Tacones

Soy una contradicción con tacones.

El mundo, todo lo que nos rodea, tiene un motor que funciona a dos tiempos, en dos lugares distintos y con signos opuestos. Invierno-verano, lluvia-sol, dinero-pobreza, inteligencia-subnormalidad, Vanity-Papa de Roma, Jorobado de Nôtredame-Pau Gasol, Nintendo Wii-Vibrador, Techno-rock, etc.
Por muchas vueltas que le dé a la condición sin equa non de una contradicción, es ella en sí misma.
Una contradicción implica tensión, una lucha que a veces parte de la dicotomía luz-tiniebla, tan antigua como el distinto sexo de la raza humana-que lo hace todo bastante más divertido, claro está.
Una persona contradictoria es aquella que puede caminar en dos o más direcciones, quizá necesite de dos vías que recorrer para completar o acercarse a su idea de perfección o de existencia más satisfactoria. Quizá sea todo lo contrario, una falta de decisión que lleva a hacer cosas absurdas, incoherentes. Es fácil caer en el tópico de que todos lo somos, en mayor o menor medida. El antiglobalizador tiene móvil, el analfabeto sabe contar, el Papa de Roma querría tener una Monstercock, el porno casero es mejor que el porno originario, el escritor que mira la tele, el pijo que va en bicicleta, el pobre que se hipoteca por un Porsche Cayenne.

Sí, hasta aquí todo parece más o menos comprensible y, hasta cierto punto, lógico.

Pero...la frase que encabeza este post lleva un añadido que eleva la contradicción a otro nivel, algunos centímetros más; Lleva tacones.
No es una contradicción simple, vulgar. No, es una contradicción con estilo, que da virtud y belleza al mero de hecho de caer en el pozo de la discordancia.
Puede ser una incoherencia moral, política, artística. Pero al caminar contonea sus caderas y estiliza la figura que es en sí la contradicción. Un cuerpo esbelto y una mente que reconoce las paradojas que alberga, me resulta mucho más excitante. El deseo que me despiertan los tacones bien llevados hace del posible problema algo completamente irresistible. Ser participe de las confusiones de los demás no suele ser agradable. Poca gente asume sus defectos y sus incompetencias para con el hecho de existir en un mundo tan complejo como el que nos ha tocado.

Sólo un escaso grupo, si no recuerdo mal el cuarto, tiene contradicciones bellas, sublimes, ricas, deseables.

Contradicciones con tacones.

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