Sin papel de W.C. Pero con huevos

No había papel de W.C. Llevaban varias semanas sin la ancestral tira de papel blanquecino que limpia rectos sucios, y las inventivas para solventar el percance eran dignas de una empresa puntera en I+D. La chica se limpiaba con la foto de su ex. Otro chico con las cortinas de la ducha. Mi amigo ya no podía más. Estaba asqueado de comprar periódicos de derechas para su higiene personal. Ayer se levantó harto de la situación, al entrar al baño y ver la enésima foto de Facebook del ex de su compañera repleta de... (ahorro de calificativos para no dañar la salud mental del lector). Así que, en plena resaca, en alpargatas y Ray-Ban rojas y un puro cubano colgando entre los labios, preguntándose por qué llegó a casa a las 9 de la mañana con un oso de peluche y un monociclo, bajó a comprar papel de W.C.

Resulta que había una oferta especial de 50 rollos. Vista la vagancia general del piso pensó que podría comprarlo, aunque fuera complicado de llevar a casa. Si no compraba esto en cuatro días estarían en las mismas. Así que compró la oferta de 50 rollos y tuvo que usar dos bolsas normales y luego cargar el resto en los antebrazos. La peripecia combinaba con su precario equilibrio. Llegó a casa sudando a mares. Pero contento, por fin podría limpiarse con un papel que no fuera el de la foto de un feto humano diseccionado en primer plano de la sección "nuestra nación y nuestra patria en peligro" del periódicucho de turno.
Estaba impaciente por usarlo, aunque no tenía ganas de cagar. Al entrar en casa, pasarse la mano por la frente como parabrisas antisudor, se encontró a su compañera de piso llorando. El pobre amigo, al que ya llamo pobre a consciencia, se preocupó lógicamente por el estado de ella.
-He comprado papel de W.C, había una oferta de lo más interesante de 50 rollos.
-Creo que seguiré usando las fotos de mi ex.
-¿Y eso?
-Ha terminado el juicio, a él le caen 3 años por maltrato y a mí uno.
-Joder, ¿por qué a ti?
-¿No te acuerdas de que le falta un huevo?
-No, nunca se los he contado. Supuse que tendría dos.
-Pues no, gracias a Dios.
-O sea, ¿te vas a la cárcel?
-Total, estoy en el paro. Me la suda.
-¿Y entonces por qué estás llorando?
-Todo es una mierda.
-Quizá podrías leer el último post de mi amigo Vanity, podría ayudarte.
-¿Vanity me ayudaría a cortarle el segundo huevo?
-Es todo corazón, seguro que de alguna forma podría animarte.
-¿Follándome?
-Quién sabe, pero entonces no le cuentes lo del huevo de tu ex. Discúlpame un segundo, pero tengo que dejar el papel de W.C. en algún sitio. ¿Vamos a tomar unas copas antes de que entres en prisión?
-Suena muy The Wire esto.
-Sí, es verdad, mola la serie, ¿no?
-Esto no es una serie, es la realidad.
-Ya, ni que lo digas. Quizá puedes evitar ir a la cárcel. Puedes reclamar que estabas en un estado alterado  de depresión por culpa de sus manías persecutorias.
-¿Funcionaría?-un halo de esperanza aterrizó en sus pupilas-.
-No lo sé, quizá Vanity puede ayudarte también con su colección de abogados. Los usa habitualmente; posesión de drogas, violencia callejera, límites de velocidad, consumo de...
-Basta da igual. Ya le llamo. Pero, ¿me follará también?
-Es un poco aprensivo, pero siempre está dispuesto a esto (pero no le cuentes lo del huevo).
Ambos bajaron a tomar unos martinis en la terraza del bar cercano a su casa.  Hablaron de otras cosas, de menor relevancia. En ése momento yo estaba visitando una granja (como hacen los presidentes populistas, es decir, todos) en una zona cercana a la periferia de Barcelona, charlando animadamente con el granjero, para plantar una hectárea de marihuana caribeña. Pero el tipo estaba empeñado en enseñarme el macro gallinero. Estaba lleno de huevos.
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