Pureza kármica

Uno de esos días en los que ocurren pocas cosas, en los que el tono de tu vida coincide con el día gris que ves desde la ventana de la oficina. Piensas en lo deprimente que es el cambio de hora, que conlleva quedarte sin sol a las 18h de la tarde. Llueve sin cesar y es lamentable pensar que cuando salgas seguirá lloviendo y llegarás a casa empapado por la lluvia, con las gafas de pasta blanca llenas de gotitas que significan las manchas que tiene tu alma por falta de pureza kármica y también las manchas que tienen tus pulmones por la cantidad de nicotina que sueles ingerir día tras día. Por cierto, ¿Fumas Belalugosis?.

Notas un cierto estancamiento en tu producción literaria, una tristeza y melancolía de dudosa procedencia, quizá de una confluencia de sucesos que han generado sentimientos que a su vez han generado reflexiones. Pensamientos que discurren con el miedo de hallar un callejón sin salida; sólo con algo de fuerzas consigues insuflar una nimia esperanza, una luz por allá lo lejos que indique que la travesía va por buen camino. En definitiva, que avanza y que los buenos tiempos están por regresar, o por alcanzar de nuevo. De hecho, tu tono vital no está deteriorado, es más bien el monólogo interior el que no funciona, el que necesita más intensidad y lucidez.

Y sigue lloviendo.

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