Reflexiones a la temperatura 451

Este fin de semana pasado ha sido intenso a nivel techno-emocional. Por un lado, he arreglado los platos Numark TT-200 del salón de mi dúplex y por fin puedo volver a pinchar a Ambivalent e Iñaki Marín. Por el otro, he conocido a algunas tipas con las que me acostaría de vez en cuando. La mayoría leen este blog, así que les mando un saludo orgásmico y que sean ellas mismas las que decidan el destino de mi pene. Hola chicas, a veces siento fascinación por la estética nazi (ver post anterior). El viernes terminé una lectura para la universidad, rodeado de incienso y muñecas de plástico étnicas.
Ayer domingo debería haber trabajado en algunos poemas, ya que hoy asistiré a un recital repleto de chavales con boina y pipa que ansían balbucear cuatro versos pretenciosos sabiendo que no tienen dinero en la cuenta y que deberán seguir dándose palmaditas en la espalda mientras no encuentren a un editor que les edite 25 copias pagadas por ellos mismos gracias al curro de friegaplatos en un restaurante turco del Raval (respirar ahora, lo siento por la escasez de comas). Pero no lo he hecho, no tengo ni un puto verso así que improvisaré algo con la copa de Martini en la mano. Algo así como "He venido a este mundo a jugar al Trivial con cartas del strip poker y contra abuelas vestidas en delantal".
La semana pasada fui a una tienda dónde hacen tarjetas de presentación. Llevé el vídeo de American Psycho y les enseñé el punto exacto en el que Patrick Bateman enseña la suya y dije: quiero esta, por favor. Y ha quedado así:

Vanity Dust

Posmodern literature
www.vanitydust.com
Bukkake, Anal pie, Gangbang,
info@vd.com

Color crema y con rugosidad variable, letras en relieve de un azul aterciopelado.
Estoy tan feliz con ellas que las reparto entre los indigentes junto con billetes de 5€. Los billetes están rotos en 4 partes. Para arreglarlos tienen que comprar celo y entonces deben engancharlos antes de pagar y cuando pagan el celo los 5€ se quedan en 3.42€ y se acuerdan de mi durante mucho rato hasta que entran en una tienda de pakistaníes. Compran un brik de Don Simon y entonces vuelven a su cajero automático y son felices (como yo) . Mientras, en el hospital psiquiátrico más cercano, los esquizofrénicos siguen tomando Zyprexa dos veces al día, en una dósis de entre 20 y 40mg en función de sus brotes psicóticos.

En otro orden de cosas, Fahrenheit 451 es un libro iluso pero delicioso. No está mal por estar escrito en 1953. De hecho, seamos generosos, es excelente. Entre Orwell, Huxley y Bradbury, uno puede salir de dudas (si le queda alguna) y comprender que la supervivencia pasa por aceptar que su ficción es ya realidad y que rendirse al sistema hasta sus últimas consecuencias es, ciertamente, subvertirlo, siempre y cuando se aplique una consciencia fascista hacia cierto tipo de entretenimiento basado en los Reality Shows y la basura televisiva y la comida rápida. De lo único que se trata, a parte de haber venido a jugar al Trivial con abuelas en delantal, es de hacer ricos a la gente que lo merece para que estos puedan hacer estatuas de Houellebecq y regalar tarjetas de visita a las niños de Zimbawe.

Y si tuviera que elegir algo bonito del libro de Bradbury, seria crear un cuerpo de bomberos dedicado a quemar libros, no todos, sino única y exclusivamente best-sellers de aeropuerto y de El Falo Inglés. Y, sin duda alguna, los e-books y las gorras con logos demasiado pequeños.

Dicho esto, cierro el telón por unas 24h.

Perturbadoramente,


VD

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust