Relatos Warm Up: 1st Edition

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Belalugosis me comenta que divago últimamente. Pienso para mis adentros y escribo aquí que posiblemente tiene razón. De hecho, quizá divagar es una de mis vocaciones inconscientes, una de aquellas cosas que haces sin pensar/saber que la haces. Me gusta saber que este blog pasa un control de calidad y que de vez en cuando alguien que valoro me da un toque de atención.

Me quiero follar a Paris Hilton. (frase sólo para cerrar el post anterior).

De hecho, suelo escribir con varios estilos y temas dependiendo de mi estado de creatividad. Hace tiempo, quizá unos 30 o 40 posts, que no escribo un relato de ficción, cosa que quizás echo de menos. El inicio de la universidad compaginado con el trabajo hace que tenga menos tiempo para pensar y escribir relatos, ahora leo en el periódico noticias lamentables que no puedo dejar de comentar, y "sucesos" varios que ocurren en mi vida que quiero poner por escrito y plasmar aquí.

Ernest Benach, president del Parlament de Catalunya, se ha gastado más de 83.000€ en renovar su puto coche oficial, cosa que me parece de pijo incompetente y sobrado. Me parece de coña que alguien se quiera gastar tanta pasta en un coche de rancio conservador, pero que lo haga de su bolsillo y no con la pasta de todos. Y luego el tío se llena la boca con la palabra crisis y demás. ¿Pretenden que nos creamos que los únicos países corruptos son los de Europa del Este y los tercermundistas?.

La tipa facha de Palin se gasta unos 111.000$ en ropa para su campaña. Me pregunto lo que se gastará en vestidos Prenatal para su hija embarazada de 17 años.

Y ahora el relato sopresa, para caldear el ambiente.

Bennich, presidente del parlament de Catalognia, recibió a Pajlin en su despacho personal, en unas oficinas situadas en la calle Diagonal de Barcelona. Un edificio alto comparado con los de la zona, lleno de despachos privados dónde tipos con poder se dedicaban a charlar con sus abogados para idear estrategias con el fin de ocultar sus negocios truculentos. Pajlin, experta en pajas con los pies, era un alto cargo con potencial para ser vicepresidenta de UPA, un país en plena crisis moral, económica, social y sexual. Prueba de ello es que Haris Pilton tenía un perfume llamado Bitchy Dust, para las niñas adolescentes que querían ser tan ricas como ella y chupar tantas pollas como ella. Bennich la recibió ebrio, tomando su quinta copa de güisqui, y apenas giró su cabeza para saludarla cordialmente. Miraba por la ventana con los pies apoyados en un cojín, que había lanzado al suelo y que a veces usaba para realizar ejercicios de Yoga. Ella cogió una caja de vacía de cervezas olvidada en un rincón y apoyo su culo de tamaño increscendo y se sentó a su lado.
Pajlin, con su acento outglés conservadoramente clásico-¿existe ése acento?- le comentó que llevaba un vestido de 40.000$ y Bennich le respondió si quiería un güisqui, ella no puedo más que aceptar la invitación. Al cabo de media hora habían terminado la botella entre los dos. Pajlin, una mujer perturbada que no podía soportar su propia represión sexual, le propuso a Bennich si quería tirarse a su hija embarazada, mientras ella miraba y se tocaba. Bennich le dijo que porque no, y le propuso hacerlo en su nuevo coche oficial de casi 100.000€ con televisión de pantalla plana dentro y mesita con luz y mampara de plástico verde. Así lo hicieron y Bennich se corrió en la boca de la chica y Pajlin gritaba cosas en su acento conservador clásico y los 3 bebieron güisqui. Después jugaron un par de partidas a la Wii y Bennich perdió en el juego de Tenis porque se había dejado las gafas en el bolso Tous de su mujer, al salir de casa a las 6 de la mañana, para pasar por un burdel antes de ir a trabajar.

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