Petarlo como si hubiese un mañana todavía más petable y todo fuese un mero warm up para petarlo debidamente la próxima semana, la próxima década, hasta los créditos de Insert Coin.

—A ver, quiero drogarme contigo. No sé, me apetece, Vanity. —La portentosa morena me escribe por Facebook sus claras intenciones de yonki social. Es enternecedor, me gusta. No todo el mundo tiene 'un amigo con el que drogarse'. 'El amigo de las drogas'. Me gusta esta especie de apodo. Hay quienes prefieren ir con las amigas al cine, pero las amigas prefieren drogarse. Así son las cosas. Casi vale lo mismo un pollo de Speed que una entrada de cine en 3D. —Pero querido —continúa la morena portentosa,— tú te drogas también solo. Y eso ya es de enganchaos.
Cielo mío, mi amada compañera de vinos y terrazas, debo darte la razón. Reconozco que tengo una Game Boy expuesta en una vitrina de mi casa. Reconozco también que tengo algún que otro marrón con el fisco. Pero escuchemos este tema juntos, así, con los altavoces KRK ROKIT 6 que me voy a comprar en breve. Pesan 10 kilos. Y ni te cuento el subwoofer. 
—¿Por qué no lloramos juntos escuchando este tema? —pregunto mientras lío un cigarro y aguanto el inalámbrico Motorola con el hombro— podemos hacerlo mañana. En loop.
Alguien entra en casa e interrumpe la conversación. Me despido con muchos besitos, así hechos con los labios live, de la morena portentosa y cuelgo. Ha llegado El Traductor, mi nuevo y flamante compañero de piso. Su llegada a casa siempre son buenas noticias. Hombre de bien, onfireista nato, ordenador profesional de la cocina y siempre con ganas de aportar alegría y buen rollo a la casa. Varias cosas que me gustan de El Traductor:
1. Me pregunta cosas de mí vida, me cuenta cosas de la suya. Podemos salir a beber juntos y cuando le presenté a mi amigo de Beirut le pareció fantástico. Suele estar de buen humor y tiene una sonrisa de fucker. No juzga mis reenganches gratuitos y confía en que viviré algunos años más.
2. Ha entendido un código comunicacional mío no especialmente sencillo de pillar. De hecho, ni yo mismo era especialmente consciente de él.
Cuando estoy disponible y tranquilo en casa, petándolo en el ordenador o leyendo o regando el bambú y hablando con él, se ve que le saludo así: «¡qué pasa fucker!». Y eso él lo interpreta como 'bien, puedo acercarme a Vanity'. En cambio, cuando llega a casa y escucha un hilo de voz tipo «¿Traductor, eres tú?», entonces piensa 'bueno, mejor no voy a saludar, está con su amiga morena portentosa en bolas clenchando en el comedor'. Y tiene razón. No hay nada como la gente sensible y atenta y correcta y pro.
Por fin en Central Scrutinizer Barceloneta jugamos en la liga de los grandes.
3. Duerme mucho y a horas random. Puede llegar a dormir hasta 24 horas del tirón. Puede dormir por la mañana, por la tarde. Es como el sabio taoísta, duerme cuando tiene sueño, y no cuando supuestamente debería dormir.
4. Le gustan las drogas y le gusta la música electrónica. Incluso cuando toma pastillas de M solo bebe agua y derivados para notar el efecto más puro. Jefazo.
5. Tiene un curro en el que manda a gente y tiene poder de decisión. Y se dedica a lo suyo y traduce muchas movidas.
6. No sabe cocinar. Le gusta salir a comer fuera.
7. Lava la ropa. 
8. Es fumador social. 
Llega el fin de semana, y tengo más trabajo que nunca y una cita con el Place To Be Central Scrutinizer Barceloneta. Las noches de verano nunca se hacen cortas si haces un 2x1 e incluyes el reenganche mañanero en la misma jugada. Eso y muchos temazos.
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