Murakami VS. Bukowski

Bukowski a mi derecha, pequeñito, encima del hombro, charlando, vociferando y gritando sin cesar. Murakami a mi izquierda, en el otro hombro, hablando pausadamente, con calma y educación. Dicen que todos tenemos un ángel y un demonio que nos incitan a hacer “el bien o el mal” desde el interior de nuestra mente. Suelen representarse a cada lado de la cabeza, como mi Bukowski y mi Murakami. Supongo que mi vocación literaria ha mutado a los enviados de Dios y Lucifer en dos escritores diametralmente opuestos. No hablo sólo del estilo de su prosa, me remito también a su modo de vida.
Tengo a Bukowski con una botella de vino, barato, en la mano, y un cigarro en la otra. Huele mal, el cabrón. Lleva la típica barba de 4 días ( o 400) y frunce el ceño con asiduidad.
Murakami, a su vez, vestido con ropa de jogging, bambas blancas y pulcras, pantalón de chandal y un polo azulado, dialoga con mi ser mientras no cesa de hacer ejercicio:
-Vamos chico, persevera, vas por el buen camino. Tienes el talento, algo de disciplina y un poco menos de constancia. Pero puedes, deja el tabaco y el alcohol (como yo) y verás como logras producir obras de calidad y con la cantidad adecuada.
Bukowski no le deja terminar…
-¡Tú!, ¡deja el chaval en paz y dedícate a escribir tus chorradas de emo afeminado!. El chaval necesita mamar, como todos los buenos, los auténticos y no las nenazas descafeinadas como tú. Un sonoro eructo reafirma su posición. Mira, chico, aquí tienes un buen pack de seis birras para que vayas acercándote a la verdadera inspiración. Coje papel y lápiz una vez vayas bien pedo y…¡adelante, la noche es joven!
-Disculpe, señor-Murakami le interrumpe- el pequeño debería acostarse ya, es tarde y mañana debe madrugar para hacer ejercicio y tomar el desayuno con frutas y yogur de té verde. Luego hará cuatro kilómetros corriendo y dos en bicileta, para ver el amanecer y poder sentir el aire fresco y puro que emana del bosque al lado de su mansión.
-Mariconadas, ¡capullo achinado1. Vanity, necesitas una buena zorra tonight, un par de polvos, ¡eso es el mejor deporte!. Verás como cuando te levantas, hacia las 12, podrás escribir mejor que nunca.
La disputa sigue, no hay forma de acabar este vapuleo de recomendaciones. Para contentarlos a ambos, salgo a correr-vestido de jogging- en busca de un super para comprar yogures de fruta (Murakami) y cervezas (Bukowski). Después seguiré corriendo (Murakami) hasta encontrar una zorra (Bukowski). Tomaremos coca (Bukowski) haciendo yoga (Murakami).
La vida es dura, pero reconozco que con este par en la chepa se hace algo menos pesada y, al mismo tiempo, jodidamente complicada.
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