Microeconomia II y los dedos verdes

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Tener un examen de Microeconomia II el día después de San Juan es algo que puede resultar bastante jodido. La noche de San Juan es la más corta del año, y por ello en Catalunya se celebra a lo grande. Se venden petardos y la gente los tira por todos lados, reventando tiendas, coches y containers. Y más cosas.
Tener un examen de Microeconomia II el día después de San Juan puede ser algo bastante jodido. De hecho, el día siguiente es fiesta, y te pasas el día durmiendo. Para ser más concretos, el día jodido es el día después del día de fiesta de San Juan.

Reventar cosas la noche de San Juan tiene sus riesgos. Carlos, el chico alto, moreno y delgado que tenía el examen de Microeconomia II el día después de San Juan, perdió 2 dedos lanzando un petardo llamado TNT. Le amputaron los dedos por dos de plástico. Decidió que los dos dedos fueran de color verde, puesto que cuando vas bajo el efecto del ácido la mente puede jugarte malas pasadas. El petardo se lo intentaba lanzar a un pobre gato inocente, pero cuando hizo el gesto de tirárselo se le quedó enganchado entre los dedos y pasó el lamentable accidente. La sangre brotó por todo su brazo y gritó de dolor. Cayó de rodillas al suelo y el gato se acercó por detrás y se meó en sus zapatillas de deporte Nike. Como venganza. Meado y sin dos dedos y de ácido hasta las cejas, sus amigos llamaron a una ambulancia. Cuando la vio acercarse, pensó que se había iniciado la IIIa Guerra Mundial y que estaban dando el toque de queda. Gritó de nuevo y dijo que quería conocer y tirarse a Paris Hilton antes de que se acabara el mundo. No le hicieron caso y lo llevaron al hospital. La chica que lo acompañó en la parte trasera de la ambulancia se tapó la nariz debido a la peste del meado del gato y se preguntó qué coño debía comer ese puto gato. Como era de esperar, Carlos empezó a tener un mal viaje con el ácido, un seguido de mierda líquida surgió de su ojete manchando sus calzoncillos rojos Calvin Klein. Ni se dio cuenta hasta que la mierda emergió por debajo de sus pantalones cortos. El panorama pasó de ser desolador a ser patético. Llegaron al hospital con las puertas y ventanillas de la ambulancia abiertas para auyentar la peste que emitía Carlos. Los astronautas que curraban en la estación MIR notaron una repentina peste y fueron incapaces de detectar su procedencia exacta, ni usando Google Earth ni el olfato que tenían hiperdesarrollado gracias a los cursos de formación espacial.
-¡Quiero dedos verdes!- vociferó Carlos, preso de la locura ácida.
- Señor, los dedos verdes son de importación Made in China, cuestan 400€ más que los otros.
-Pagaré la diferencia-Carlos emitió un maravilloso pedo-eructo simultáneo, algo que solo se podía presenciar en las ferias ambulantes hechas por gitanos y mujeres barbudas, y en Youtube sólo había un vídeo que lo mostraba, con más de 1 millón de visitas. Toda una proeza.

Cayó en un sueño profundo debido a la anestesia total, no le hicieron ningún análisis de sangre debido a la urgencia de la situación. Y no detectaron el ácido. La mezcla de ácido con anestesia, exponenció la inquietud de Carlos, y a mitad de la operación comenzaron los espasmos y arritmias. El médico le amputó los dedos como pudo y quedaron bastante torcidos. Parecían un par de patatas fritas del McDonald's.
Salió del hospital a las 9h de la mañana, con una silla de ruedas que le costó 900€ y una deuda de 3.000€, que le quedaría al descubierto en su cuenta bancaria.
Al salir, vio la luz del sol y aulló como un lobo trasnochado (los lobos aullan con la luna, joder), vomitó de nuevo, con tan mala fortuna que sus tropezones y líquido bílico cayeron en sus rodillas. Tuvo que acercarse a casa exclusivamente con la silla de ruedas puesto que ningún taxi quería llevar a un tío cagado, con olor a meado de gato y con vómito en las rodillas y con un par de dedos verdes y unas ojeras de caballo.

Llegó a casa exahusto y subió arrastrándose por las escaleras. Se abrió el cráneo cuando se golpeó la cabeza con un escalón, después de intenar levantarse usando la mano con los dedos amputados. Iba manchando a su pasó los rellanos de cada planta de mierda, meado, sangre y vómito. La combinación ganadora del asco profundo. Una abuela salió de su piso y quedó alarmada por la situación, golpeó a Carlos en la cara con su bastón lacado y de mango de madera y le rompió un diente. Llegó a su casa y se desnudó. Se metió en la ducha para que su herida en el cráneo se cicatrizara.

Cuando salió de la ducha se acordó del jodido exámen de Microeconomia II que tenía el día siguiente, se tomó 5 Red Bull para que le diera otro subidón y le quedaran fuerzas para estudiar lo que quedaba de día.

Método Slustky, método Hicks, demanda ordinaria, compensada, preferencias, equilibro del consumidor, RMS, RTS, etc.
Su inteligencia había quedado seriamente dañada. La apoteósica noche le había salido cara en todos los sentidos. La razón de su desgracia respondía al equilibrio Kármico de la naturaleza. Puesto que había intentado rebentar un gato con un petardazo, la naturaleza le había respondido severamente. Estudió sin tregua y consiguió calmarse.
Al día siguiente, tomó 3 cafés por la mañana y salió con la moto cagando leches hacía la Universidad.
Método Hicks, Slutsky, preferncias reveladas, axiomas de las preferencias, equilibro del consumidor, ES, ER, etc.
Le costaba manejar la moto, la mano derecha no era la misma, ahora había perdido sensibilidad y encima tenía dos dedos de plástico. Iba acelerando a trompicones, hasta tal punto que un guardia urbano quiso detenerlo para hacerle el control de alcoholemia. Acojonado, Carlos aceleró todo lo que pudo; alcanzó los 90km/h y no pudo frenar a tiempo cuando la calle se estrechó a un solo carril. Impactó contra un todo terreno VW Touareg. Su cuerpo atravesó los dos cristales, tanto el trasero como el delantero. Un chorro de sangre manchó a los coches que estaban parados delante del Touareg y a dos motos. El cuerpo de Carlos entró por la ventana de una primer piso y se empotró contra una pared con un poster de Uma Thurman en Kill Bill, cayó desplomado al suelo y sus últimas imágenes antes de perder la vida fueron una gorda con carmín en los labios en pelotas follándose a un chico mucho más joven con gafas de empollón.

Qué pena, Carlos no se pudo presentar al examen de Microeconomía II. Y eso que lo había intentado con ganas.

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