«¡Ya me estás liando, ya me estás liando!» El personaje rocker psycho que puedes conocer si quieres montar una banda de rock * ¡ Relato corto Rocker !

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Un relato corto rocker basado en hechos reales

—Verás, tío, yo lo que quiero es tener un grupo de rock sereno, con ensayos regulares y algún que otro concierto... pero nada de chiquilladas ni de ir del palo, he dejado de fumar, casi no bebo, estoy en otro rollo. Me pasó la época de ir de rockstar, ¿sabes lo que te digo?

Cray escucha mostrando atención, asintiendo, la declaración de intenciones de Mario. Lo acaba de conocer en persona y están los dos caminando en busca de algún bar en el que tomar algo y hablar del proyecto que les ha reunido, formar una banda de rock. Desde que Cray colgó el anuncio en las redes, Mario ha estado insistiendo en quedar con Cray, escribiéndole varios mensajes cada día hablándole de lo motivado que está para «hacer algo bueno de verdad». Finalmente encuentran una terraza con mesas libres y se sientan para seguir comentando qué influencias e ideas tienen en mente. Cray intenta hablar, pero es complicado, Mario parece tener mucho que contar. Cray pide una cerveza. Y ya no hay vuelta atrás.

—¡Joder! Ya me estás liando, ¡qué cabrón! —Mario grita y las otras mesas se giran para ver qué ocurre. Cray también se pregunta qué ocurre, él solo ha pedido una cerveza. Mario mira al camarero, mira a Cray, y suspira, como el que quiere tener la razón en algo pero, tras una infructuosa lucha, se da por perdido— Ya me has liado...leches. Es que mira que eres... ¡que sea otra, venga!

Cray, extrañado por el ímpetu etílico de Mario, sin que apenas haya insistido en que él tome una cerveza, intenta no indagar en el tema y trata de continuar con la conversación. Pero Mario anda en otra.

—¡Bueah! Pero qué putas ganas de fumar, ¿no, tío? Yo soy profe y por respeto a mis alumnos no fumo, nada. He dejado de fumar... ya te lo dije, eh. Pero es que me estás liando, eres un listo. Tú y yo la vamos a liar buena en la banda. Así como Rage Against The Machine, pero más como nos gusta a nosotros, eh —Cray casi no ha podido opinar todavía, ni tan siquiera decirle a Mario que él hace años que no escucha Rage Against The Machine, desde que abandonó su habitación pintada de negro y con pus de acné adolescente en rollos de papel de water acumulados en la papelera. Tampoco ha podido preguntarle que en qué grupos ha tocado Mario, ni qué tipo de guitarra tiene, ni tan siquiera qué días tiene libres para ensayar. Es como si Mario estuviese en otra dimensión, piensa Cray, un espacio-temporal cuya estabilidad se ha resquebrajado con la misma rapidez que una banda de punk puede destrozar sus instrumentos si se les va la pinza.

Media hora más tarde, Mario está totalmente borracho y ha reventado a colillas él solo el cenicero Estrella Damm de cristal de la mesa del bar, un cenicero de los grandes.

—¡Chaval! —Mario está eufórico, parece que todo está yendo de puta madre, y tiene otra nueva idea— ¿A que ahora apetecen unos fresquitos?

Fresquitos * Vanity Dust

 

Sin tiempo para que Cray responda, Mario está con la nariz empotrada en la pantalla del móvil, dándole como un loco a la agenda para llamar a alguien. Ante la mirada escrutadora de Cray, Mario se explica.

—Venga, tío, es que te veo y nos imagino a los dos ahí tocando en alguna gira, buah. Un gramito y listos, ¡yo invito!

Mario consigue la coca y, con el pollo de coca en el bolsillo, está más relajado y todavía más confiado, si cabe. Cray no sabe cómo rechazar la invitación a su casa.

En casa de Mario, la aceleración se produce sin que Cray haya podido tan siquiera chaqueta. Mario se planta directo en la mesa del comedor, vacía parte de la bolsita y hace un par de líneas de un tamaño parecido al de un dedo meñique. Algo a lo que Cray, por decirlo de algún modo, no está acostumbrado.

—¡Eh! Vente, tío. Un par de clenchas y nos ponemos finos, ¡oh my god! ¡Larga vida al rock!

Cray, mientras Mario aúlla tras una clencha que se parece más a un frankfurt doble que a una línea esnifable, separa su raya y la divide en cuatro. Toma una de las cuatro y se siente más que saciado. Con lo que le ha preparado Mario, Cray podría pasarse todo un Primavera Sound sin dormir.

Mario saca la guitarra, es roja y está decorada por él mismo con purpurina amarillenta, tiene una pegatina con la mítica portada de un álbum de Pink Floyd; trata de hacer unos acordes intentando sonar espontáneo, sacando la lengua y tocándose la nariz del evidente esfuerzo y concentración. Se agobia al ofuscarse en un reef que quiere parecerse a algún conocido track de Nirvana. Cray se plantea si los referentes de Mario van algo más allá de Nirvana, Metallica y Rage Against The Machine, se pregunta si Mario ha escuchado algo más allá de Smells Like Teen Spirit. Mario sacude la cabeza y trata de restarle importancia a su chasco de canción.

Relato Corto Rocker * Vanity Dust

—Tú y yo haremos algo bueno, ya verás. Y como tú conoces gente de nuestro rollo —Mario, observa Cray, tiene los ojos enrojecidos. El profesor abstemio y rockero regresa a la mesa y agarra la bolsita de coca. Su gesto facial al comprobar lo poco que queda es desagradable, de pura indignación. Escruta el trozo de plástico y suspira de nuevo, abatido de nuevo por los acontecimientos.

—Bueno, para lo que queda, ¡joder, lo volcamos todo y a petarlo! ¡Put your hands up in the air!

Mario prepara otra autopista y se funde el gramo entero. Cray, casi sintiéndose culpable, finge tener algo muy importante que hacer por el bien de la banda al día siguiente y se las apaña para largarse a su casa. Mario se despide de Cray dándole un sentido abrazo y con la nariz roja como un pepino, está visiblemente emocionado.

—Tú y yo congeniamos, tío —Mario agarra ambos brazos de Cray y le mira fijamente, sabiendo que su poder motivador sea clave a la hora de capitanear la inminente banda de rock que revolucionará los escenarios por allá donde actúe. Haremos algo grande, seremos como John Lennon y Paul McCartney, pero menos mariconas, ¡jajaja! —Cray escucha las risotadas de Mario desde la calle. Mario le grita desde su balcón cosas con una voz eufórica y estridente, y Cray opta por acelerar el paso fingiendo no escuchar a su apasionado amigo.

Relato Corto Rocker * Vanity Dust

Al terminar la siguiente semana, durante la cual Mario ha ejercido supuestamente de concienzudo y sobrio profesor, el móvil de Cray vuelve a recibir ansiosos mensajes de Mario. Cray va de regreso a su casa, en las afueras de Barcelona, y no espera ningún plan especial con el que adornar los dos días de fiesta. Está esperando el autobús en medio de la Ronda de Dalt, rodeado de cemento y coches aparcados, en uno de esos grisáceos espacios vacíos de toda periferia urbana. Intenta explicárselo a Mario, que no es un buen momento para que se vean, que no hay mucho que hacer y que él quiere retirarse a su casa para descansar. Mario no atiende a razones, ni se amedrenta ante un socio tan discreto. Le responde que pilla un taxi y que piensa llegar en menos de que a Cray le llegue el autobús.

Cray enciende un cigarro y regula el volumen de sus auriculares para escuchar un álbum de Velvet Undeground, tiene ganas de algo clásico y además sabe que podrá escuchar al menos cuatro o cinco canciones antes de llegar a casa. Se relaja y olvida al instante que Mario sería capaz de aparecer en medio de la nada. Un grito rompe incluso la membrana aislante de sus auriculares. Levante la vista, en el horizonte ve un único coche, un taxi.

—Eh, ¡tío! Allá vamos, ¡toma! We are making rock and roll history!

La última imagen que Cray tiene antes de salir corriendo y perderse por los callejones de Sarrià son las nalgas de Mario saliendo por la ventanilla de atrás del taxi. Las últimas palabras de Mario retumban en su cabeza, por mucho que intente ver una peli tras haber llegado furtivamente a su casa, también en taxi: «¡Uau! ¡tío! ¡Hoy estoy motivadísimo!»

Por razones de mera supervivencia, Cray evitaría desde ese día a Mario y el proyecto de banda de rock prometedora nunca llegaría a materializarse entre ambos. Quién sabe qué será del uno y del otro, cada uno por su lado, batallando por un sueño acústico con reef incorporado. La historia del rock pondrá a cada uno en su lugar.

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