de que se acordarán de mí, húmedas.
Mi amigo japonés se ha ido con la cara roja de putas. Y nosotros hemos ido a la capilla del SónarComplex y ahí ha caído otro filete Asado de tira en el baño de mujeres. No ha parecido molestarles, a las mujeres.

El cierre ha sido algo caótico, protocolario. Todo el mundo está pensando en la que va a caer mañana.

Luego hemos comido algo con bastante gente en una terraza y he ido al baño dos veces. Y me he largado con Kent a casa a hablar de su boda, del sentido de la vida, de negocios y de que por encima de todo los jesuitas guays dicen que lo único que Dios no te perdona es no seguir tu propia voluntad.

¿Voluntad?
Mañana lo seguiremos comentando.

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