Rompiendo con las generaciones caducas

El mundo se divide, una vez más, en dos. Hay que romper, decir las cosas por su nombre, polemizar un poco, y reclamar lo que es nuestro. Es crudo, no es fácil, pero así es.

Nosotros somos la Generación Internet, nacimos al mismo tiempo que el invento se cocía en el Pentágono. Y nos lanzamos como locos a darle caña al invento a la mínima de cambio. Sí, los creadores de Google, Apple y Facebook tienen nuestra edad; están dentro, como bien diría Kerouac cuando hablaba de la gente nueva que conocía. O estás dentro, o estás fuera. Y por mucho que pretendas o que sientas que debes estar dentro NO puedes forzar, no es lo tuyo.
Asumamos pues, el ridículo de la mayoría de gente de cierta edad que se lanza a Twittear y a difundir sus libros libros por Lulu o Bubok, que crean una página de fans y no paran de mandar una y otra vez a los contactos su promoción. 
NO
No queremos fotos de perfil sonrientes y con buena pinta, no queremos frases de Cohelo ni Bucay puestas como "¿Qué estás pensando? Pasamos de las chorradas autorreferenciales y los blogs de literatura descafeinada. Pasamos de blogs mal diseñados y llenos de memeces y fotos anacrónicas. De reflexiones pausadas y engreídas, de modernillos camuflados, de pesados rockstars que se lanzan a comentar las últimas novedades de iPhone, de amantes de La sombra del viento que pretenden fascinar a sus lectores con sus dotes culturetas de magazines light de libros. No queremos e-mails sobre gatitos sonrientes con frases partenalistas y burdas imitaciones de la filosofía Dalai Lama. Por favor, nosotros sabemos que NO va a cerrar Hotmail, ni que nos van a enviar un móvil nuevo por enviar a 120 contactos el mismo correo reenviado. Y aquello del niño con cáncer, cojones, ni existe.
Internet funciona rápido, con mala leche, y sin tapujos, y todo cambia tan rápido que solamente los que hemos nacido con ello podemos comprender y asimular. Las tendencias, las modas, los movimientos, los grupos. No lo intenten, señores y señoras, tienen la pinta de aquella mujer recién divorciada que se tiñe de rubio y se va de fiesta con la minifalda de su hija. 
No es agradable leer esto, ni para nosotros ni para ustedes, a nadie le gusta que le quiten algo de lo que ha querido apropiarse sin pedir permiso. Es tierno, enternecedor y cándido ver como se esfuerzan, ver cómo luchan por pertenecer, por entender el mundo virtual y sus vertiginosos cambios. Es triste tener que escribir esto, pero la falta de personalidad derivada de un sentimiento de exclusión natural que causa sentimiento de inferioridad no es tolerable, ni mucho menos debe ser incorporada sin más. Ya NO. Podrían haber seguido haciendo lo suyo: ir al cine, cenar con los amigos, leer libros, viajar...Mas no pudieron evitar no perderse las maravillas de las redes sociales. Se lo digo, vivirían mucho más tranquilos pasando del tema, dejándolo para los "niños y niñas", a los Césares lo que es de los Césares. 
Nosotros, reencarnación de la Generación X. *
* Nota aclaratoria: generalizar nunca ha sido saludable, muchas personas que escapan del veinteañerismo hacen un uso saludable y maduro de Internet, y le sacan partido, de entre los cuales destaco, por ejemplo, algunos lectores y amigos de este blog (ellos/as saben quienes son). No obstante, el resto tiene derecho a enojarse, sentirse ofendido, desahuciado, molesto y cabreado. Adelante. Twitteen y bukkakeen. Alguien tenía que ponerles en su lugar.
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