Low Budget

La báscula del baño de su habitación de hotel estaba en desuso desde hacía semanas. La grasa corporal de Jaime se había multiplicado. No quería pesarse por temor a ver con sus propios ojos que había engordado más de 20 quilos. Ya nadie le ofrecía trabajo, ya no tenía ganas de buscarlo él mismo, como en sus inicios, cuando soñaba con ser director. Dormía 10h diarias y se pasaba el día dando vueltas por la habitación, fumando un cigarrillo detrás de otro. Le habían amenazado 3 veces con echarlo del hotel a patadas por no pagar sus facturas. Vendió su deportivo, su reloj y sus trajes, para poder quedarse.

Había tenido su oportunidad, "El monje del paraguas naranja" tenía todos los alicientes para llegar a ser una película de culto que le consagrara como director, pero no fue así. Sus conocimientos acerca del budismo eran tan escasos que la película fue calificada de "cuatro tópicos de mal gusto sobre el budismo y una trama completamente fuera de lugar".
Intentó inspirarse en la novela de Herman Hesse, Siddhartha, con el fin de poder occidentalizarla formando una sinergia con "On the road", de Jack Kerouac.
Un joven perdido en un decrépito barrio de la periferia de NY, amante de la pornografía, el pegamento y el billar, atraca un centro budista. Al entrar tiene una revelación, el olor del incienso le cautiva y la figura imponente de Buda meditando lo absorbe. Se convierte, se corta el pelo y se pasea por el barrio leyendo textos Mahayana y mendigando de puerta en puerta para conseguir el sustento. Con el paso de los años, llega a ser un personaje reconocido y no será hasta los 40 que le atormenta una crisis de fe. Abandona los hábitos y vuelve a las andadas; juego, prostitución, drogas. El desenlace se produce cuando decide viajar a Tailandia para ir a un club de intercambio situado en una playa virginal. Conoce a una mujer, Verónica, que le devuelve a la vida y a moderar su tendencia a la autodestrucción. Deciden abrir una Guest House en Pattaya, el Lloret de Mar tailandés.
Con el estreno, no se recuperó ni la mitad del presupuesto de medio millón de dólares, con lo que la productora anotó su nombre en la lista negra de directores solo aptos para filmes low budget. 
Jaime abrió el cajón de la mesilla de noche, en el que guardaba los antidepresivos. Se fijó por primera vez en un libro grueso y bien encuadernado. La Biblia. Leyó por encima algunos fragmentos y la inspiración regresó a su desasosegada mente. Llamó a su agente. No le contestó al teléfono. Le dejó un mensaje.
-Tienes que creerme Andrés, esta vez  va en serio. Adán y Eva y todo el rollo del Paraíso, te suelto el título y lo encontrarás tan chocante que sé que me vas a llamar para que te dé más detalles. " Génesis, Bacanales en el Paraíso".
Nunca volvió a saber de su agente.  
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