Reflexiones posmodernas y entrevista con el Arquitecto

Técnicamente, nuestra mente está preparada para desarrollar el lenguaje y percibir el mundo de manera sensorial. La vagina y el pene están diseñados para introducir el segundo dentro del primero y, al mismo tiempo, el segundo puede expulsar líquido seminal dentro del primero para garantizar la reproducción de nuestra patética especie. El jodido arquitecto que dedicó algunas tardes a montar todo este circo genético era un cínico de alto voltaje con un sentido del humor muy peligroso. Pero le salió bien la jugada, y el arquitecto se lo está pasando de coña mientras nosotros hacemos el pena en este globo azul y lleno de trozos de tierra donde hay tías que están buenas y armas nucleares. Algunos, afortunados y dichosos meditabundos, narcisistas y cocainómanos, pendulamos nuestro miembro y nuestra hiperpoblada mente por entre los matorrales de la existencia y los cuartos oscuros de los grandes almacenes. Pero dejémos las reflexiones y centrémonos en el Arquitecto.

El Arquitecto vive en una casa adosada en un no-lugar del ciberespacio. Tiene piscina comunitaria, y esto le molesta porque le gustaría que su hija de 13 años tuviera piscina propia, ya que su vecino, el gordo y calvo Diseñador, la toca de vez en cuando.
El Arquitecto no tiene estudios, de ahí que su proyecto Tierra y su postura para con el ser humano haya sido un completo y absoluto fracaso. A pesar de ello, debemos felicitarle ya que si la cosa hubiera ido mejor no tendríamos sobre lo que escribir. Por ello, con una pastilla Mitsubishi y dos Ferraris y cuatro Pokemon, a modo de drogadito descualificado, fui hasta su casa adosada con piscina comunitaria y salón decorado con muebles IKEA, y le hice una entrevista.

-Señor Arquitecto, ¿Le gusta el paddle?
-No, nunca me ha gustado darle golpes con una raqueta a una pelota. Me gusta más dar azotes en nalgas exóticas.
-Señor Arquitecto, ¿Ha leído a Shakespeare?
-La piscina de mi comunidad es una mierda, quiero tener una exlusiva para mi familia. Mi niña de 13 años ya no es virgen por culpa del vecino, el Diseñador.
-Señor Arquitecto, ¿Qué le pasó por la cabeza para decidir crear una chapuza tan lamentable como el planeta Tierra?
-Supongo que fue por razones intrascendentes e injustificables, como todo lo que hago. Los libros de autoayuda hablaban de hacer proyectos para no suicidarse. Si se fija, en Facebook, mucha gente tiene una granja y cuida animales mientras su dignidad se va por el retrete. Pues es algo parecido. Sí, es un buen símil, es algo parecido-cara de satisfacción por su comentario lúcido y sagaz-.
-Señor Arquitecto, ¿Qué opina de la violencia doméstica?
-Es culpa de las marcas blancas, ellas son las culpables de toda la destrucción del núcleo familiar tal y como lo entiende el Papacito de Broma.

Muchas gracias por su tiempo, su entrevista se irá directamente a la basura.

Regresemos a las reflexiones posmodernas:

Un día me levanté con cuatro mujeres muertas a mi alrededor. Un charco de sangre conjunta se elevaba un palmo por encima del suelo. Intenté probar la sangre para distinguir si provenía de la sueca o la rumana, pero no hubo manera. Entonces pensé que el Tetris era un juego muy decente, quizá el único que salvaría si tuviera que ir a una isla desierta, al lado de una pantalla de 2x2 para ver películas Snuff.
En realidad, esto no es una reflexión posmoderna, más bien es un intento de diario apersonal equivalente a un vino de la Rioja de menos de 3 años de antigüedad o una zebra pariendo gemelos.

Las zebras tienen estilo propio, no necesitan ir al Pull&Bear a comprar mierda en las rebajas para sentir que se acercan a algo parecido a moda. Por esta razón me caen bien las zebras y su carne sienta tan bien cuando se hace a la brasa.

Segunda entrevista al Arquitecto.

-Señor Arquitecto, ¿Qué es lo que le hace sentir más orgulloso de haber creado la tierra?
-Las armas nucleares, las tías buenas y que ustedes, los humanos, son como chimpancé con un gen deformado. Los normales son ellos.
-Señor Arquitecto, ¿Piensa usted alguna vez en algo?
-No.

Gracias por su tiempo, esta entrevista será utilizada en su contra.

Reflexiones posmodernas 2.0

El eje sobre el cual se ha forjado la civilización occidental es un mero truco de segunda mano.

Conclusión:

Un ser apático puede conseguir muchas cosas menos un aumento de sueldo.

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