Teena from Toronto

Vanity tenía una amiga en Toronto. No era una amiga cualquiera, ni una chica convencional. Era Teena y vivía en Toronto, que no es poco. Era una musa que sólo aparecía en su vida una vez al año. El día en que su blog se hacía mayor. Dejaba un sutil comentario "Happy blogoversary!". Y Vanity tenía una erección de caballo. La primera vez que lo leyó, el corazón le hizo un salto y desde ese momento supo que ya nada volvería a ser igual, que su corazón había cruzado el Atlántico en busca de esa mujer que le felicitaba el blogoversary en inglés.
Le contestó el comentario en infinitas ocasiones, pero no obtenía respuesta, así que se dedicó a ver de dónde podía provenir. Con su mente superdotada, no tardó en darse cuenta que Teena provenía de la empresa que gestionaba el contador de blogoversarys, uno de esos cacharros que Vanity se había enchufado en el blog en un colocón de coca.
Compró un vuelo en primera clase con escala en NY, dónde saludó a Paris Hilton que estaba de gira promocionando Fairy Dust, su nuevo perfume.
Llegado a Toronto, se plantó con una limusina alquilada-anteriormente usada por los Rolling Stones-en frente del edificio blogoversary Co. Ltd. Preguntó por Teena. Ellos le respondieron que si era el técnico que la había venido a reparar. ¿A pollazos?, pensó él. Dijo que sí y lo llevaron hasta Teena. La decepción fue descomunal. Resulta que Teena era un robot que se dedicaba a felicitar a todos los blogs que tenían registrados. En cierto modo, le había sido infiel. Lejos de desalentarse, se bajó los pantalones y buscó un agujero disponible en el gigante computador Teena, se la endiñó por el agujero de un cable gigante que no tenía ni idea para que servía, supuso que sería como si le diera por el culo a una tía, así que se puso bastante cachondo.
No tardó en correrse, ya que el robot emitía unas vibraciones que le excitaban sobremanera. Al eyacular, el destino de Vanity y su miembro cambiarían para siempre. Un dolor intenso se adueñó de su polla, el líquido había causado un electroshock con tanta máquina. Gritó y empezó a gritarle zorra a Teena. Los de seguridad acudieron y lo sacaron a hostias entre sangre y semen por doquier.
Sin polla, Vanity viajó a Miami drogado para soportar el profundo trauma. En Miami pasó a saludar a algunos exiliados cubanos para tratar un tema de importación de puros a España. Pero el plan principal era acudir a la mayor clínica de cirugía del planeta.
Al entrar en la consulta con una botella de Whisky destilado en la mano, el cirujano se apresuró a besarle los pies, ya que era su mejor cliente (había traído una cantidad incontable de tías a operarse las tetas).
- ¿Qué puedo hacer por ti, amigo?
- I want a Very Big Monstercock. Sentenció Vanity, convencido.

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