Siempre se puede tocar un poco más fondo. Debajo del agua todo sabe igual.

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La pica de Patrick.
"Esto de tocar fondo pensaba que era una cosa de las pelis", se dice a sí mismo Patrick mientras humedece su nuca con agua tibia del grifo. Tiene ganas de vomitar, de nuevo. Lleva toda la noche así, y ya son las 9 de la mañana. Comenzó vomitando tras la segunda raya de coca. Él sabía que no debería haberla tomado. Pero su fuerza de voluntad estaba pendiente de las bragas de la chica; al sentarse podía ver una rajita muy receptiva y bastante bien rasurada. "No era una ocasión especial, estoy normalizando de nuevo esta mierda". Patrick estaba con cuatro colgados y una conocida suya en un piso sin amueblar cerca del Borne, cuando uno de ellos sacó un pollo e invitó a una ronda de clenchas. Fue imposible renunciar. Los consumidores habituales necesitan, casi tanto como sus propias dosis, que gente que no consume habitualmente tome con ellos para sentirse a) influyentes b) acompañados c) gratificados desde su no reconocida posición de debilidad moral.
Patrick cayó en sus garras. Estaba cansado, regresaba de un viaje -si podemos llamarle viaje- a Lloret de Mar. La mayor parte del presupuesto se fue en chupitos y putas. El proceso era el siguiente. Salía de noche, solo, y trataba de invitar a alemanas cachondas y analfabetas a chupitos. Emborracharlas bien, y luego comerles la boca sin previo aviso. Rara vez funcionaba. He aquí el paso dos, las putas. Pagas y follas, matemáticamente infalible. La vida tiene una gran cantidad de cosas imprevisibles. Menos las putas y sangrar cuando uno se cepilla los dientes tras años de nicotina sin filtrar. 
Dan las 10 de la mañana. Patrick sigue debajo del grifo. Se ha dormido en la pica. Su cabeza ha taponado el agujero, y el agua rebosa y cae hacia el suelo haciendo un charco que en breve generará goteras a la familia del piso inferior. Quizá el niño de 10 años esté defecando mientras juega a la Nintendo DS del 2006. Pero Patrick ya no respira, sus últimos estertores, cuando el agua se ha filtrado en sus pulmones, han sido hacia las 9:37. Luego el agua ha seguido fluyendo, como un manantial sin compasión. La factura del agua será 60€ más cara este mes, pero esto ya no le incumbe a Patrick, discretamente enterrado por su único hermano en un cementerio ilegal y más barato. Recordad, chicos y chicas, Patrick no es el único afortunado, siempre se puede tocar un poco más fondo. 
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