Temporary Global Amnesy

Unas 5o personas acudieron a la fiesta de Roy y su mujer. El único  dresscode era llevar peluca. El ingenio de los invitados era de talla mediana. Predominaban las pelucas a lo afro, en plan retro. Una mata de pelo sintético de grandes proporciones. Algunos graciosos, en concreto 3 jóvenes que parecían amigos, llevaban una falsa calva como peluca. Es decir, una peluca de calvo. No sé definirlo mejor. Un tipo gordo, de piel rosácea, ojos hundidos, con los dedos gruesos como salchichas de frankfurt llevaba con orgullo unas rastas que le llegaban hasta la cintura. Para recogérselas, a la altura de del hombro tenía una cinta con los colores de la bandera de Jamaica. Me extraña que Bob Marley no saliera de la tumba para destripar al gordo ceboso. 

La esposa de Roy dedicaba su atención a saludar sonriente a los recién llegados, ejerciendo el rol de anfitriona. Roy iba borracho 2 horas antes del inicio de la fiesta. De hecho, llevaba medio día pedo. Había trabajado por la mañana. Su mujer había estado en la oficina, en el bufete de abogados hasta las 16h  y no había venido a comer a casa. Roy llamó al Pizza Hut para encargar una familiar barbacoa con masa gruesa y extra de queso. La oferta del día le obsequiaba con 4 cervezas gratis. Comió enfrente del televisor, viendo las notícias de la CNN. Más niños desaparecidos en el condado de Wiskonsin. No le preocupaba lo más mínimo, no tenía hijos      (pese a haberlo intentado sin éxito en repetidas ocasiones).
Las 4 cervezas le indujeron a un estado de leve embriaguez. Para alcanzar otro nivel, rellenó una copa con vodka y Coca-Cola. Le sentó como una patada en el culo, pero no devolvió. Tras perder el hilo del telediario, se quedó dormido en el sofá. Su mujer le despertó.
-¿Otra vez Roy?- Sin poder abrir los ojos por el dolor de cabeza, respondió con una voz ronca apenas audible.
-¿Qué tal el trabajo cariño?
- Como siempre, atendiendo a yuppies ricos que me exigen todo lo posible para que el divorcio no les deje sin al mitad de sus bienes y sin el BMW.
Roy no colaboró con los preparitvos de la fiesta. Siguió dormitando en el sofá hasta pasadas las 18h. Se levantó. La migraña persistía, aunque se había atenuado. Salió a dar un paseo por el jardín trasero. Se sentó en la tumbona, al lado de la piscina. Quería beber más, sacó del minibar un Martini con hielo. Al rato, llegaron los primeros invitados. Roy cayó en cuenta del estado deplorable en que se encontraba, impresentable. Se dirigió al baño a toda prisa. Una ducha rápida palió momentáneamente los efectos del alcohol. De las personas que estaban invitadas solo tenía cierta simpatía por Mark y Dave, dos amigos de sus años universitarios. Había liado algunos canutos como regalo de bienvenida. Como su mujer, él también quería ser un buen anfitrión. Al salir del baño se dirigió a toda prisa al despacho sin que nadie lo viera. Se fumó el primer porro él solo. Dave y Mark llevarían pelucas de payaso, una roja y la otra azul, se habían puesto de acuerdo. Antes de salir de su despacho,Rroy sacó del cajón una peluca del Elvis Presley. Bajó por las escaleras principales. Tenía los ojos vidriosos. El salón estaba repleto de gente que no conocía. Saludo a todo aquel con el que se cruzaba.
- ¿Como va?, ¡Gracias por venir!. 
Finalmente, cuando estaba al borde de la desesperación (odiaba la faceta social asociada a todo acto público) vislumbró al otro lado del salón, al lado del jarrón chino que parecía sacado de Tintín en la China, las dos pelucas de payaso. En un abrir y cerrar de ojos, Rob, Dave y Mark estaban con un porro cada uno en el garaje para dos coches de la casa. Roy se apoyaba en la puerta mecánica que daba acceso a la calle. Dave gesticulaba excitado relatando con detalle su última partida de golf bajo los efectos del LSD.
- ¡Mi palo de hierro parecía de goma! Al moverlo tenía la sensación de que era pura gelatina, ¡y los árboles silbaban y me deseaban suerte!. Al imitar un golpe, hizo un gesto brusco con la mano y sin darse cuenta le dio al botón que abría y cerraba la puerta mecánica. La peluca de Elvis de Roy quedó enganchada con la bisagra. Se levantó del suelo ante la atónita mirada de dave y Mark. Su cabeza se aplastaba por momentos. Lanzó un grito ahogado que hizo reaccionar a Dave. Apretó el botón para cerrar la puerta. La sangre brotaba de la frente de Roy. Se desplomó en el suelo.
Abrió los ojos y lo primero que vio fue una luz de neón. Se incorporó con dificultad, tenía la cabeza enyesada. Su mujer estaba sentada en una silla a su lado con cara de preocupación. No la reconoció, no sabía quién era. ¿ Quién era él?, ¿ Dónde coño estaba?, ¿ Qué eran todos esos cables que tenía enganchados por el cuerpo?
Su mujer rompió a llorar. El médico entró en la habitación. 
- Señora, no se preocupe, su marido padece una Amnesia Temporal Global. 
Roy eructó sonoramente. ¿Acaso recordaba las normas de educación? Tenía una erección de caballo. Intentó levantarse de la cama pero le habían atado las muñecas y los tobillos.
-Tengo sed- fueron sus dos primeras palabras
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