¿ r u t i n a ? No es cuestión de modos

Aterrizas en Barcelona. Decides dormir con las gafas de sol puestas, como TIGA en su I wear my sunglasses at night.  Tu MacBook inicia conversaciones contigo. Te cuenta que a día de hoy has escrito con su teclado el equivalente a 23.000 Quijotes o 490.938 Less than zero*.

*Nota: Easton Ellis vuelve a estar de moda por haber publicado una continuación de su primera novela Less than zero (1986), 24 años más tarde. Mismos protagonistas, más pasta, más viejos.

Ya se sabe, apostar por lo seguro, retomar el origen, suele funcionar de vez en cuando, especialmente si eres Bret Easton Ellis y puedes eructar y vender tu aroma a vodka neozelandés por una suma razonable de dinero, equivalente a 4.900 ortodoncias.

El Mac habla, tus gafas de sol siguen pegadas a tus pupilas. Te llama gente, deberías ver a algunas personas. Caen algunos nuevos proyectos, aceleras el ritmo de sueño, e incrementas la lectura de Tipping Point. Trabajas algunas horas, otras sencillamente deambulas por bares a los que no has ido nunca, pero tu mente París te lleva como una ola hacia ellos. Y no están del todo mal.
Si lees el horóscopo, que en realidad no he leído pero que fácilmente te lo puedes inventar, dice así:

Es hora de retomar el camino laboral y sentimental, tras el cambio al verano y el regreso a la rutina, procura ser austero y aportar a los demás la energía que necesitan. Obtendrás resultados.

Digamos que lo único que me interesa de esta predicción de horóscopo inventada es rutina.

No. No. La vida no funciona en modo rutina y modo no rutina. Para eso ya tenemos a Madrid y Barça, mútuamente excluyentes. Es obvio que el sistema capitalista pretende separar abiertamente lo que corresponde al momento productivo y al momento ocio, pero esta señalización ficticia (puesto que no existe objetivamente, es una mera concepción) bloquea automáticamente el aprovechamiento del tiempo. Es decir, en el modo rutina escasean momentos de felicidad, tengo que madrugar, no puedo leer, las pajas me las tengo que hacer en el baño de la oficina, tengo diez minutitos para un café esta tarde.
En el modo no rutina, por otro lado, funciona el hago lo que me da la gana, voy al cine sin conocer la cartelera, puedo viajar, follar hasta las tantas.

Es posible, como bien diría un maestro de la autoayuda beat, romper este maldito (fu¡¡*king) modus vivendi. Pongamos por ejemplo la vida de Machess, un esquizofrénico.

-Hola Machess, cuéntanos tu vida de cada día.

-Esta tarde he estado en una habitación con las paredes que sangraban, el aire olía a flores, unos tipos me miraban desde un espejo oculto, y tenía las uñas que no paraban de crecer. He estado hablando con una silueta de mujer que danzaba delante de mí, perceptible detrás de una cortina de seda iluminada cenitalmente. Luego vi que era una antigua amiga de la infancia, que me gustaba, y hemos hablado y me ha dado su Facebook.
Por la noche he dormido en un banco, un ratito, antes de conocer a un señor barbudo que me ha ofrecido bebida, un potaje y un cigarro.

-Gracias Machess.

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust