Nicotina natural contra el fracaso

- Puedes hablar sobre Karl Marx, sobre lo que quieras, y lo sabes, Vanity.
- Es posible, Fag, hago lo que puedo. Southmac suele decirme que cuando convierto temporalmente mi blog en algo parecido a un blog de variedades, no tengo parangón.

Vanity dio un fugaz sorbo al café con leche descafeinado de sobre, mientras se preguntaba si tomar eso a las 12 de la noche era de abuela con alzheimer o de alguien lost in translation.

- Lo que escribiste ayer, eso de aberración, te lo has sacado de la manga, sabes hacerlo tío.
- Permiteme, tengo que ir al baño, el café me ha sentado mal, ya sabes qué quiero decir.
-Claro, ten cuidado, esto no es una letrina tailandesa.

Lo que quería el blogger del post diario y ganador de 2cnts. al día era ir a hablar con la camarera. Una joven con el pelo corto graciosamente teñido de un rubio esplendoroso y unos ojazos azules. Bajita, excelentemente proporcionada, con un culo terso, la camarera era digna de ser deseada.

- ¿Terminaste el libro tibetano de los muertos?
-Qué va, lo dejé...al final me ralló, se va por las ramas...

Vanity recordaba perfectamente qué libro estaba leyendo la chica la última vez que hablaron. Sabía de antemano que no lo terminaría o no se enteraría de nada. El libro tibetano de los muertos no lo entiende ni Dalai Lama(sólo Rick Terror).
Es clásico entre las mujeres desorientadas (y algunos hombres) buscarse libros curiosos que rozan lo místico y moralizante. Caer en un Cohelo (más realista) o un Bucay (un oportunista para amas de casa y mujeres solteras que andan sobre los 40) o un libro de la sección de autoayuda con título "el arte de vivir en el presente" es habitual, a la par que meterse en un callejón sin salida. No sacar nada en claro y seguir teniendo la misma mierda de vida es, asimismo, lo normal. Como mucho, de una lectura de éstas se puede conseguir una conversación con una buena amiga.
"Tía, me estoy conociendo más a mi misma, ¿sabes?"
"El otro día quedé con Carlos, se ha engordado".

La camarera había dejado de leer el libro tibetano y ahora leía la elegancia del erizo que, cómo no, Vanity tenía en su colección.
- Si, me gustó, aunque también sirve para hacer pasteles.
-¿perdón?.
-Nada, dejalo. ¿Es tu novio?.

Un chico sentado en un taburete de la barra la contemplaba con deleite y sonriente, lo que levantó las sospechas de Vanity.
-....Si, lo es.

Mierda, en la gran lista mental con los nombres o apodos de "posibles tías a follar", un chino apareció de la nada con un rotulador y subió por las escaleras de madera (algo usadas) hasta llegar a "camarera de bar bohemio". Lo tachó y volvió a bajar para regresar a la fábrica productora de Ipods mentales, que venían a ser silbidos para después de la ducha en el gimnasio, para recordar a todos los presentes que él era un tipo con una vida llena cargada de energía y vitalidad.

Regresó a la mesa con aires de abatimiento. Fag, que mientras había fumado 4 cigarros de liar (últimamente los fumaba de dos en dos), se percató de la cara derrotista de su amigo y le animó:

-cuando llegues a casa, ponte polvos de talco.
-Gracias.

Como cordial y buen amigo, Fag terminó por ofrecer nicotina natural al derrotado amigo supuestamente almorranado.

-He dejado el paquete de Natural American Spirit en la ventana, para que entrara en contacto con el exterior y alcanzara la temperatura y humedad adecuadas para "tener una mejor experiencia y placer al fumarlo".

-thanks dude.

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