Primera mañana en Brooklyn.

Resulta que en Brooklyn vive Tao Lin. Quizá también Dakota, su gran protagonista. Escribo en este quinto día en la ciudad, cómo me van las cosas. Pongamos orden. ¡Nos quedamos en el aeropuerto!

Llegamos a casa, un edificio comprado por un judío, al lado de una tienda de futurología. La tienda tiene luces de neón y el cartel anuncia que se leen manos y se tiran cartas. Nunca he visto entrar a nadie. Puede que en la hora de máxima actividad yo esté borracho perdido por Lower East Side.
El edificio está siendo remodelado por dentro. Es decir, el judío se lo curra. Paredes a medio pintar, escaleras ruidosas. Ideal para Brooklyn.

Me levanto sobre las 9. Gracias al Jet Lag. Salgo a pasear por El barrio. Gente obesa y viejos que te saludan. Ella se une. Ambos vamos a comer algo por debajo de la Brooklyn Library. Huevos, beef, más mierda de la buena. El día comienza bien. En la biblioteca veo un tío mirando un vídeo de Guardiola. Y me planteo, una vez más, el sentido de Youtube más allá del almacén más cutre de vídeos de la historia (Sí, todos sabemos que hay entrevistas a Foucault, pero las 1.000 visitas son de sus hijas y 4 hipsters). En la biblioteca tomamos café, unos dos litros. Me amorro a la gran cafetera, y voy bebiendo hasta que empieza a temblarme el cuerpo. El café se derrama y la chica se cabrea. Me grita. Hups. Hey. Soy nuevo en esta biblioteca, pero te juro que sé leer, así que ahora leeré tu nombre (cindy) y haré un verso para aliviar tu enfado:

Oh, waitress, just lick my spoon.

Llama al hombre de seguridad. Primera mañana, enésimo percal vacacional.

- Posted using BlogPress from my iPhone

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust