Modo vibración / Paris Set Week VI /

Duermo algunas horas por la tarde, el tiempo se dilata para dejarme descansar tras el huracán Ballarine. De 21 años e hija de su tiempo, ha sido la culminación de las visitas que he recibido en la ciudad...
Llamada entrante: Manager Karl Straüss
-Vanity al habla.
-Jodido mamarracho, en todo el puto viaje que te has pegado, habrás tenido a lo sumo 60 míseros comentarios. ¡Esto antes lo conseguías en 3 días! Mamón. ¿De qué vamos a vivir?
-Amigo Karl, en primer lugar, te felicito por el uso de mamarracho. Pensaba que me la detectaría, al reproducirla, el diccionario, pero veo que todavía existe. Cada día lo tengo más claro, eres casi un letrado. Quizá por esto me descubriste en el aquel bar de dudosa actividad nocturna.
Vayamos por partes, piltrafilla. Lo sé, soy consciente de ello, pasamos por un bache de popularidad, un pequeño infortunio, casi todas las visitas vienen a leer mi mítico post de Fuckbook, cuando yo fui el creador de dicho término, hace año y medio. Lo asumo: comento y escribo demasiadas veces borracho, no sé lo que pongo. A menudo me aburro. No es que me sienta solo, ni vacío, pero sé que dentro de tu alma capitalista puedes entenderme.
En segundo lugar, no sé si lo vas viendo, mi vida y la escritura se han fundido. Dos años y medio después de este singular viaje por las redes ha traído esta extraña y particular fusión.
Sabes que soy solo un rebelde a medias, y no te voy a soltar el rollo de:
"ahora me las apaño solo, soy definitivamente un artista consagrado, enamorado de lo que soy y lo dura que me la pongo a mí mismo".
No, Karl.
Aprovecho para comentarte dos cosas más. En primer lugar, vamos a vivir de nuestro dinero invertido en China. Así de fácil. En segundo lugar, ya puedes crear la fundación "Escribir la vida". Camuflada de escuela para escribir, como lo que hace Nike con los niños de África, nosotros traficaremos con animales y plantas en peligro de extinción. Y si podemos follar, mejor.
-Vanity, esto es lo mejor que he escuchado de tu boca en mucho tiempo. Por supuesto que puedes escribir y perderte por las redes, hablar solo, gritar en las esquinas. Es tu trabajo, tu deber, tu manera de ser, y sé que te ha estabilizado desde el mismo momento en que te decantaste por el vodka de importación sueco. Me pongo ya con lo de la fundación. Tu, como siempre, haz lo que te dé la gana, me he acostumbrado a ello.
Antes de colgar, escucho el vocerío de unas teenagers que se tiran a la piscina de la casa de veraneo de Karl.

Volvamos a París.
Si pudiera elegir qué edificio tener al lado de mi casa, elegiría dos. La fábrica de Warhol y una tabacalera de tabaco indio natural especialmente para ser liado. Así de fácil. Por ahora, lo que tengo aquí, en Montmartre, es un restaurante caro y una plaza con bicis de alquiler y también un banco y un paso de zebra muy usado.
Hoy he visto a mi amiga artista y cantante alemana. Hemos hablado de proyectos varios, de entre los cuales se encuentra una canción escrita por mí y cantada por ella, acompañada de piano. Ya se sabe, saludar a chicas guapas por la calle tiene su premio.
He comprado dos libros, cuyos títulos respondena los autores a Rimbaud y Baudelaire. Gracias FAG.
La partida de Ballarine me ha relajado, quitado la distensión, y espero poder realzar mi escritura y ponerla de nuevo apuntando a la Tour Eiffel, recordemos, cacharro caza extraterrestres.
No olvidaré durante mucho tiempo, quizá hasta cuando llegue la III G.M, la lectura de Enemigos públicos, el amigo Houellebecq se deja la piel por exponer su modus vivendi, su vida, su pluma literaria, todo. Ahí, a nuestro alcance. Poco más se puede pedir.
Con una madre que era una zorra (me creo su versión), con un éxito como novelista cuando su alma es poética, acechado por el escándalo público sin realmente desearlo, enamorado secretamente de sus lectores, vinculado a sus personajes. Esta es la estela de Houellebecq, su legado, y que siga por muchos años más.
Llamada entrante: Manager Karl Straüss
-Joven, ya veo que cuando no sabes por dónde tirar te pones a soltarlas una después de otra. Esa es la razón, creo, por la que ya no tienes 40 comentarios al día.
-¿Pero tu no estabas bañándote con unas tías en la piscina?
-Perdón, tienes razón. Hasta luego.
Terminemos con una escueta descripción de mi escritorio.
Cenicero granate, apretando un botón absorbe lo que hayas depositado en la placa metálica superior. Taza de té de limón Lipton. Taza de café especial Nespresso. iPhone al 67% de batería. Macbook, madre de todo lo que escribo. Un Post-it que me recuerda que no puedo comerme las plantas de la casa. Un cable que conecta mi cámara Panasonic Lumix con el ordenador. El mando de la minicadena. La guía Time Out de París. El plano del castillo de Versalles. El discurso en francés de Albert Camus cuando ganó el premio Nobel en 1957. Un plano callejero de París, separado por barrios. Un tiquet de compra. Filtros. Un mechero regalado por una chica especial en el que pone "It's mine". La segunda temporada de The Wire.
Una libreta. Un bolígrafo. Unos apuntes.
Mi vida,
sin envasar.
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust