Salgamos a la calle a tocar la flauta. Afiliémonos a una secta. Trabajemos más de la cuenta. Y conozcamos a Duc, el chico con más personalidades que los dientes de un Yonqui

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Hagamos un poco el artista. Salgamos a la calle a tocar la flauta, por ejemplo. Es un eufemismo para decir "salgamos a la calle a tocar los huevos a la gente". Sí, esa gente rara que va por la calle hacia algún sitio, aunque nunca sabes cuál. Y mejor no saberlo. Seguro que es una puta mierda de sitio. Su lugar de trabajo, su casa Ikea con sus fotos de familia. O van hacia el prostíbulo o la panadería. Qué más da. Toquemos la flauta. Compremos un perro, dejemos de trabajar y unámonos al movimiento antiglobalización. Ups, perdón, que ya murió ahogado en una trombosis de café Starfucks. Pues unamos esfuerzos con aquellos que creen que Bin es en realidad un extraterrestre que se las da de musulmán. Después de su sospechosa muerte, se ha reencarnado en un joven de Tailandia que, según las últimas informaciones, pesca a mano y aguanta dos minutos bajo el agua. 
Debería preocuparme la sobre carga de trabajo. Es alta, dura, y escribo casi mecánicamente para gente que no conozco pero que me cae bien. Forma parte del oficio. O también llamado el Oficio. Porque una vez te dedicas a esto no quieres saber acerca de nada más. Pasan las horas y pasan las hojas en blanco en Word y los cigarros se acumulan en el suelo porque el cenicero ya está lleno y el gato que a veces aparece en tu casa ya ha muerto por comer colillas siendo tú consciente de ello. Así que, redundemos, toquemos la flauta. Y ahora recuerdo uno de los momentos de Youtube más hermosos de los últimos meses:
-¡Somos una secta! ¡Suicidémonos!

Ellos no lo saben, pero se van a suicidar.

Si yo fuera de una secta, me suicidaría. Es una manera de dar ejemplo a los jóvenes recién afiliados. Es decir, cuando en una secta se suicida gente regularmente la sensación de "seriedad" y "trascendencia" del colectivo gana enteros. Pesa más, genera respeto, y afiliarse es como hacer de extra en una película Snuff.
Esto se puede encontrar en Loquo:
Hola, me llamo Duc, soy gótico y cada fin de semana me corto las venas. Pero no me atrevo a morir. Pero me gustaría ver a alguien morir. ¿Hay alguien por ahí que ruede películas Snuff? Preparo muy buenos bocatas, puedo hacer el catering. Incluso puedo levantarme pronto si el director necesita el alba para la buena luz.
Pero no es oro todo lo que brilla. Porque en la sección de contactos, Duc reaparece:
Hola, me llamo Duc, soy un hipster y nunca me he cortado las venas. Siempre he querido tirarme a desconocidas. Si hay alguna por ahí que quiera darse una vuelta en mi descapotable y follar tumbada en el maletero, que me lo diga. Incluso puedo levantarme pronto para follar más.
Y lo que ocurre con Internet es que no sabemos cuál de los dos Duc es real. O, quizá deberíamos ir más allá.
Duc ¿eres real?
(Sáltese el siguiente párrafo si no le interesa la vida de Duc)
Imaginemos que Duc estudió ingeniería mecánica pero no pasó del primer curso. El tío descubrió Internet y comenzó a modificar su personalidad para conocer gente. Primero, a mujeres divorciadas. Después, amigos payeses que le daban patatas gratis y, finalmente, un grupo de camioneros gays.
Regresemos a la carga de trabajo. Ya no me peino, mis gafas Cutler and Gross of London, Hand Made, hablan por mí. Es decir, cuando tengo que ir a una reunión me cambio los lentes por unos de sol y duermo mientras se supone que tengo que aportar algo interesante. Salgo de la reunión y todos tan contentos. Cuchicheos en el pasillo: "Ha venido Vanity, esto será grande". Cuchicheos en el pasillo: "Cómo vuelva a venir este yonqui iluminado por aquí le parto la..." Nunca les dejo terminar la frase.
Incluso bebo más alcohol. Y fumo más. Recientemente funciono a dos cigarrillos simultáneos. Es como las tetas, o vienen de dos en dos o estás en Chernobil de fiesta y no te habías dado cuenta. (Esta frase le hace demasiada gracia a mi autocomplacido espíritu como para seguir escribiendo).
Feliz fin de semana, nos despedimos con un anuncio patrocinado por Lapón:
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