Super Mario

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Hay tipos con suerte. Cuando voy por la calle y me cruzo con una chica alta, rubia, delgada y bien vestida que va cogida de la mano de un hombre mayor, medio calvo y gordo, me asaltan todas las dudas. Puede ser amor verdadero; el hombre es ocurrente, inteligente, sensual y en la cama consigue sacarle rédito a sus kilos de más. Es posible, pero creo que hay otras versiones que se acercan más a la realidad. Chica con pocos estudios, que potencia su cuerpo para conseguir cierto poder que no tiene en su bolsillo. Hombre divorciado y empresario adinerado que busca mujer joven para ganar caché y manosearla en los restaurantes con III estrellas michelin. Adoro los tópicos. Son una forma de aliviar la envidia.

Super Mario, el héroe de la gran Nintendo, es también un tipo con suerte. Uno de aquellos que consiguen algo que a priori parece estar muy por encima de sus posibilidades. Su calificativo "Super" no está elegido al azar. Comparo a Super Mario con Nicolás Sarkozy. Ambos se acuestan con una mujer que es más alta, más guapa y más sensual y que viste mejor que ellos. Sarkozy, el Presidente Bling Bling, atrajo a Carla Bruni, que tiene varios años menos, a través de su poder y su lujosa vida como gobernante. Es decir, muy típico. Es un caso como el que he descrito en el primer párrafo.
El caso de nuestro super héroe se me antoja rotundamente diferente. Bajito, gordito y con mostacho, Mario tiene carisma. Es italiano, alegre y risueño, salta alto y come setas y puede hacerse invencible. Es fontanero por vocación. No lucha por el petróleo con Chávez, pero debe derrotar a Bowser, el temido monstruo tortuga imbatible. Una personalidad fuerte, alejada de trastornos psiquiátricos y de grandes lujos, que no envejece con el paso de los años y sus aventuras.
Mario cae bien a todo el mundo (menos a Sonic) y por eso la encantadora y bella princesa Peach está rendida a sus encantos. Y hace bien, Mario no se largará con cualquier otra.
Con la abundancia de relaciones Beckham - Victoria Adams, superficiales, ostentosas y vulgares, Mario y la Princesa Peach perviven a lo largo de los años y mantienen una relación discreta y seria alejada de los escándalos y prensa del corazón.
Eso es amor verdadero.
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