Masa y minoría marginada

En los comentarios del último post, acerca de la cita de Aldous Huxley y una posterior reflexión, se ha generado un intenso debate acerca de la relación del ser humano para con (¿está mal usado verdad?) los demás. Cito textualmente a Nai, a la que agradezco infinitamente sus visitas a mi blog y sus pertinentes e inteligentes comentarios. Me gustaría debatir lo que ella expone y desarrollar la idea para que pueda ser examinada de nuevo.

"He encontrado un problema en lo que has escrito, todos nos sentimos parte de esa minoría marginada. El ser humano busca diferenciarse del resto. Un gran ejemplo son las niñas de colegio de uniforme, algunas llevan las medias más largas, la falda más corta, un broche en el jersey, unas horquillitas raras. Ellas buscan diferenciarse dentro de la armonía uniformada en la que viven.
Todos nos sentimos diferentes por lo tanto bajo mi punto de vista, cada uno a su manera forma parte de esa minoría marginal así que todos terminamos formando esa humanidad que da asco."

No hay ninguna duda acerca de la naturaleza asquerosa que posee intrínsecamente el ser humano. Nai explica la tendencia de los humanos a diferenciarse de los demás, tal y como las tribus hacian en su momento pintándose diferente y dibujando motivos diferentes en los escudos y lanzas. Eso viene de lejos. Siguiendo el ejemplo de las niñas del colegio que van en uniforme, hay algo que me gustaría puntualizar. La existencia de líderes que se desmarcan de los demás supone el punto de inflexión que altera esa voluntad de diferencia. Es decir, cuando se pasa del "quiero ser diferente al quiero ser como él/ella". Si una chica viste un broche que gusta y tiene éxito, no tardarán en aparecer nuevos broches iguales o parecidos, desluciendo la originalidad de la chica. Al ver su poder, la chica posiblemente intentará encontrar otra novedad que la vuelva a separar y a elevar por encima de sus competidoras y, si lo consigue en repetidas ocasiones, tendrá un prestigio, un nombre, y ella será la tendencia. Cualquier chico que la consiga será admirado por el resto. Es un juego de poder.
De hecho, puede parecer un ejemplo trivial pero se asemeja sobremanera a la actitud del mercado capitalista. Resumiendo el ejemplo: si una compañía diseña un móvil con pantalla táctil y marca una diferencia que los consumidores detectan como esencial, no tardarán en aparecer competidores produciendo cosas parecidas, obligando a la marca a inventar una nueva mejora para su móvil. Es la historia de nunca acabar.

¿ Qué ocurre con la niña que le importa una mierda los broches y demás chorradas?, ¿acaso es ella la masa o es una minoría marginada sin elegirlo?. No por eso tendrá menos amigos, puede ser guapa e inteligente igual, y hasta puede ganarse un respeto de "no te metas con ésta que es la rara", ocultando debajo de ese comentario una cierta envidia por algo que se desmarca naturalmente y, por ello, deja de ser alcanzable. Obviamente también puede ser la gorda, baja y fea con bigotillo precoz, de ésas que le gustan tanto a Borat y a mi.

Para terminar, la masa precisamente se denomina así por su incapacidad de distinguirse de los demás. Otra cosa es que los que marcan las tendencias para la población creen mecanismos para que los consumidores "crean" que se están convirtiendo en únicos. Como ejemplo se podría decir que alguien que compra una determinada marca de coches se cree diferente a los demás. A sabiendas, el marginado que me interesaría a mi es aquel que ha dado la vuelta al mundo sin coche en 3 años y no el que va y vuelve de vacaciones de Lloret de Mar con su "coche diferente". La gente que supuestamente es más culta que los demás y dice tener en su haber la lectura de grandes libros como "la sombra del viento" o "los pilares de la tierra" se asemeja a una masa de lectores que compran best-sellers sin ningún criterio más que el áurea que desprende la etiqueta con "más de 500.000 ejemplares vendidos". En mi caso, alguién marginado que ansiaría por conocer es aquel que se va de viaje a Argentina y se patea en Buenos Aires todas las librerías de viejo en busca de ejemplares firmados por Borges.

Evidentemente, no puedo hablar por Aldous Huxley, pero cuando se entra en el tema de las minorías marginadas, pienso en ése tipo de gente. Es posible que muchos intenten tener gustos forzadamente diferentes y caigan en el ridículo, pero las minorías marginadas no necesitan la aprovación del resto para hacer lo que hacen. Si quieres comprar un coche y tus amigos lo odian y sabes que no vas a impresionar, lo más probable es que no lo compres. Si el anuncio es malo y no salen tías buenas, tampoco lo comprarás. Por el contrario, en una minoría marginada el tercero, el que opina, no cuenta para nada. Es un placer interno que no se sustenta por la opinión positiva del otro.
Tengo un amigo que suele viajar varios meses al año al Sureste de Ásia. Ha descubierto una pasión espléndida. Visita templos budistas remotos y olvidados por toda Tailandia y saca fotos de los frescos religiosos que allí encuentra. Saca unas 500 fotos por templo y se puede pasar varias horas o incluso acudir dos o tres días al mismo templo. ¿Vosotros creéis que le importa lo que piensen sobre él?. ¿Que es un freak, un loco, un obsesivo?. Puede tener almacenadas más de 30.000 fotografías sobre dibujitos pintados en una pared medio desecha. Para mi, eso es una minoría marginada, por todo lo alto. Me da esperanza, me hace soñar y valoro tal actitud. Vale la pena cuando ello se hace para uno mismo, y no para los demás. No se trata de querer hacer cosas diferentes con el fin de ser diferente. Una minoría hace cosas diferentes sin calificar ni pretender señalar su actividad como diferente y original. Esa actitud diferenciadora y elitista solo la tiene la masa, emulando el savoir faire de la clase dominante. Por eso los que van por otro camino son la minoría marginada.

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