Post Inconexo;Berlinale desde la nieve. Cae del cielo y entra por la nariz

Los alemanes la liaron un poco a mitades del S.XX. Un jaleo bélico que queda completamente perdonado cuando se trata de visitar Berlín, la cuna del techno y del arte europeo. El mal tiempo arrecia, pero desde la espera en el aeropuerto todo me parece agradable.
La droga en Berlín es muy barata, y ello compensa el mal tiempo. Mi amigo economista, completamente fundido ya con la cultura berlinesa, me esperará en breves en un centro comercial. Iremos a robar algunas cosas, no por necesidad sino para conocer al segurata y alguna dependienta rebelde y bien rubia.
Pasaré el fin de semana sumergido en la nieve y rodeado de gente a la que no conozco, pero que bien compartiremos viajes por nuestras fosas nasales.
Me estoy dando cuenta de que escribir en el aeropuerto a primera hora de la mañana no es productivo. Está lleno de gente que no para de comprar comida en el Midas, y hablan de cosas que no entiendo. Compran en el Duty Free y se peinan en el espejo del baño. Los niños lloran y las madres hacen de madres. Y los padres leen el periódico deportivo. El turismo de masas es un lastre más por el que hay que pasar si se quiere reventar una ciudad como Berlín.
¿Qué se puede decir de Berlín que no se haya dicho ya? A lo sumo, que es la primera vez que viajo a la capital alemana con mis keyboards echando humo para pellizcar los filtros de la realidad y, muy en especial, la noche berlinesa. Después de la estancia veraniega en París, llega un pequeño apéndice que serán las crónicas flow de mis experiencias en el corazón helado de Europa.
Me disculpo por este post inconexo. Si alguien ha probado a escribir sobrio en un aeropuerto por la mañana, me comprenderá. 
Vanity Dust@Aeropuerto BCN
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