Modelo Beigbeder

Salgo del examen de Contabilidad II relativamente satisfecho, con esperanza fundamentada de aprobar. Es un día importante, no porque tenga otro casting porno para mis películas low budget, sino porque sale la nota de mi examen de acceso a periodismo. Está por decidir si una Universidad pública acogerá mi trasero y mis disfunciones o tendré que buscarme una Universidad privada para poder drogarme en los baños y buscar una Paris Hilton modelo periodista-con gafas de secretaria, moño recogido, falda corta, una libreta Jordi Lavanda y una pluma Montblanc-.

Recorro el pasillo de la facultad de economía contemplando chicas con shorts y celebrando mi erección matutina. Voy al bar y pido un whisky con hielo. La camarera, que ya me conoce, me recuerda que no sirven alcohol duro. Me disculpo y pido 5 cervezas. Me encuentro con un amigo que fuma un puro, saco mi tabaco de liar y fumo con él. Nos despedimos con un abrazo mafioso y voy a la sala de ordenadores. No han salido las notas de periodismo. Shit. Necesito comprar algo. Veo una chica sentada en las escaleras con una minifalda, coqueteando con sus trenzas. Le pago 200€ y accede a subirse la falda y a abanicarme con su libreta de apuntes de Microeconomía III. Me relajo. Voy a trabajar en moto. Estoy a punto de tener dos accidentes, hecho que no escapa de mi rutina diaria. Llego, subo al octavo piso a una velocidad de 24km/h. Enciendo el ordenador, miro el correo y rechazo una oferta para trabajar en Beijing como organizador de eventos para la nueva clase capitalista. Accedo de nuevo a Internet. Han salido las notas. Gran mierda. Estoy por debajo de la nota de corte. No entro de primeras, con lo que me tocaría esperar a que otros retrasados mentales dejaran la plaza libre para que yo pudiera entrar. Me aburre esperar para estas cosas, con lo que llamo a la Universidad Privada y les comento mi situación. No te preocupes, si pagas puedes entrar, sabes que aquí harás contactos, tendrás igual de prestigio-no somos unos vendidos- y si encontramos rastro de cocaína en tus exámenes no lo tendremos en cuenta. Agradezco su comprensión y atención. Le pregunto la edad. 33 años, le pregunto las medidas y escucho un jijijiji. Cuelgo.

El periodismo al estilo pijo-posh-bobo sigue estando de moda. Es cierto que estaré rodeado de caraculos interesados en el periodismo deportivo y petardillas que querrán trabajar en Cuore, pero qué más da. Me viene a la memoria el caso Palahniuk, periodista. El caso Southmac, periodista, el caso Hunter S. Thompson, periodista. No creo que el lugar (de hecho ni la propia carrera) donde curse mis estudios tenga algo que ver con mi futuro.

Me han superado más de 40 personas en la maldita prueba de acceso, no entiendo cómo escribiendo a razón de 50 líneas por día puede haber ocurrido algo así. Intenté escribir pausadamente, corrigiendo lo que hacía, sin escribir la palabra "monstercock, rubia, dinero, Hummer, violencia, erección, Bukowski, vanidad", no ha servido de nada. Veamos, sólo me queda como compensación una mamada a dos bocas y pensar en el siguiente y último examen de economía, Estadística II. Para el año que viene, me temo que Burrberry's y Miss Sixty serán mis compañeros de clase. Ya preparo mi compañía: "Minimal techno, Vanity Dust, MDMA, Foucault, los 3 personajes citados anteriormente y 7000€ de matrícula".

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