Tengo tiempo

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Terminar de leer el Canon Occidental de Harold Bloom le deja a uno con la sensación de haber superado una prueba. Algo así como una travesía por el desierto, prácticamente sin oasis, pero con un recorrido de belleza única, casi abrumadora. Un libro que gira en torno a Shakespeare y su canonicidad sin precedentes. Un libro que habla de Dante, Beckett, Goethe, Homero, Withman. Un libro con tintes provocadores, heterodoxos, rebeldes-dentro del mundo de académico y literario-.
Me encuentro ahora submergido en Miedo y asco en Las Vegas; una de cal y una de arena. Hunter S. Thompson inventó el periodismo Gonzo, aquél en el que el periodista que escribe la crónica se convierte en protagonista, en eje de la noticia. Pasar de la erudición a la mescalina conforma un abanico de realidades tan contrarias que le hacen pensar a uno si no está perdiendo el criterio; mas como dice Harold Bloom, "hay que leer de todo, en mi caso, leo todo lo que se me pasa por delante". Evidentemente, Harold Bloom exagera, un señor de tal nivel académico como el suyo, debe dedicar su tiempo a gozar de textos excelentes y, permitidme el juego de palabras, no lo dedicará a "gonzar" por la literatura más destructora y desquiciada.


En eso estoy, me voy a Las Vegas, en un descapotable llamado Tiburón Rojo, uno de esos viajes a través de palabras, de los que tanto nos gustan a los que deambulamos por aquí.

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