London from within (2). Live from my iPhone. Confesiones de un militar en Asia Central. Salsa Carbonara de reenganche

Recuerdo, hace ya cinco años, mi viaje a Londres. Cada día escribía un pequeño resumen de mi jornada, a modo testimonial y cafre. En 2013 me cuesta más encontrar el momento adecuado para escribir, porque uno no escribe igual a cualquier hora del día y en cualquier estado. Ciego y desesperado salen cosas interesantes, recién follado otras. Por la mañana duermo o reengancho. Antes eso era una fiesta, ahora puede que esté en otro mood.

Quizás este sea el momento adecuado para hacer un balance de estos nuevos cinco días, puesto que tomar un tea mith milk y comer un pain au chocolat en un cosy cafe invita al sosiego y ahuyenta el dolor de espalda y me hace sentir como integrado con la gente normal. Además, las dos camareras son rubias y monas y sonríen tímidamente. Y un par de ejecutivos pierden el tiempo y sus vidas hablando de shit.
Estoy haciendo tiempo para pillar el tren express a Gatwick, y de ahí a BCN. Sigo dándole vueltas al tipo que acabo de conocer, colega de Niko, dueño de la casa en la que me he alojado. Trabajó en el ejército y ahora curra en el fucking Afganistán, petándolo como guardia de seguridad privado. Jeeps, embajadas y todo ese rollo tan de peli que, no obstante, alguien tiene que hacer en realidad. Pues ahí lo llevas, felicitándome por mi nivel de inglés, hablándome del ciego que pilló en Lloret y comentando sus vacaciones en Grecia. No suena muy bien dicho así, pero el tiempo es verdaderamente una buena persona. No lee a Dickens, yo tampoco, así que no se lo tendremos en cuenta. En fin, nada que ver con las imágenes de militares con la cabeza comida por la propaganda norteamericana. Relajado, buen vocabulario, contando chismes de ataques de talibanes. Resulta que un ataque en un instituto inglés de Afganistán entraron unos talibans a petarlo todo y el segurata pilló a dos chorbas que se quedaron dentro y se metieron en el búnker durante 7 horas. el tipo tuvo que cagar dentro del refugio. le dieron una condecoración.
De vacaciones en London, nos hemos despedido como buenos colegas. Niko es harina de otro rulo, inquieto e hiperactivo, casualmente tiene los mismos adorados altavoces que yo: KRK Rokit6. La meca acústica. Ayer estuvimos viendo viedos de raves del 89 y del 92 hasta las 2 de la noche. Coincidimos bastante en gustos musicales, aunque él es un poco más hulai y housero mondongui, mas le gusta también el Deep House. Es de agradecer  faire la coneiçance [sic] de peña que ama el Deep House. Tienen como una sensibilidad extra y un ritmo más sosegado. Suelen preferir el M pero no le hacen ascos a otras movidas.
En las raves de Youtube aparecía gente con toques dañados, pero felices. Esta es un poco la idea, si eres capaz de mantener tu nivel de fiesta y, al mismo tiempo, un cierto nivel de ingresos, tira adelante y preocúpate de si el lineup estará a la altura de las circunstancias. Si luego te quedad a mitad del camino, por lo menos te habrá acompañado una buena banda sonora.
Con el militar y Niko al fin he podido desayunar cerdo. Bacon, scrambled eggs, chips, salsa barbacoa. Happy life. Hablando de comida, check this out:
BACK FROM THE MOTHER WAREHOUSE VENUE. {carbonara breakfast}

Pillamos con Read un taxi ilegal a la salida del club en el que pinchaba Tim Sweeney. Cerraban a las 7am. El pedal era tal que nos hemos ido a pasear por la zona, que parece un decorado urbano de Hollywood. De mentira, que diría alguien con pocos recursos linguísticos y pocas luces, como los siguientes protagonistas de esta historia.
Encontramos una estación de metro tras haber abrazado emocionados algunas farolas de madera y rebuscado en los bolsillos restos de M. En la estación hay un tipo pegándose la sobada madre, de nuestra edad, realmente podrido. El sol es rojizo y el cielo es claro, lo que añade un toque apocalíptico al conjunto, y hace rasca.
Saco el iPhone y pongo Donna Summers en Spotify para animar nuestra gélida espera. Una espera que no sabemos si será eterna. Puede que no haya trenes debido a obras y movidas así, bastante habitual en Londres.
Aparecen los Trainspotting guys. Un par de tíos se acercan hasta nuestro banco. Uno de ellos cecea la hostia, they zay that if we want they give uz drugz if we give them tobacco. Read pone cara de circustancias. Suena bien. Tienen Metadona y una inteligencia de cangrejo. Paso de metadona, pero Read, que a estas alturas diría sí si le ofreciesen pegamento, se mete un pico por la tocha. 
Uno de los dos trainspotting guys casi no habla, el que cecea zi habla. Nos cuenta extrañamente y sin venir a cuento algunos detalles sobre su educación de pequeño. Read no dice nada, yo tampoco. Vienen de la misma fiesta que nosotros. Vaya puta pedazo de fiesta.
Hemos estado en Lo que sería una especie de almacén de varias plantas, o una fábrica antigua, reconvertido en una especie de club al que se accede por ascensor. La sala suena cojonudamente, dentro de las posibilidades, y hay bastante chorba de buen ver pero demasiado pijeras. ¿Pijeras en un club así? Curioso, no le imagino a los pijales spanish petándolo en un sitio con estas pintas. En todo caso, la fiesta es nice pero algo light.
Nuestro deber en esta crónica es explicar el breakfast carbonara. Godamn. Finalmente pillamos el taxi tras el paseo y el intento de pillar el tren con los trainzpotting guyz. 15 pounds de taxi. Al volante, un paki serio. Solo falta crear un Airbnb de taxis, y a petarlo. Poca broma. Hacer de chófer durante x días. Venga, señora start up, a currar.
El taxi nos deja delante de un supermercado. Read y yo parecemos un par de zombies deambulando por entre los pasillos. Pillamos cosas, las dejamos en su sitio. Read me pregunta qué quiero comer. Comienza a pillar salchichas y derivados. Le pregunto si hacemos pasta, así de buena mañana.
Dice que hace una carbonara de puta madre.
-do you want me to prepare carbonara?
-why not?
-damn, you first make me pick all this food and now i'll have to leave everything to pick carbonara stuff.
Maldiciéndome deja todo lo que ha pillado ya tirado por ahí y se lanza a la búsqueda de la crema de leche, bacon, queso y pasta. No encontramos los huevos. Pupilas en órbita preguntamos. Al fin tenemos los huevos. Compro un chocolate Dairy Milk. Apasionante.
De regreso a casa sale el sol, la pirula de M aumenta mi sensibilidad con los colores naturales. El verde de los árboles es apasionante. Llegados a este punto, Read me confiesa uno de sus problemas por ser obsesivo compulsivo. No para de inventar canciones en su cabeza con palabras y nombres. Le sale esta:
-for you and for me, and the entire Human Race, THERE ARE PEOPLE DYIIINGGGG.
Yo añado, a modo de coro:
-All the timeeeee.
Es pegadiza, así que la cantamos hasta que llegamos a casa. No ponemos a ver TeleShopping. Apasionantes productos como un megalimpiador llamado X5 copan la pantalla.
Read prepara una carbonara increíble. Me sirve como medio kilo de pasta.
Nos preparamos par ver Monty Phyton.
Los años no pasan en balde.


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