Súbitos y bizarros despertares en Palma de Mallorca

La llegada se produce sin incidentes, me pierdo por el aeropuerto y compro dos botellas de Licor de hierbas, que bebo a morro a pleno sol, intentando subir de gratis a un autobús cargado de chicas alemanas que vienen en busca de una spanish cock. No lo consigo, blasfemo generosamente contra el conductor y me rio de las dos únicas gordas del grupo. Finalmente llamo a un amigo constructor para que me venga a buscar en Porsche al aeropuerto, y que me lleve a Fag's Loft. Por el camino ya voy completamente pedo, las hierbas son dulces y funden mi cerebro con el calor tropical de Palma. FAG no me espera, así que la sorpresa es notable. Para conseguir que se alegre verdaderamente de mi visita, tengo que hacerle el regalo; dos billetes de 200€ y una muñeca inchable con la cara de Angelina Jolie. Sí, le ha gustado. También le regalo La broma infinita de Foster Wallace. Bueno, en realidad se lo ha regalado su madre.
Nos dirigimos en moto a casa de sus familiares. Llego completamente pasado y su familia me recibe algo alterada, consideran que soy una mala influencia para su querido niño. Jugamos a la Playstation 3, a un juego que se llama Buzz, que emula un concurso de televisión multirespuesta. Pierdo la partida y me da absolutamente igual, reconozco que desde el 5 en Macroeconomía el tema "ganar cosas que no sean dinero" no pasa por un buen momento.
Me quedo dormido en la mesa, entre bocado y bocado de arroz con frutos de mar, al igual que Berlusconi en la final de la Champions. Me despierto tumbado en el sofá, mirando el escote de la prima de FAG. Salimos a la calle, no sin antes habernos bañado en la piscina comunitaria. Estoy acostumbrado a las piscinas privadas, con lo que una piscina comunitaria me preocupa, pero gracias al licor de hierbas dejo de darle vueltas.
Bajamos al centro de Palma y tomamos un helado con un bollo en un típico bar, ornamentado en exceso a lo modernista.
Tiene lugar nuestra primera conversación "tête a tête":

-¿Todo bien, FAG?
- Hay apenas
- Veo que sigues bajo los influjos de Easton Ellis
-Algo así
- ¿ Eres feliz ahora que parece que estamos a punto de salir del caótico mundo posmoderno para adentrarnos en la era del totalitarismo fundamentalista y la decadencia definitiva del sistema?
- ¿Te gusta el helado Vanity?
- Me gustan las alemanas de 1.90
- Son más altas que tú
- Ya

Sopesamos mi última respuesta liando un cigarro American Spirit, celebrando que hayan sacado un nuevo paquete de 25g que cuesta 1.75€.

Salimos sin pagar-no aceptan tarjetas de crédito así que nos negamos a pagar con un billete de 100€ para cargar con el cambio- y vamos de librerías. Este post se entremezcla con el anterior, pero es mucho más realista. Compro un libro de Vicente Mñoz Álvarez, amigo y guía espiritual, y voy al baño para hacer un par de rayas con la dependienta de 18 años; una joven promesa de la poesía balear. Saco un ejemplar de Destellos y disfunciones y eyaculo en la primera página a modo de dedicatoria. Agradecida lame el contenido y salimos del baño y FAG está firmando ejemplares a dos abuelas de su libro de poesía.
Salimos a la calle y nuestras Ray-Ban se ocupan de disimular nuestra mal lograda popularidad. Se acerca la noche y pasamos a cambiarnos por su loft, tomo unas cervezas y me duermo de nuevo bajo el chorro de la ducha, soñando con un glaciar de coca pura, que obstruye el paso de todos los barcos de policia que acuden a destrozarlo-para luego revenderlo en los barrios bajos de las capitales del país-. Me despierto en la terraza de un restaurante italiano, con una pizza que supuestamente he pedido, de Prosciutto e fungui. Me la como sin rechistar mientras los comensales hablan y ríen. Yo también hablo y me siento bien con ellos, y pronto entablamos una placentera amistad que discurre entre anécdotas y risas.Cuando sopla el viento me distraigo con los sendos escotes de protozorras que circulan por la calle en busca de algun bar dónde puedan ser observadas por cerdos depravados y cerveceros que les ofrecerán dinero para meterles la polla hasta el fondo de sus rasurados coños.
Pagamos y el camarero italiano nos pregunta si estaba todo bien. Sin motivo alguno FAG y yo entablamos, ya de camino a un bar para seguir bebiendo, nuestra segunda conversación tête a tête:

- ¿entonces es verdad que el viento de la Tramuntana las vuelve más zorras?
- Sí, sin duda, e imagínate cuando hace viento y hay luna llena.
- ¿crees que podríamos abrir una fábrica de condones con un nombre alemán, para conseguir una subvención del gobierno por nuestra buena causa y poder comprar más barriles Brent? Propongo un nombre "Franküfter condonen und vaginen sexual Oteshhsnakurtenvoillenduvoknen".
- Perfecto, hablaremos con Bill Gates para buscar el capital inicial
-¿crees que algun día podremos acabar un libro de más de 20 páginas sin morir de sobredosis?
- El otro día vi a Berlusco en un Ferrari paseando en pelotas por el puerto. Le firmé un ejemplar.

Llegamos cansados de tanto hablar de cosas profundas y fumar al mismo tiempo que rompemos retrovisores de coches de más de 2 años de antigüedad o menos de 25.000€.

Entramos en el bar y hay poca gente, es pronto. Veo colores por todas partes y las paredes cantan una nana. Supongo que al poner ácido en la pizza mi mente ha salido de la nueva terminal psicótica del aeropuerto Jhon Fitzgerald Vanity, y vuela sin piloto hacia el vacío existencial tan habitual en mi consciencia de espíritu.

Me despierto entrando de nuevo en un club llamado Cultura, y tan solo cruzar la puerta de entrada suena Pogo de Digitalism, aupado por la droga y el alcohol, saco el miembro y lo balanceo entre los pocos asistentes que ocupan los sofás del local-es pronto-. Algunas guiris se ofrecen a chuparmela, pero estoy cansado así que les dejo que me paguen dinero y a cambio pueden sacarse fotos aguantándome el prepucio-es lo máximo que les cabe en la mano-.

Bailamos y saco mi carné especial Heineken, que me cuesta 1.200€ anuales y me permite tener barra libre de cerveza en toda Europa, menos en los países Bálticos y Gibraltar.

Me despierto de nuevo en casa de una chica que mira por un ventanal que da al mar, tengo una erección sobrenatural y hay manchas de semen en el techo-¿mías?. Se llama Pauline. Le doy un beso en la boca y agradezco su calidez y disponibilidad sexual. Es bella, joven y lleva un vestido veraniego muy corto, de seda. Me da dinero(¿?) para el taxi. Llamo a TeleHummer y pido uno estilo militar. Me doy cuenta que estoy en una parte de la isla de exuberante belleza; el verde me rodea y la humedad danza con el viento y embriaga mis sentidos. De golpe caigo, voy en pelotas. Llamo de nuevo con el iPhone a "Dress Express" y compro un traje Armani-lo único decente que tienen en stock-. Al cabo de veinte minutos llega un helicóptero y una chica en bikini me lo baja. Al poco rato, llega el Hummer Militar, subo y miro las revistas que tienen disponibles. Me cabrea encontrar Esquire y reconocer que siguen sin decidirse a darme la portada. Le digo al conductor que me lleve a un monte lo más alto posible, necesito hacer algo de tai-chi y conectar con la naturaleza de mi ser, algo perturbada por los acontecimientos del fin de semana. Un grupo de montañeros me contempla perplejo, no es frecuente ver a un tío en traje haciendo tai-chi con un Hummer militar al lado. Si, todo ello tiene una pinta esperpéntica, mas recordemos: en el pantanoso, sucio y agonizante mundo en el que vivimos, ¿a quién hay que darle explicaciones?.

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